Cómo prevenir la demencia evitando 4 hábitos dañinos

Solimar Cedeño·
31 Julio, 2020
Descubre cuáles son las mejores alternativas para poner a punto tu cerebro y evitar, en la medida de lo posible, el deterioro cognitivo.

Las enfermedades neurodegenerativas como la demencia son algo común que, por desgracia, cada vez afectan a un mayor número de personas. De hecho, la OMS considera este tipo de enfermedad como una prioridad de salud pública.

Aunque no existan unas medidas preventivas primarias para la demencia, ya que a día de hoy no hay una cura una vez que se ha iniciado la enfermedad, sí es posible controlar los síntomas y hacer que su progresión sea más lenta si se abandonan ciertos hábitos y se apuesta por un estilo de vida más saludable.

Además, también es importante adoptar ciertas prácticas y rutinas para reducir el riesgo de demencias y deterioro cognitivo. A continuación, te explicamos sobre qué aspectos de tu rutina debes prestar atención y qué alternativas tomar para mejorar tu función cognitiva.

Prevenir la demencia: hábitos dañinos

Mujer con demencia
La adopción de hábitos saludables en el día a día favorece la ralentización del deterioro cognitivo.

1. Dormir poco: síntoma de alerta

Según el Observatorio Global del Sueño, el sueño de calidad facilita el rendimiento cerebral, mientras que dormir poco o mal de forma crónica facilita el deterioro cerebral y con ello el desarrollo de demencia.

Esto sucede porque la privación del sueños afecta tanto al nivel de alerta, como a la capacidad cognitiva, el razonamiento y la memoria. Por ello, es importante estar alerta y, en cuanto se note que la falta de sueño se ha convertido en algo constante, acudir a un médico. Puede que no sea nada grave, pero es mejor prevenir.

Descubre: Trucos para ejercitar tu cerebro y mejorar tu memoria

2. Tener una vida sedentaria

Aunque existen pocos estudios al respecto, una investigación publicada en la revista Journal of Alzheimer´s Disease relaciona el sedentarismo con el deterioro de las fibras nerviosas del cerebro, lo cual puede provocar pérdida de memoria y declive cognitivo, ambos síntomas presentes en las demencias.

Además, la vida sedentaria favorece la obesidad y con ella la aparición de otros problemas de salud, como las enfermedades cardiovasculares. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la falta de actividad física es una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Las personas sedentarias tienen un riesgo de mortalidad entre 20 % y 30 % mayor que las personas que practican de forma regular algún tipo de actividad física.

Realizar al menos 30 minutos diarios de deporte puede ser muy beneficioso para la salud a todos los niveles. No es necesario que corras kilómetros o hagas ejercicios exigentes para aumentar tu bienestar. Caminar a paso moderado o rápido será suficiente para mantenerte activo.

3. Consumir tabaco, alcohol y otras sustancias nocivas para la salud

Según expone esta investigación realizada por un equipo de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana (Cuba), el tabaco podría incrementar el riesgo de padecer demencia, en concreto la enfermedad de Alzheimer y las de tipo vascular.

De la misma forma, consumir bebidas alcohólicas en exceso también es contraproducente para la salud del cerebro. Así lo afirma este estudio llevado a cabo por un equipo de la Universidad Carlos III (Madrid).

Las drogas o sustancias ilícitas, por su parte, también afectan en gran medida al sistema nervioso central. Se recomienda evitar el consumo de cualquiera de estas sustancias para gozar de una buena salud mental, según sugieren los datos del Dr. González Garrido en esta investigación.

4. No ejercitar el cerebro

Al igual que realizar ejercicio físico nos ayuda a sentirnos mejor y es necesario en términos de salud, también lo es ejercitarnos a nivel mental. Por ello, es muy recomendable llevar a cabo actividades que promueven el desarrollo cognitivo para prevenir la demencia, tal y como sugiere este estudio realizado por un equipo de la Universidad Nacional de Río Cuarto (Argentina).

Además, mientras antes empieces, mucho mejor. Poco a poco, notarás que te desenvuelves con mayor destreza en algunos ámbitos, lo que a su vez te servirá de motivación para seguir adelante con ellas.

Por ejemplo, prueba a leer diariamente, no importa si es un libro o una revista; realiza actividades que exploten tu creatividad, como escribir, pintar o construir algo; haz cálculos matemáticos, resuelve sudokus, crucigramas o rompecabezas.

Todas estas son actividades lúdicas que, además de ayudarte a preservar la salud, te brindarán buenos ratos, ya estés solo o acompañado. No dejes de lado el cuidado de tu cerebro a causa de la pereza o la soledad: ¡no tienes excusa!

Hombre mayor haciendo sudokus
Mantener la mente activa a través de la lectura o la realización de juegos de lógica, memoria o matemáticos protege al cerebro.

Te puede interesar: Potencializa tu memoria y función cognitiva naturalmente

Mantén tu cerebro activo

Por último, evita el “sedentarismo mental”. Existen múltiples actividades que pueden poner a tono tus neuronas y que son estimulantes y divertidas, como las que ya se han mencionado.

Las enfermedades neurodegenerativas son una bomba de relojería y es fundamental prevenirlas. Aunque tal vez no lo notes ahora, los malos hábitos pasarán factura a tu mente a largo plazo.

Cuidar tu salud también incluye cuidar tu cerebro. No lo olvides.

  • Davicino, Noelia A.; Muñoz, Miriam S.; Barrera, María L. de la; Donolo, Danilo. El rol psicopedagógico en la Estimulación Cognitiva de pacientes con Demencia tipo Alzheimer. Revista Chilena de Neuropsicología, vol. 4, núm. 1, 2009, pp. 6-11
  • Ding, Kan y col. "Aptitud cardiorrespiratoria e integridad de la fibra neuronal de la materia blanca en el deterioro cognitivo leve". 1 de enero de 2018: 729-739.
  • González Garrido, Andrés Antonio., Matute, Esmeralda. https://www.researchgate.net/publication/299119495_Cerebro_y_Drogas.
  • Livingston, G., Sommerlad, A., Orgeta, V., Costafreda, S. G., Huntley, J., Ames, D., … Mukadam, N. (2017). Dementia prevention, intervention, and care. Lancet (London, England). https://doi.org/10.1016/S0140-6736(17)31363-6
  • Marcelo Miranda, C., Rodrigo, O., Kuljis, A. (2013).Trastornos del sueño en las enfermedades neurodegenerativas. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0716864013701810
  • Middleton, L. E., & Yaffe, K. (2009). Promising strategies for the prevention of dementia. Archives of Neurology. https://doi.org/10.1001/archneurol.2009.201
  • Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity
  • Swaminathan, A., & Jicha, G. A. (2014). Nutrition and prevention of Alzheimer’s dementia. Frontiers in Aging Neuroscience. https://doi.org/10.3389/fnagi.2014.00282
  • Savica, R., & Petersen, R. C. (2011). Prevention of Dementia. Psychiatric Clinics of North America. https://doi.org/10.1016/j.psc.2010.11.006
  • Valenzuela, M. J. (2008). Brain reserve and the prevention of dementia. Current Opinion in Psychiatry. https://doi.org/10.1097/YCO.0b013e3282f97b1f
  • VV.AA. (2009).El rol psicopedagógico en la Estimulación Cognitiva de pacientes con Demencia tipo Alzheimer1. https://www.redalyc.org/pdf/1793/179317756002.pdf
  • VV.AA. (2019).Efecto del ejercicio físico en la enfermedad de Alzheimer. Una revisión sistemática. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656718304682