Cómo mejorar nuestra capacidad de resolución de conflictos

Gema · 14 noviembre, 2012 · Última actualización: 17 febrero, 2019 17 febrero, 2019
Cuando discutimos o tenemos algún intercambio de pareceres con alguien es muy importante diferenciar aquello que nos han dicho con aquello que creemos que nos han dicho para así evitar conflictos mayores

Decía Aristóteles: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso ciertamente, no resulta tan sencillo”.

Descubre en este artículo cómo podemos mejorar nuestra capacidad de resolución de conflictos. Además, te damos las claves paso a paso. ¡Sigue leyendo!

Consejos para la resolución de conflictos

Para empezar, las relaciones personales, ya sean de pareja, familiares o de amistad, suelen ser gratificantes. No obstante, a veces nos encontramos con ciertas piedras en el camino. Estas pueden llevar a un deterioro completo o parcial de estas situaciones.

Hoy vamos a daros una serie de consejos y estrategias que os ayudarán a resolver esos conflictos de una manera más adecuada y beneficiaria. Los enumeramos a continuación.

1. Definir el problema

Para empezar, ¿sobre qué discutimos? ¿Qué fue lo que lo originó? De este modo nos damos cuenta que, la mayoría de las veces, la causa del problema pasa a ser algo sin importancia.

Esto desemboca en desprecios, críticas, actitudes defensivas e indiferentes que tienen poco o nada que ver con el comienzo de la discusión. Además, esto recibe el nombre de los “Cuatro Jinetes del Apocalipsis”, teniendo consecuencias desastrosas.

Por ello, hay que definir el problema de forma breve y específica, centrándonos en el ahora. Y dejar la retahíla de problemas subyacentes en ese momento.

Cómo resolver conflictos

2. Comenzar por algo positivo y realizar la crítica en relación a la conducta

En segundo lugar, hay que darle entender al otro que nuestra queja o crítica va dirigida hacia su conducta y no tanto a su forma de ser. Aquello que nos ha molestado es algo puntual que hizo en un momento determinado, y no algo que lo define como persona.

Es decir, no contraatacar a su personalidad. En caso de hacerlo, podríamos influir de este modo en su autoestima.

3. Expresión de sentimientos y emociones

En tercer lugar, debemos en todo momento dar a entender al otro como nos sentimos. Esto es algo muy importante en una relación interpersonal.

Hacerlo inspira confianza y comunicación. Y estos son dos pilares básicos en la construcción de relaciones interpersonales.

4. Parafrasear

En cuarto lugar, podemos responder al otro realizando un resumen de lo que nos ha dicho. Este es un método para comprobar que hemos entendido lo que nos ha querido decir.

Además, esto nos ayudará a evitar cualquier tipo de inferencias sobre motivaciones, pensamientos, sentimientos y actitudes.También es muy importante diferenciar aquello que nos han dicho con aquello que creemos que nos han dicho.

5. No generalizar, realizar mensajes desde el “yo”

En quinto lugar, ¿cómo expresamos nuestras opiniones? “Yo pienso que…”, “Yo creo que…” es un modo asertivo de expresarnos.

No obstante, la generalización puede conllevar a error y a un aumento de la frustración. Y ninguno de nosotros poseemos una verdad absoluta sobre las cosas.

Claves para resolver conflictos

6. Generación de alternativas

En este caso nos referimos a las posibilidades. Algo muy recomendado es generar tantas soluciones posibles como se nos ocurran. Por supuesto, entre las personas que mantienen el conflicto.

Una vez  realizado esto, lo conveniente es escoger aquella solución que beneficie a ambas partes de alguna manera. De este modo podremos valorar bien cada opción para ello.

7. Mutualidad y compromiso

Para acabar, el establecimiento de un compromiso entre las partes y su cumplimiento generará mayor confianza entre los miembros. A esto nos referimos con mutualidad y compromiso.

Por último, recordad que una discusión suele desembocar en situaciones de estrés y nervios. Además, un adecuado uso de las emociones es algo imprescindible para no desembocar en situaciones desastrosas. Para ello, la práctica de la relajación y respiración frecuente puede ayudarnos a tener un mayor autocontrol emocional.