Cómo mejorar la circulación en brazos y piernas

Elimina de tu dieta la sal y los alimentos ricos en grasas saturadas, ya que los triglicéridos y el colesterol hacen que aumente la viscosidad de la sangre y esto afecta directamente a la circulación.

Muchas personas se preguntan cómo pueden mejorar la circulación de sus extremidades. En especial, cuando tienen algún antecedente familiar de trastorno circulatorio, padecen alguna enfermedad o bien, alcanzan cierta edad.

Se trata de una preocupación normal que puede solucionarse con algunas medidas muy sencillas y que, en suma, vienen a complementar un estilo de vida saludable. Por supuesto, estas medidas no suponen, en sí, ningún tipo de tratamiento o un reemplazo a los fármacos.

Ante cualquier inquietud, lo más recomendable es consultar con el médico. El profesional es quien mejor puede asesorarnos acerca de qué es lo más conveniente (o no) para nosotros, de acuerdo a nuestro estado de salud.

¿Cómo saber si tenemos una mala circulación?

En líneas generales, si sentimos que, a menudo, tenemos las manos y los pies fríos, una sensación de entumecimiento u hormigueo en los miembros después de haber permanecido cierto tiempo en una postura, o, incluso, si experimentamos calambres, puede ser que la circulación no esté muy bien.

Los síntomas mencionados indican que no está llegando suficiente oxígeno a las células y que, por tanto, no pueden trabajar bien. Ahora bien, también puede presentarse:

  • Dolor de cabeza.
  • Uñas quebradizas.
  • Aparición de varices.
  • Edemas en las piernas.
  • Prurito en brazos y piernas.
  • Color azulado en dedos y uñas.
  • Debilidad en las extremidades.
  • Dificultad para curar úlceras en pies y manos.
  • Pérdida de sensibilidad en las extremidades.
  • Mareos al cambiar de postura. Por ejemplo, al levantarse.

¿Cuáles son las posibles causas?

Las causas de mala circulación son muy diversas: desde contracciones musculares por malas posturas, lesiones, hasta exposición a bajas temperaturas, entre otras.

La mala circulación también puede deberse a condiciones más graves, tales como: obstrucción de las arterias periféricas, arteriosclerosis, enfermedad de Raynaud, enfermedades coronarias, deficiencias del riñón, afecciones pulmonares, diabetes, hipertensión, entre otras.

Cabe destacar que, la causa no influye de manera aislada, sino que está ‘apoyada’ por unos hábitos de vida poco saludables, como: mala higiene postural, deficiencias nutricionales, estrés, abuso de alcohol, cafeína, drogas e, incluso, la ingesta regular de ciertos medicamentos.

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Por ello, es importante que, una vez que el médico realice un diagnóstico, se haga una revisión del estilo de vida que ayuda a corregir todos aquellos hábitos que puedan estar perjudicando la salud. 

¿Y la solución para mejorar la circulación?

Sonrisa

Para combatir la mala circulación, además de las medidas indicadas por el médico, es conveniente ejercitarse de forma regular. Bien sea, realizando 30-40 minutos diarios de jogging, yoga, pilates, bicileta o realizando actividades acuáticas como la natación.

Por otra parte, no hay que olvidar que es necesario prestar atención a detalles como la ropa que se usa a diario e incluso, la ropa de dormir.

Las prendas ajustadas impiden la buena circulación y, por ende, no son convenientes. Asimismo, hay que evitar todo tipo de excesos y situaciones que provoquen excitación y estrés.

La importancia de la nutrición

Es muy importante que todos los buenos hábitos estén sustentados en una dieta rica en nutrientes y una buena hidratación. Algunas de las recomendaciones se centran en torno al consumo de alimentos ricos en: 

  • Potasio.
  • Antioxidantes.
  • Grasas insaturadas.
  • Fibra (soluble e insoluble).

Consumir alimentos ricos en vitamina C tales como: las espinacas, los pimientos, el limón, la naranja, el kiwi, el pomelo y la lima, además de otras frutas como: la guayaba, la toronja, las fresas, las bayas o las frutas del bosque rojas, la sandía, el tomate, y el melón.

La sandía, los tomates y las fresas también aportan licopeno, un carotenoide que, según algunas investigaciones, puede ser muy favorecedor para la circulación sanguínea.

Asimismo, los alimentos ricos en vitamina E y Omega 3 son muy convenientes. Destacan: el aceite de sésamo, el aceite de nueces, el aceite de almendra, el aceite de oliva, las aceitunas, las almendras, las nueces, las avellanas, el sésamo y las semillas de girasol. También es recomendable complementar la dieta con yemas de huevo y pescado azul.

¿Qué se debe evitar?

Para mejorar la circulación es necesario evitar, a toda costa, las grasas saturadas, como: la leche completa, la mantequilla, la nata, los embutidos, la repostería industrial.

Tampoco se debe tomar alimentos demasiado ricos en sodio, ya que esta es una sustancia que absorbe el agua y también afectan a la liquidez de la sangre.

Recuerda, cualquier inquietud que te surja acerca de los alimentos que debes consumir o no, y cuál puede ser la mejor rutina de ejercicios para ti, consulta con tu médico antes de tomar alguna decisión. 

http://www.psaging.com/pdfs/buena-circulacion.pdf http://www.aula2005.com/html/cn3eso/bg3unidad04.pdf http://revista.consumer.es/web/es/20060201/pdf/alimentacion.pdf