Cómo mejorar la flora intestinal

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 9 enero, 2019
Francisco Peñalver · 9 enero, 2019
Para favorecer el estado de nuestra flora intestinal podemos incluir en nuestra dieta alimentos con probióticos, como el kéfir, e incluso podemos optar por vegetales fermentados, como el chucrut

La flora intestinal o microbiota es un conjunto de bacerias que viven en perfecta simbiosis en nuestro intestino. Debido a que desempeña tareas esenciales en nuestro organismo, como defenderlo frente a bacterias, virus o enfermedades, es necesario saber cómo podemos reforzar y mejorar nuestra flora intestinal.

La mayor parte del sistema inmunológico se encuentra en el aparato digestivo. Por lo tanto, un intestino sano es necesario para gozar de buena salud. Además, muchos problemas de salud derivan de deficiencias en las bacterias saludables que ayudan a la digestión.

Podemos solventar estos desequilibrios tomando alimentos fermentados que proporcionan gran número de estas bacterias, o consumiendo complementos probióticos para restituir o fortalecer estos valiosos colaboradores digestivos en la flora intestinal.

Mejorar la flora intestinal

Flora intestinal

Son varios los factores que ayudan a aumentar el número de estos microorganismos tan necesarios para una óptima nutrición. Ya desde la gestación se puede favorecer que el niño disfrute de un sistema inmunológico bien fortalecido si la madre cuida el suyo.

El embarazo es el periodo en el que comienza a establecerse la flora bacteriana en el tracto gastrointestinal del bebé. Por lo que la madre puede reforzarlo tomando alimentos o complementos con probióticos. En la etapa de lactancia, estos pasan a través de la leche materna al recien nacido.

Sin embargo, algunas circustancias pueden hacer que la flora intestinal se vea alterada. Entre las principales causas encontramos:

  • Malos hábitos de vida
  • Alimentación deficiente
  • Edad
  • Medicamentos como los antibióticos
  • Cirugía o radioterápia
  • Infecciones o enfermedades digestivas

Cuando la flora intestinal se altera, existe mayor predisposición a sufrir infecciones y alergias. Asimismo, puede provocar diarrea, estreñimiento, gases o hinchazón abdominal.

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Beneficios de los probióticos

Probióticos.

La flora intestinal puede reequilibrarse mediante la ingesta de alimentos y de complementos alimenticios que contengan probióticos y prebióticos. Estos son microorganismos vivos y sustancias que ayudan a que la microbiota se regenere.

Los alimentos prebióticos

Son un tipo de hidrato de carbono que nuestro organismo no puede digerir, pero que contribuyen al desarrollo de las bacterias beneficiosas del intestino. Por lo tanto, se consideran un suplemento muy apropiado para mejorar la salud de la flora intestinal.

Podemos encontrar prebióticos en: alcachofas, legumbres, patata, ajo, cebolla, puerro, trigo, avena, cebada o plátanos.

Los alimentos probióticos

Están destinados a promover la población de bacterias beneficiosas en el intestino y a evitar que las dañinas se implanten en él.

Estas bacterias saludables, además de ayudarnos en la digestión, también entrenan a las defensas a distinguir entre intrusos patógenos (enemigos) y antígenos (amigos). Esta es una de las causas principales de las alergias, cuando el sistema inmunitario reacciona exageradamente ante algo que no debería afectarle lo más mínimo.

Además de mejorar las defensas de la mucosa gástrica, también colabora en los tratamientos de inflamación intestinal, estreñimiento, diarrea, ulceras, infección vaginal, cáncer de colon, artritis reumatoide, eczemas, cirrosis, ansiedad y estrés.

Probióticos.

Recientes investigaciones científicas han comprobado que el consumo de probióticos, además de los beneficios anteriormente expuestos, también contribuye a mejorar problemas de salud como psoriasis, colitis ulcerosa, síndrome de fatiga y periodontitis crónica.

Entre los alimentos probióticos encontramos: chucrut, kéfir, yogur, pepinos agridulces, kombucha o el miso japonés.

Consumir yogur fermentado o kéfir casero elaborado con leche orgánica de vaca o cabra que no haya sido pasteurizada, ayudará a restablecer la flora intestinal. Por otro lado, para aquellos que no toleran los lácteos, se recomienda consumir vegetales fermentados.

Podemos conseguir los probióticos en cualquier farmacia para tomarlos directamente. Hay que tener en cuenta que los alimentos fermentados también nos ayudan a eliminar muchas toxinas acumuladas, entre ellas los metales pesados.

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El intestino, el segundo cerebro

Cerebro.

El intestino puede funcionar solo, ya que está controlado por el sistema nervioso entérico (SNE). Se trata de una subdivisión del sistema nervioso autónomo. Dado que transformar el alimento en energía requiere un gran esfuerzo y mucha coordinación, el cerebro delega en este sistema para llevar a cabo la digestión.

Se dice que el intestino es como un segundo cerebro. Están bastante sincronizados y trabajan recíprocamente, de ahí que la salud intestinal influya sobre la mental y viceversa, como se evidencia en trastornos neurológicos con reflejo en disfunciones gastrointestinales.

Además, varios estudios han mostrado diferencias en el microbioma intestinal de los pacientes con trastornos mentales. Por eso, se está empezando a hablar de la prescripción de psicobióticos para tratar desequibrios emocionales o mentales.

Para concluir, podemos mejorar la flora intestinal aumentando el consumo de alimentos probióticos y adoptando hábitos de vida saludables.

Notaremos que los problemas digestivos se disipan, el cuerpo consigue más nutrientes de nuestra dieta habitual y además el sistema inmunitario se refuerza, por lo que disminuye el riesgo de contraer ciertas enfermedades.

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