Cómo mejorar nuestra capacidad de resolución de conflictos

Gema Sánchez Cuevas · 22 octubre, 2019
Cuando discutimos o tenemos algún intercambio de pareceres con alguien es muy importante diferenciar aquello que nos han dicho con aquello que creemos que nos han dicho para así evitar conflictos mayores

Decía Aristóteles: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso ciertamente, no resulta tan sencillo”. Y así es.

¿Cuántas veces hemos discutido con nuestra pareja o con un compañero de trabajo y luego nos hemos arrepentido? O simplemente, tras conversar con otra persona nos hemos dado cuenta de que nos hemos alterado más de lo que deberíamos…

Lo queramos o no, los conflictos están presentes en todos los ámbitos en los que tenemos que relacionarnos con otras personas. Son prácticamente inevitables, ya que al convivir o trabajar con otras personas es normal que choquen perspectivas. De ahí que saber gestionarlos sea de gran ayuda, para evitar así que se cronifiquen. Veamos cómo hacerlo. 

Lo que aquí te explicamos son consejos para la resolución de conflictos que no están validados por un profesional de la psicología. Si crees que necesitas una ayuda profesional especializada, lo mejor que puedes hacer es acudir a un psicólogo.

Claves para la resolución de conflictos

Distintas disciplinas se han preocupado por el estudio de técnicas para mejorar la resolución de conflictos y cuidar así los vínculos con los demás. El objetivo es establecer un clima tranquilo y de respeto. A continuación, señalamos algunas claves para ello:

1. Definir el problema

Para empezar, ¿sobre qué discutimos? ¿Qué originó la discusión? En la mayoría de las ocasiones, si nos hacemos estas preguntas e indagamos en lo sucedido, nos damos cuenta de que la causa del problema suele ser algo sin importancia.

Esto desemboca en desprecios, críticas, actitudes defensivas e indiferentes que tienen poco o nada que ver con el comienzo de la discusión. Además, según el psicólogo Gottman esta dinámica recibe el nombre de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, teniendo consecuencias desastrosas.

Por ello, hay que definir el problema de forma breve y específica, centrándonos en el ahora. Y dejar la retahíla de problemas subyacentes en ese momento.

Pareja discutiendo sobre un sillón

2. Comenzar por algo positivo y realizar la crítica en relación a la conducta

En segundo lugar, hay que darle entender al otro que nuestra queja o crítica va dirigida hacia su conducta y no tanto a su forma de ser. Aquello que nos ha molestado es algo puntual que hizo en un momento determinado, y no algo que lo define como persona.

Es decir, no contraatacar a su personalidad. En caso de hacerlo, podríamos influir de este modo en su autoestima.

3. Expresión de sentimientos y emociones

En tercer lugar, debemos en todo momento dar a entender al otro como nos sentimos. Esto es algo muy importante en una relación interpersonal.

Hacerlo inspira confianza y comunicación. Y estos son dos pilares básicos en la construcción de relaciones interpersonales.

4. Parafrasear

En cuarto lugar, podemos responder al otro realizando un resumen de lo que nos ha dicho. Este es un método para comprobar que hemos entendido lo que nos ha querido decir.

Además, esto nos ayudará a evitar cualquier tipo de inferencias sobre motivaciones, pensamientos, sentimientos y actitudes.También es muy importante diferenciar aquello que nos han dicho con aquello que creemos que nos han dicho.

5. No generalizar, realizar mensajes desde el “yo”

En quinto lugar, ¿cómo expresamos nuestras opiniones? “Yo pienso que…”, “Yo creo que…” es un modo asertivo de expresarnos.

No obstante, la generalización puede conllevar a error y a un aumento de la frustración. Y ninguno de nosotros poseemos una verdad absoluta sobre las cosas.

Pareja enojada en un restaurante

6. Generación de alternativas

En este caso nos referimos a las posibilidades. Algo muy recomendado es generar tantas soluciones posibles como se nos ocurran. Por supuesto, entre las personas que mantienen el conflicto.

Una vez  realizado esto, lo conveniente es escoger aquella solución que beneficie a ambas partes de alguna manera. De este modo podremos valorar bien cada opción para ello.

7. Mutualidad y compromiso

Para acabar, el establecimiento de un compromiso entre las partes y su cumplimiento generará mayor confianza entre los miembros. A esto nos referimos con mutualidad y compromiso.

Por último, recordad que una discusión suele desembocar en situaciones de estrés y nervios. Además, un adecuado uso de las emociones es algo imprescindible para no desembocar en situaciones desastrosas. Para ello, la práctica de la relajación y respiración frecuente puede ayudarnos a tener un mayor autocontrol emocional.