Cómo prevenir el melasma

25 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por dermatóloga Maria del Carmen Hernandez
El melasma es un problema benigno que no causa síntomas más allá de las alteraciones estéticas. Sin embargo, es conveniente utilizar protector solar tanto para prevenirlo como para evitar que empeore.

El melasma (anteriormente conocido como cloasma) es una afección muy frecuente. Afecta en gran medida a las mujeres a partir de los 20 años. Consiste en la aparición de manchas marrones en zonas expuestas de la piel, sobre todo en el rostro (las mejillas, la frente, la nariz y el mentón).

Está causada por diversos factores endógenos y exógenos, muchos de los cuales podemos evitar a través de hábitos saludable. De hecho, la prevención de este problema cutáneo se basa en gran parte en alejar dichos detonantes de la enfermedad. ¿Cómo podemos hacerlo?

Prevenir el melasma: conocer sus causas es clave

Como lo detalla una publicación de American Academy of Dermatology, el melasma no causa propiamente síntomas, pero sí produce alteraciones cutáneas que pueden ser incómodas desde el punto de vista estético. Sin embargo, para poder intervenir, es conveniente establecer cuál es su origen. Veamos sus causas principales y cómo prevenirlo.

Genética

La predisposición genética resulta un factor determinante en la aparición del melasma. Las personas que tienen un pariente de sangre quien ha tenido esta patología tienen más probabilidades de tenerlo. En estos casos, no es posible intervenir, pero los cuidados básicos de la piel desde edades tempranas pueden ayudar.

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Fotoexposición

Mujer usando protector solar
La aplicación regular de protector solar es una de las medidas más efectivas para reducir el riesgo de malasma.

Es indispensable utilizar medidas de protección solar para evitar que se produzca esta alteración en la piel (o evitar su reaparición una vez tratadas). En situaciones tan cotidianas como pasear, realizar compras o simplemente circular por la vía pública, se recibe gran cantidad de radiación ultravioleta.

Dicha exposición es tanta como para llegar a provocar un cuadro de melasma, acelerar el envejecimiento de la piel o aumentar las probabilidades de desarrollar alguna variante de carcinoma de piel. Si no se utilizan cremas fotoprotectoras una vez instaurado el melasma, las probabilidades de que este sea resistente al tratamiento y se cronifique son muy elevadas.

Fotoprotección contra el melasma

Por esto mismo, la indicación es el uso de forma cotidiana de cremas de fotoprotección, de ser posible con filtro solar mayor a 50. Estas deben ser aplicadas unos 20 o 30 minutos antes de la exposición al sol, y se reaplican cada 4 horas para poder mantener el efecto protector.

En el caso que realizáramos alguna actividad como el baño, o que supongan fricción o sudor, se deberá reaplicar antes de las 4 horas recomendadas. Las bases compactas de protección solar son las más recomendadas debido a su gran poder cubritivo.

Estos filtros solares deben combinarse con medidas de protección físicas, como el uso de gorras o sombreros, gafas de sol que posean filtro UV o simplemente mantenerse en la sombra.

Causa hormonal

El factor hormonal se evidencia con la aparición de melasma durante el embarazo (niveles de progesterona), el uso de anticonceptivos orales (niveles de estrógeno) y del finasteride en los hombres. Es por esto que muchas personas lo llaman la “máscara del embarazo” o “cloasma gravídico”.

En ocasiones desaparece al suspender la ingesta de la medicación causante. Lo ideal en estos casos es intensificar aún más los métodos de fotoprotección, para evitar las múltiples causas.

Uso de cosméticos irritantes

Mujer usando crema facial
Hay cosméticos o cremas cutáneas que resultan irritantes para algunas personas. De ser así, es fundamental suspender su uso.

Cuando detectamos que un maquillaje o crema provoca algún proceso irritativo o alérgico, es mejor evitarlo siempre a partir de ese momento. Es bastante frecuente que algunos cosméticos puedan sufrir una activación cuando se exponen al sol.

Es clave también evitar tomar el sol habiendo usado productos que contengan perfumes (sobre todo aceite de bergamota, almizcle) y salicilanilidas halogenadas (es habitual en jabones y desodorantes).

Estrés

Hasta la fecha no hay evidencias que demuestren que el estrés puede causar melasma. Sin embargo, se cree que demasiado estrés puede empeorar el melasma ya existente, dificultando su tratamiento. Esto se debe a que el estrés está relacionado con una sobreproducción de los melanóforos, que son células de la piel con gránulos de pigmento.

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Fármacos fotosensibilizantes

Debemos tener en cuenta que si estamos bajo tratamiento con algún tipo de medicamento (puede ser tanto oral como tópico), hay que consultar al dermatólogo porque podría ser la causa de la aparición de hiperpigmentación.

Entre los primeros, los más frecuentes son los antibióticos (tetraciclinas y quinolonas), los fármacos para las arritmias (amiodarona) y los diuréticos (tiazidas). Entre los segundos, los más habituales son las pomadas de antiinflamatorias (ketoprofeno, piroxicam), fragancias y filtros solares (octocrileno, oxibenzonas).

Prevenir el melasma: ¿qué debemos recordar?

La mejora manera de cuidar la piel es hacer una limpieza diaria, dos veces al día, con el fin de retirar la suciedad e impurezas. Además, debemos asegurar una adecuada protección solar, con un producto cuyo índice de protección supere los 50.

En caso de melasma, lo mejor es consultar al dermatólogo para recibir un diagnóstico preciso. El profesional podrá orientarnos sobre los tratamientos disponibles para reducirlo, incluyendo cremas, exfoliaciones o tratamientos láser.

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