Cómo practicar meditación antiestrés en casa

Valeria Sabater·
21 Mayo, 2020
Al principio te costará más, pero poco a poco y con práctica, liberarte del estrés te será cada vez más fácil.
 

Hay épocas en que las preocupaciones y la ansiedad nos martillean día y noche. No logramos desconectar de las obligaciones y despejar esa angustia que nos invade. De este modo, lo que ocurre es que no descansamos. Por eso, en este artículo te explicamos cómo practicar meditación antiestrés. ¿Te animas?

8 claves para practicar la meditación antiestrés

A veces cuesta. Nos preguntamos: ¿Cómo compaginar nuestras obligaciones con ese instante de meditación antiestrés? Nos levantamos con muchas tareas que hacer y llegamos a la cama con toda la atención puesta en otros tantos compromisos para el día siguiente.

Párate a identificar si el anterior párrafo es un ejemplo de lo que sueles vivir en tu día a día. Si es así, aprender a organizar tiempos y establecer límites te puede ayudar a gestionar ese estado de preocupación que obstaculiza un adecuado descanso.

La pauta es tratar de llevar un equilibrio, dando prioridad a tu salud y emociones. El estrés puede ocasionarnos graves trastornos, por lo que es preferible verlo como un enemigo al que dominar y al que hacer pequeño para poder manejarlo.

Te explicamos cómo practicar la meditación antiestrés.

1. Agenda emocional

¿Llevas una agenda en la que anotar las actividades diarias? ¿Un planificación de las próximas tareas, citas, reuniones o visitas al médico?

Haz lo mismo con tus emociones e inquietudes personales. Dedica cada día al menos una hora o dos para ti mismo. Para hacer lo que te gusta, estar solo y practicar la meditación antiestrés. Tus emociones tienen prioridad, con lo que intenta hacerles un hueco en tu rutina. Lo mereces y lo necesitas.

 

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2. Un instante de tranquilidad

No importa donde sea. En tu habitación, en la cocina o en un parque. Consiste en estar tranquilo y rodeado de un ambiente que te sea plácido y reconfortante. Si lo deseas, escucha a su vez alguna música que te guste, pero se trata de disfrutar de un momento de soledad.

3. Regula tu respiración

Vamos ahora a cuidar de la respiración. Una vez que te encuentres cómodo, empieza a tomar aire profundamente por la nariz. Permite que tu pecho se vaya hinchando y después suelta ese aire despacio por la boca.

Si lo repites entre seis o siete veces, empezarás a notar un hormigueo agradable en el cuerpo, te irás sintiendo mejor y con más paz.

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4. Focalizar pensamientos

¿Qué es lo que haremos a continuación? Visualizar las cuestiones de nuestra vida que más nos preocupan. ¿Sientes presión en el trabajo? ¿Tienes problemas con tu pareja?

Focalízate en esas imágenes y sigue respirando. De esta manera trataremos de reducir la tensión que experimentamos y suavizar la intensidad del miedo asociado a esos pensamientos.

5. Imágenes positivas

Una vez que te hayas centrado en esas imágenes qué más te angustian, pasemos ahora a visualizar aspectos agradables, experiencias que te gustaría estar viviendo y que te harían feliz.

Deben ser vivencias sencillas: un paseo por la playa, tocar la corteza de un árbol, ir andando por una ciudad tranquila donde el sol te ilumina la cara y el rumor de las cafeterías cercanas te acompaña con un delicioso olor a café… Cosas fáciles, que te hagan feliz. Visualízalo y sigue respirando profundamente.

 

6. El silencio

Ahora cerramos los ojos al menos durante dos minutos. Intenta no pensar en nada, solo deja que el silencio te envuelva. Estás en paz, estás bien, no hay ninguna presión. Solo estás tú en un mundo tranquilo, donde no hay amenazas y todo es cálido y agradable.

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7. Abrir los ojos de un modo renovado

Es el momento de abrir los ojos y de volver a respirar con normalidad. Mira a tu alrededor sin moverte, sin levantarte. Deja que pasen unos cinco minutos antes de volver a andar. Es posible que te sientas mucho mejor, más ligero y con menos malestar.

8. Nuevas perspectivas

Ahora que ya estás más relajado, intenta pensar qué puedes hacer para encontrarte mejor día a día. Ser un poco más feliz a veces exige que debamos hacer pequeños cambios. Y lo bueno de la meditación antiestrés es que progresivamente va transformando nuestra actitud. 

Nos exige hacer pequeñas variaciones para encontrar el equilibrio, incorporar pensamientos positivos y que las preocupaciones se diluyan como el humo que escapa por una ventana.

Nota final

¿Cómo podemos conseguir, entonces, manejar el estrés? Con valentía.

Con ilusión por sentirnos bien cada día para disfrutar más de nosotros mismos y de los nuestros.

Empieza hoy mismo, no lo dudes. Al principio te será más difícil, pero poco a poco y con práctica, la manera de liberarte del estrés te resultará cada vez más fácil. ¡Ánimo!

 
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