Cómo hacer una almohada terapéutica con semillas

Valeria Sabater · 11 julio, 2014
Elige las semillas que más te gusten para el relleno y recuerda no calentar tu almohada terapéutica más de cinco minutos para evitar quemaduras. Empieza por intervalos cortos y ve probando

Una almohada de semillas puede llegar a ser tu mejor aliada: son cojines masaje que se usan para transmitir calor o frío ahí donde tengamos dolor. Están elaboradas con materiales naturales y nos aportan un agradable efecto relajante. Te enseñamos a elaborar la tuya ¡Te encantará!

¿De qué sirven las llamadas almohadas terapéuticas herbales?

Con el estrés  y la vida que todos llevamos con nuestras obligaciones y presiones, es habitual que suframos dolores de espalda y de cuello.

Sufrimos dolores de cabeza, contracturas o pinzamientos. Estas almohadas están rellenas de múltiples semillas, como soja, maíz, trigo sarraceno, canela o  lavanda que son ideales para relajarnos gracias su adaptación a nuestro cuerpo, y su facultad para adaptarse a distintas temperaturas dependiendo de si las ponemos en el microondas o en el refrigerador:

  • En caliente sirven para disminuir los síntomas de dolores de espalda, cólicos, dolor muscular o de cuello.
  • En frío ayudan contra las inflamaciones, moraduras, fiebre, pies cansados, migrañas o estrés, entre otros.

Ante todo, ¿cómo puedo hacer mi almohada herbal y cómo debo utilizarla?

¿Qué necesito?

  • Tela de algodón que podamos introducir en el microondas (también puedes reutilizar una toalla). Lo normal es elaborar una almohada no excesivamente grande, una de 50cm x 35 cm, sería ideal, pero todo depende de tus propias necesidades.
  • Podemos rellenar la almohada de aquello que más te guste, te damos una idea: semillas de soja, maíz, arroz o trigo sarraceno.  Nosotros te recomendamos, sobre todo, garbanzos, porque pueden llegar a guardar la temperatura durante una hora, y son fantásticos para la espalda por su forma redondeada. Los huesos de cereza, por ejemplo, también conservan el calor durante mucho tiempo. Las cantidades habrás de ajustarlas tú según lo grande o lo pequeño que desees hacer el almohadón. Puedes introducir también lavanda, canela o las hierbas aromáticas que desees, ya que cuando calentemos la almohada saldrá el olor. 

¿Cómo lo hago?

  • ¿Se te da bien coser? Lo primero que haremos es nuestro cojín, nuestra almohada terapéutica. Corta la tela con la forma que desees y ve cosiéndola, dejando una apertura para ir introduciendo las semillas.
  • El segundo paso será introducir las semillas. Recuerda no llenarla demasiado, mantén un término medio para que quede mullida. Introduce poco a poco las semillas que hayas elegido y cose esa apertura para que no se escape ninguna semillita. ¡Es muy fácil!

¿Cómo la utilizo?

dormir mejor con almohada de hierbas

¿Cuándo se recomienda usar la almohada caliente?

La utilizaremos en su forma caliente cuando nos duela el cuello, cuando tengamos dolores musculares, dolores menstruales, cólicos o gripes. La pondremos en el microondas un minuto e iremos probando. Nunca la pongas durante más de 5 minutos o correremos el riesgo de que se queme, siempre a intervalos cortos para ir probando.

¿Cuándo se recomienda usar la almohada fría?

Es muy adecuado cuando sientas por ejemplo dolor de cabeza, dolor de muelas, fiebre, inflamaciones o  simplemente cuando desees refrescarte un poco.

Finalmente, es importante señalar que normalmente la almohada tiene una duración de un año, pero si en algún momento deseas poner otras semillas o añadir otras plantas aromáticas no tienes más que abrirla de nuevo y hacerlo. Es una idea económica, sencilla y muy efectiva. !Pruébalo!

No olvides leer:

  • Beatriz López Aguilar. Antonio Ignacio Cuesta Vargas. (2007). Jóvenes y riesgos laborales Higiene postural y ergonomía en el ámbito escolar: una perspectiva desde la fisioterapia. REVISTA DE ESTUDIOS JUVENTUD.
  • González Ramírez, M. T., Landero Hernández, R., & García-Campayo, J. (2009). Relación entre la depresión, la ansiedad y los síntomas psicosomáticos en una muestra de estudiantes universitarios del norte de México. Rev Panam Salud Publica. https://doi.org/10.1590/S1020-49892009000200007
  • Díaz Fernández, J. M. (1996). Síndrome del dolor miofascial de cabeza y cuello. II Parte: caracterización gráfica. Rev Cubana Estomatol.