¿Cómo podemos depurar nuestras emociones? - Mejor con Salud

¿Cómo podemos depurar nuestras emociones?

No todas nuestras emociones negativas son perjudiciales, pero debemos controlarlas. Los altibajos y el descontrol de nuestras reacciones, aunque sean positivas, pueden ser nefastos para nuestro bienestar emocional

A todos nos es familiar el proceso de desintoxicación o depuración corporal. Es probable que un día, cada cierto tiempo, realices ejercicios y bebas o comas alimentos que te ayudan a eliminar esas toxinas que se van acumulando en el organismo con el paso de los años.

Sabemos que es necesario hacerlo ya que, de lo contrario, nuestro cuerpo puede desarrollar numerosas enfermedades o tener dificultades para funcionar correctamente.

Sin embargo, no todos conocemos que la toxicidad no solo es física, sino también mental. Cada día acumulamos tensión, estrés, ansiedad, ira, enfados, preocupaciones, etc. Es decir, alimentamos nuestra mente con productos sanos y productos insanos, lo que genera patrones relacionales y de pensamiento perjudiciales para nuestro correcto desarrollo.

Por eso es importante que de vez en cuando recurramos a la depuración emocional y lo hagamos con pleno convencimiento de que no podemos taparnos los ojos e ignorar nada de lo que acontece en nuestro interior.

5 emociones tóxicas que acumulamos frecuentemente

No todas las emociones negativas son insanas. Por ejemplo, la tristeza y el enfado cumplen su función. Sin embargo, el descontrol de cualquiera de nuestras reacciones, incluso de nuestra alegría, puede ser nefasto para nuestro bienestar emocional.

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Por esta razón, lo importante es controlar nuestras emociones para que no se conviertan en patológicas y no nos hagan daño. Así, un enfado debe quedarse ahí y no dar paso a la ira, mientras que la tristeza ha de ser controlada para que no se convierta en depresión.

De la misma forma, no podemos dejar que el resentimiento, la culpa o la insatisfacción se conviertan en estados emocionales permanentes, pues su efecto acumulativo es altamente tóxico para nuestra salud. Veámoslo a continuación:

  • La ira. Puede ayudarnos a protegernos pero lo cierto es que es un extremo que no deberíamos sobrepasar. Además, darle rienda suelta de forma habitual aumenta en un 75% el riesgo de padecer un accidente cardiovascular, pues mantiene a nuestro cuerpo exaltado y descontrolado sin necesidad.
  • El resentimiento. Ser incapaz de pasar página y perdonar hace que nos quedemos atrapados en el pasado, determinando nuestra vida presente y futura y condicionándola a un dolor emocional constante.
  • La insatisfacción. Sentirnos insatisfechos puede ayudarnos a mejorar. Sin embargo, cuando este estado emocional es constante, perdemos la ilusión por la vida y nos bloqueamos, lo que hace que nos estanquemos y perpetuemos el malestar.
  • La culpa. Sentirnos culpables llena nuestra mente de reproches, quejas, lamentaciones y preocupaciones constantes. Como consecuencia, sentiremos que valemos poco o nada y mermaremos la posibilidad de autorrealizarnos.
  • El miedo. Puede sernos útil en cuanto a que nos pone en alerta ante la posibilidad de que peligre nuestra integridad. Sin embargo, puede obstaculizar nuestro avance y convertirse en una limitación cuando pierde su sentido, colapsando nuestros sentidos y nuestra capacidad de reacción.

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Cómo llevar a cabo la depuración emocional

En primer lugar, hay que tener claro que necesitamos tiempo para desintoxicarnos y que, además, al igual que cuando hemos bebido demasiado alcohol, tendremos un período de resaca. Por su parte, la resaca emocional se conforma de culpa, de ira continua, de dificultades para dormir, tristeza incontrolable…

No te preocupes, porque al identificar tus comportamientos y tus emociones ya has iniciado el proceso de recuperación. Sabiendo esto ya podrás dejar de “beber de las emociones negativas” y comenzarás el proceso de limpieza emocional que tanta falta te hace. Los síntomas desaparecerán y tus sentidos volverán a ser fieles a la realidad.

1. Conviértete en un observador consciente de tus emociones

Tenemos que entender que cuando estamos bajo la influencia de nuestras emociones e inseguridades nos deterioramos enormemente. No estamos interpretando las cosas con precisión y somos muy propensos a decir o a hacer cosas que podemos lamentar más adelante.

Ante estos problemas, lo importante es que seamos conscientes de que estamos borrachos de emociones y que debemos darnos tiempo para depurarlas y aceptarlas. ¿Te sientes insatisfecho, irascible o culpable con frecuencia? ¿Reaccionas de manera desproporcionada cuando no sucede lo que esperas?

Si quieres, puedes comenzar a escribir un diario emocional y apuntar en él las emociones que has experimentado cada día y su intensidad. Busca esas reacciones y ponles nombre. Seguro que te sorprendes.

Si aprendemos a identificar estas cinco emociones con rapidez, nos daremos cuenta de nuestro estado de embriaguez, lo que nos permitirá una retirada a tiempo que resultará ser extraordinariamente ventajosa en nuestro balance vital.

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2. Date permiso para experimentar tus emociones

Nos cuesta aceptar y experimentar nuestras emociones porque durante toda la vida hemos procurado ocultarlas y negarlas. Tenemos que aprender a no temerlas y a ser sinceros con nosotros mismos, es la única manera de lograr manejarlas y no permitir que suceda al revés.

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3. Ponte a dieta emocional

Deja de consumir esas emociones que has notado que te hacen daño. Olvídate de la queja y el victimismo, de la ira, del resentimiento, de la culpa, del miedo o de cualquiera de las emociones que te molesten.

Caminar por la vida puede ser dificultoso para una persona intoxicada por sus emociones, pero aún es más complicado plantearse avanzar, no boicotear su progreso o la consecución de sus metas.

La única forma de superar este afán de suicidio personal es hacernos conscientes de que existe la posibilidad de que haya algo en nuestro interior que alimenta el miedo a lograr nuestros objetivos y ponerle remedio.

Temer a nuestros logros tiene que ver, en gran parte, con nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre. Estamos enfermos de certeza porque no confiamos en nuestra capacidad de hacer frente a lo que venga.

Por esta razón, es aconsejable que cada cierto tiempo llevemos a cabo este proceso de limpieza emocional, de manera que no dejemos que el malestar que genera la intoxicación afecte a nuestro bienestar.

Vivimos enfermos de certeza, necesitamos tenerlo todo atado, reatado y mil veces comprobado, lo cual genera una acumulación de toxinas que desequilibra nuestro interior y nos impide estar en paz con nosotros mismos. Si estás intoxicado, recuerda que solo hay una persona en este mundo que te impedirá llegar muy alto y esa persona eres tú. Acaba con tus demonios.