Cómo hacer que tu ducha diaria sea también terapéutica

23 octubre, 2014

¿Sabías que siguiendo algunos sencillos pasos tu ducha diaria puede ser también terapéutica?

En este artículo te explicamos cómo aprovechar tus minutos en la ducha para mejorar la circulación, prevenir las varices, tonificar y dar firmeza a la piel y conseguir una piel más suave e hidratada.

La relajación del agua caliente

El primer paso que debes seguir para que la ducha no sea perjudicial es evitar el agua demasiado caliente. Para ello es importante que el cuarto de baño tenga una temperatura ambiente o cálida, ya que de esta manera, al entrar a la ducha sin frío, podrás permitirte poner el agua a una temperatura más baja.

El agua caliente puede ser usada muy puntualmente, durante un minuto como máximo, para relajar la musculatura. En caso de contracturas de la espalda, por ejemplo, dejaremos que el agua caliente caiga directamente sobre la zona afectada, pero sólo durante ese tiempo.

Para todo lo demás, recomendamos el agua tibia, la que sea más similar a nuestra temperatura corporal.

agua brazos sparky

La tonificación del agua fría

Finalmente, debemos conocer los beneficios del agua fría, la cual podemos aplicar a nuestro cuerpo pero evitando siempre la zona de la cabeza y, en el caso de las mujeres, los días de la menstruación:

  • Mejora la circulación en general
  • Previene y alivia las varices y la celulitis
  • Da energía y calor, posteriormente
  • Tiene efectos relajantes
  • Da firmeza a la piel y a la musculatura

baño pies Intercontinental Hong Kong

Si solemos ducharnos con agua caliente podemos acostumbrarnos gradualmente, bajando la temperatura día a día, o bien alternando agua fría y agua caliente, finalizando siempre con agua fría.

Al salir de la ducha es imprescindible ayudar a nuestro cuerpo a entrar en calor, lo cual conseguiremos frotando bien nuestra piel con la ayuda de una toalla áspera.

El pH de la piel

No necesitamos mucho tiempo para cuidar nuestra piel, pero sí que es importante cuidarla naturalmente sin alterarla, lo cual empeoraría todo tipo de problemas de piel. Los jabones convencionales tienen un pH demasiado agresivo con nuestra piel. Usaremos preferiblemente los que están elaborados con ingredientes naturales o indican que tiene un pH neutro 5.5. Otra manera de devolver su pH natural a la piel consiste en aplicarnos directamente una mezcla de vinagre de manzana y agua a partes iguales. Este paso lo podemos hacer siempre justo al terminar la ducha.

Regenerar nuestra piel

Antes de hablar de cómo hidratar nuestra piel debemos comentar la importancia de eliminar las células muertas que se acumulan en nuestra piel, dándole un aspecto seco y apagado. Esto lo haremos mediante la exfoliación, pero usando siempre ingredientes naturales, ya que son tan eficaces como los productos que podemos comprar, más económicos y además no alteran el pH de nuestra piel, lo que a la larga causaría una irritación y otros problemas dermatológicos.

¿Qué exfoliantes naturales podemos usar?

exfoliante Zenspa1

¿Cuándo la realizamos?

La exfoliación no debe de hacerse demasiado a menudo. Lo ideal es realizarla una vez por semana. Insistiremos especialmente en zonas donde se nos acumule la grasa, o donde tengamos celulitis o flacidez, ya que mejoraremos mucho la circulación, lo cual nos ayudará a combatirlas.

Mientras nos enjabonamos es el momento ideal para hacer la exfoliación, siempre con suavidad y haciendo movimientos circulares.

Nuestra piel quedará enrojecida y sensible durante un rato, por lo que no recomendamos exponerla al sol hasta al menos dos horas después, y siempre con protector solar.

Hidratación en profundidad

El mejor momento para hidratar nuestra piel en profundidad es precisamente al salir de la ducha, ya que nuestros poros estarán abiertos y absorverán mejor los nutrientes. Podemos aplicar la sustancia hidratante justo después de secarnos con la toalla o bien antes, aprovechando que la piel absorverá mejor la crema cuando todavía está húmeda. En ese caso dejaríamos que se secara naturalmente.

La opción más económica y natural consiste en usar un aceite vegetal como el de coco o el de almendras, que son económicos, muy hidratantes y además dejan un delicioso aroma. También podemos añadirles unas gotitas de aceites esenciales (naranja, lavanda, limón, menta, etc.) para conseguir otros aromas.
Imágenes por cortesía de sparky, Intercontinental Hong Kong y Zenspa1

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