Cómo hacer velas aromáticas con cáscaras de fruta

Valeria Sabater · 27 diciembre, 2013
Elige la esencia que más se adapte a tus gustos o necesidades. Para evitar que se evapore, recuerda no añadirla hasta que la cera se enfríe un poco

El uso de las velas aromáticas tiene tras de sí una larga historia y una tradición que se ha mantenido hasta nuestro presente con bastante fuerza. No solo decoran nuestros hogares y esos rincones más íntimos donde solemos relajarnos. Últimamente su uso se ha extendido al campo de la medicina natural gracias al uso de los aceites esenciales y de sus propiedades para la salud.

Las velas tienen ya su origen en el siglo XIV como medio indispensable de iluminación. Estaban hechas de grasa de animales y tenían muy mal olor. Pero con la llegada de la luz eléctrica, las velas pasaron a ser utilizadas como elemento decorativo en esos espacios más íntimos donde el descanso y la introspección, se veían mediadas por esa luz parpadeante sumergida en un pequeño estanque de cera derretida. Se empezó entonces a mezclarlas con aceites esenciales para aumentar la relajación. Así, mediante sus olores ejercían un efecto sedante y saludable, capaz de aliviar por ejemplo migrañas o dolores de cabeza.

Las velas y la aromaterapia

El uso de los olores como mediadores del descanso es algo que desde siempre ha tenido bastante peso en la medicina natural. La aromaterapia apuesta por el sentido del olfato para producir en el cuerpo determinadas sensaciones. Gracias a aceites esenciales extraídos de plantas y frutas, raíces, tallos, hojas…, de elementos naturales. Estos son capaces de aliviar el estrés y la ansiedad, de aportarnos determinadas sensaciones gracias a sus perfumes, que se entremezclan con la cera y ese humo suave que aspiramos por la nariz.

Te indicamos a continuación las propiedades que se atribuyen a determinados aceites esenciales. Los puedes encontrar siempre en establecimientos dirigidos a la belleza natural, ya sean herboristerías, droguerías…

  • Lavanda. Es relajante, alivia la ansiedad y el estrés.
  • Canela. Se le atribuyen  propiedades como la estimulación mental.
  • Manzana. Se dice que es capaz de aliviar los efectos de la terrible migraña.
  • Jazmín. Relajante y sedante.
  • Gardenia. Nos ofrece tranquilidad.
  • Coco. Endulza los ambientes.
  • Eucalipto. Desinfecta el ambiente y nos ayuda a mejorar la concentración.
  • Vainilla. Es antidepresiva y calmante.
  • Limón. Alivia la ansiedad y el mareo.
  • Canela. Mejora la fatiga nerviosa.
  • Naranja. Tiene principios sedantes.
  • Rosa. Indicada contra el insomnio, el dolor de cabeza y el estrés.

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  • Tomillo. Ideal para el cansancio mental.
  • Cedro. Inspira ánimo y optimismo. Es relajante y crea un ambiente muy agradable en la habitación.

Cómo elaborar una vela aromática con cáscaras de frutas

¿Qué necesitamos?

  • Cera o parafina refinada, las cantidades dependerán de cuántas velas queramos hacer o de su volumen.
  • Esencias naturales: Aquí, tal y como te hemos indicado anteriormente, elegirás aquella que más necesites o qué más se adapte a tus gustos personales. Pueden ser cítricas, algo más dulces como la rosa o el jazmín… La mayoría de ellas son relajantes y fáciles de conseguir en cualquier tienda natural.
  • Un molde.
  • Cazuela para derretir la parafina.
  • Varilla sujetadora.
  • Pábilo (el pábilo es la pequeña mecha que hay en el centro de las velas para que puedan prenderse, se trata de un hilo grueso ligeramente entramado). También es fácil de conseguir.

Preparación

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  1. Para empezar, derretiremos la parafina en un cazo al baño María. Así, nos ayudamos de una espátula para ir removiendo. Calentar la cera hasta que se derrita. Lo más recomendable es derretirla al baño María y removerla.
  2. Una vez la cera esté líquida, puedes incluir ya la esencia que hayas elegido. Hazlo cuando la cera esté un poco fría porque si no se evaporará el olor y el aceite rápidamente.
  3. Ahora lleva esta mezcla al molde. Puede ser redondo, cuadrado… piensa que será la forma final de la vela. El molde debe estar engrasado con aceite de cocina y el pabilo también.
  4. Para fijar el pabilo en el centro de la vela, tienes que atar un extremo a la varilla sujetadora que antes te hemos comentado. Debe estar en el centro para que te sea más fácil poner después el pábilo, es decir, el cordoncito que quemaremos para encender la vela.
  5. Ahora tendrás que dejar que pasen unas cinco horas. Se necesita bastante tiempo para que todo quede bien fijado.
  6. Finalmente, es el momento de desmoldar. Para ello, basta con darle la vuelta al molde para comprobar que sale con facilidad.

Conclusión

Si vemos que la vela tiene alguna imperfección, como por ejemplo rayas o agujeros de aire, puedes coger un paño bañado con alcohol para frotar suavemente y hacer que la vela quede más fina y homogénea.

Con este proceso podrás comprobar que es bastante sencillo realizar tus propias velas perfumadas y relajantes. Basta con elegir aquella esencia que va más contigo y buscar también ese rincón de la casa donde puedes relajarte mejor. Estas velas también son un excelente regalo; puedes hacerlas en creativas formas y decorarlas con papeles de colores o flores secas.

Opcional: vela en molde de naranja

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Si por alguna razón queremos dejar de lado los típicos moldes, podemos usar una alternativa totalmente natural a partir de una mandarina o naranja. Solo tienes que seguir las siguientes recomendaciones:

¿Qué necesitamos?

  • Mandarina o naranja. Preferiblemente la mandarina por su facilidad de extracción.
  • Fósforos.
  • Cuchara.
  • Aceite de oliva vegetal.
  • Cuchillo.

¿Cómo la elaboramos?

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  1. En primer lugar, colocamos la mandarina en una superficie plana y realizamos un corte muy ligero y delgado a la cáscara.
  2. Ahora introducimos de manera muy cuidadosa una cuchara, evitando romper los gajos de la mandarina.
  3. Después, procedemos a deslizar la cuchara ligeramente en el interior de la mandarina para después expulsar la fruta con extrema delicadeza.
  4. Entonces saca la fruta y guárdala para un posterior uso. Toma la cáscara y ten mucho cuidado de no romperla.
  5. Por último, vierte la preparación para la vela en la cáscara y déjala reposar. Para esto puedes repetir los pasos dados anteriormente, solo debes reemplazar el molde tradicional por este.

Ahora ya no tienes excusas para dar a tu casa ese ambiente tan agradable que siempre has soñado. Tus invitados no querrán marcharse de tu casa gracias a estas elaboraciones tan sencillas. ¿Te animas a realizarlas?