Cómo nos ayuda la inteligencia emocional en el deporte

La inteligencia emocional nos enseña a disfrutar del deporte por el mero hecho de practicarlo, sin buscar superar a los demás, sino solo a nosotros mismos para ser mejores personas.

El éxito y la superación en el deporte no solo dependen de las condiciones físicas. En realidad, tener un cuerpo muy preparado y en plena forma no es garantía de lograr una meta. Existen factores mentales y emocionales que pueden influir en el resultado de una competición. Descubre en este artículo cómo nos ayuda la inteligencia emocional en el deporte. 

La inteligencia emocional es, sin duda, una capacidad que nos ayudará a sobrepasar nuestros umbrales más insospechados. Un aporte extra de energía emocional en un momento crítico puede determinar el final de un partido, de una carrera, etc. La influencia de la mente sobre la resistencia física está más que probada. Aprende a potenciar tus cualidades.

¿Qué es la inteligencia emocional?

En 1995, el psicólogo estadounidense Daniel Goleman publicó un libro con el título Emotional Intelligence (Inteligencia emocional). En él se define por primera vez la inteligencia emocional como la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar los sentimientos propios y ajenos.

Si aplicamos esta cualidad del ser humano en el ámbito deportivo podemos maximizar nuestro rendimiento. Al comprender los estados de ánimo y cómo estos influyen en los resultados, tendremos una visión más amplia del deporte.

La inteligencia emocional en el deporte 

1. Aprender a controlar la frustración

El deporte es una actividad de la que podemos extraer grandes aprendizajes para otros aspectos de la vida. En este sentido, el manejo de la frustración es una característica que debemos desarrollar y controlar.

El abatimiento tras una derrota, una lesión en el momento menos oportuno, una meta que se resiste, etc. Cualquier frustración deportiva será una enriquecedora experiencia. 

Debemos afrontar y entender como un reto el fracaso deportivo. Conseguir no quedar abatidos ni decepcionados. La fuerza mental y la capacidad de superación son la clave del éxito en esta lucha.

Los sentimientos de ira, violencia, venganza o resentimiento no aportan valores deportivos ni sanos en nuestra vida. Así pues, procura no alimentar sentimientos negativos y expresa tus emociones con deportividad.

2. Aumentar la motivación

En el camino del progreso personal o colectivo es necesaria la motivación. Tener un objetivo ayuda a permanecer atentos, a luchar por conseguir una meta. Las emociones positivas en el esfuerzo por cumplir un objetivo nos invitan a la superación, a la mejora como personas.

En el deporte es aconsejable anotar y llevar un pequeño archivo de nuestros progresos. De este modo podremos establecer comparativas. 

Tener una imagen esquemática de nuestras alzas y bajas nos sitúa en la realidad y hace que tomemos conciencia de la situación. El deportista debe conocer sus marcas y tener siempre una actitud de sacrificio. De este modo, se amplia el umbral del dolor que es capaz de resistir ante el cansancio físico y mental. 

3. Mantener la perseverancia

También es necesaria la inteligencia emocional en el deporte a la hora de ser constante. La perseverancia  nos dota un carácter de tenacidad para cualquier actividad de nuestra vida. Debemos desarrollar la paciencia, ya que los logros suelen ser graduales. Todo se consigue si hay un propósito firme y perseverante. 

No debemos hundirnos. Aunque el viento sople en contra y las circunstancias se pongan adversas, hay que combatir hasta más allá del límite de nuestras fuerzas. Gracias al deporte se adquieren valores como el espíritu de sacrificio. Hay muy pocas sensaciones más placenteras que la de cumplir un difícil objetivo. 

inteligencia emocional en el deporte

4. Saber perder

Otro gran reto es aceptar la derrota. Comprender que la finalidad del deporte no es la meta, sino el deporte en sí mismo. No es la llegada, sino el propio camino. Saber perder, después de tanto esfuerzo, nos hace más tolerantes, más humildes. Con una dosis de derrota caen los engreimientos, la aut0importancia y la vanidad. 

El mundo del deporte está lleno de personas que jamás pasarán a la historia. Jamás conseguirán una medalla pero, igualmente, serán dichosos por haberlo intentado. De hecho, es posible que la superación personal sea el mejor premio. 

5. No olvidar la empatía y la deportividad

La empatía nos hace mejores personas. Es un valor humano que nos invita a ponernos en la piel del otro y comprender mejor su situación. De este modo, aprendemos a controlar este tipo de emociones positivas y valoramos más el trabajo en equipo de un deporte. 

Por medio de la inteligencia emocional y la deportividad comprendemos los estados de ánimo de otros deportistas. Algunos deportistas se han hecho más famosos por su manera de ser que por sus resultados.

Los valores humanos no pasan de moda. Por este motivo, te conviene desarrollar la inteligencia emocional en el deporte y en la vida.

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