Cómo mejorar la circulación usando sólo agua

Descubre de qué se trata la hidroterapia. Una técnica en que solo se utiliza agua a diversa temperatura y presión, según el beneficio que se desee obtener. 

Para mejorar la circulación, es fundamental poner en práctica y mantener buenos hábitos de vida. Por supuesto, también se deben seguir todas las indicaciones del médico, sobre todo, si existe un trastorno circulatorio. Ahora bien, una de las medidas complementarias más conocidas para brindar alivio y cuidar la calidad de vida es la hidroterapia.

La hidroterapia es, sin duda, una de las terapias alternativas más económicas y sencillas que existen. Su único recurso viene a ser el agua, en especial, sus distintas fuerzas de presión y temperatura. Resulta especialmente útil para mejorar la circulación, aliviar dolencias varias e, incluso, aumentar nuestras energías. 

¿Qué se debe tener en cuenta?

  • La hidroterapia no sustituye ningún tratamiento médico ni tampoco se debe utilizar como única forma de curar o aliviar una molestia o patología.
  • Es necesario consultar previamente con el médico de cabecera antes de llevar a cabo cualquier técnica de hidroterapia, a fin de evitar efectos adversos.
  • Las duchas de contraste, que alternan agua fría y caliente, son una de las más recomendadas para mejorar la circulación; sin embargo, hay pacientes que deben evitarlas.
  • Siempre que se finalice una ducha de contraste, es necesario secar el cuerpo rápidamente, realizando movimientos circulares y vigorosos con la toalla (sin lastimarnos) para favorecer la circulación sanguínea.
  • Nunca debemos abusar del agua caliente. Esta debería aplicarse en determinadas zonas y en periodos muy cortos, ya que si no debilita demasiado.

Otras consideraciones

A continuación, te comentaremos algunas técnicas de hidroterapia que puedes llevar a cabo de una forma muy fácil y en poco tiempo. Lo único que se necesita es realizarlas de forma regular para poder disfrutar de todos sus beneficios.

Las siguientes técnicas de hidroterapia, se clasifican como ‘técnicas sin presión’ de acuerdo a San Martín y Armijo, puesto que no se utiliza la fuerza de agua para obtener un beneficio. En lugar de ello, se recurre, más bien a la temperatura del agua.

Baños para pies

Los baños para pies son muy útiles a la hora de mejorar la circulación sanguínea. Para llevarlos a cabo, tan solo será necesario calentar un dos litros de agua en una olla y verterlos en un barreño o recipiente plástico donde podamos introducir los pies. Hay que ser precavidos y no sumergir los pies cuando el agua esté hirviendo.

Una vez que el agua se enfríe, añadimos varios cubos de hielo al agua y mantenemos los pies allí durante un par de minutos. Evidentemente, esta viene a ser una versión de la ducha de contraste, solo que en una zona menos extensa del cuerpo. Cabe destacar que estos baños pueden realizarse a diario, antes de dormir. 

Hay personas que gustan añadir a sus baños para pies, un poco de bicarbonato de sodio o bien, sal marina gruesa, puesto que ayudan a relajar los pies con mayor facilidad y a obtener alivio a la pesadez, cansancio e inflamación.

Agua fría para calambres y varices

Para llevar a cabo esta técnica, es necesario contar con una ducha de mano. La idea consiste en realizar un recorrido por las piernas con agua fría de la siguiente manera: 

  1. Subir por el lado exterior de la pierna derecha.
  2. Bajar por el lado interior de la pierna derecha.
  3. Subir por el lado exterior de la pierna izquierda.
  4. Cuando lleguemos a la altura de la rodilla, pasamos un momento a la rodilla derecha. Luego, volvemos a la rodilla izquierda y continuamos hasta abajo.
  5. Repetimos el recorrido por la parte trasera de las piernas, sin necesidad de hacer el cambio de las rodillas.
  6. A la hora de secarnos las piernas con la toalla, haremos un poco de fricción sobre la piel, de abajo a arriba.

Agua fría para el corazón

Con aplicar agua fría sobre los ojos cerrados conseguiremos relajarnos y calmarnos y, por ende, equilibrar el ritmo cardíaco. Para llevar a cabo esta técnica podemos recurrir a las compresas de hielo o bien, podemos aplicar directamente un chorro de agua fría sobre el rostro, durante unos 10 segundos. Es importante resaltar el hecho de que el agua no debe tener mucha presión. 

Duchas de contraste en los brazos

Para mejorar la circulación de las extremidades superiores, se puede recurrir a las duchas de contraste. Este tipo de técnica es perfecta tanto para aliviar inflamaciones así como dolores articulares y musculares

Para llevarla a cabo de la forma correcta, debemos comenzar por rociar los baños con agua caliente, durante unos segundos, y luego, con agua fría. Siempre se debe finalizar con agua fría. 

Placer de secarse con toallas suaves

Frotaciones para mejorar la circulación

Las frotaciones con una buena forma de mejorar la circulación. Para llevarlas a cabo, tan solo será necesario humedecer ligeramente una toalla con agua fría y, seguidamente, realizar el siguiente recorrido: mano-hombro, pie-ingle, tronco. Las frotaciones deben llevarse a cabo con rapidez, y después es necesario abrigar bien el cuerpo, para entrar en calor.

Además de las técnicas mencionadas anteriormente, se puede recurrir a los masajes terapéuticos para aliviar las molestias y mejorar la circulación. Ojo, bajo ninguna circunstancia debe realizarse una presión excesiva que pueda causar dolor, ya que esto podría causar diversos inconvenientes.