Cómo prevenir una infección neonatal

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el farmacéutico Sergio Alonso Castrillejo el 19 febrero, 2019
Antonella Grandinetti · 20 febrero, 2019
La prevención es la clave para evitar la sepsis del recién nacido, una infección que puede acabar con la vida del lactante.

La infección neonatal o sepsis es una condición de gravedad que afecta a los bebés recién nacidos y que, si no recibe el tratamiento adecuado a tiempo, puede ocasionar graves resultados.

¿Sabes de qué hablamos? Descubre en nuestro artículo por qué se produce, cómo se puede prevenir y cuáles son sus síntomas, diagnóstico y tratamiento. ¡No te lo pierdas!

¿Qué es una infección neonatal?

Bacterias en la sangre: infección neonatal
El recién nacido es más proclive a desarrollar infecciones por falta de maduración del sistema inmune.

Una infección neonatal, también conocida como sepsis, es una infección sanguínea que se produce en recién nacidos o bebés menores de 90 días. La sepsis puede aparecer durante la primera semana de vida (aparición temprana) o entre los 7 y los 90 días de vida (aparición tardía). En ambos casos, la sepsis se produce debido a:

  • La presencia de bacterias, como la E. coli.
  • Ciertas cepas de estreptococos (grupo B – EGB) .
  • El virus del herpes simple (VHS).

Infección neonatal de aparición temprana

Por lo general, la condición se presenta entre las 24 y 48 horas del nacimiento del bebé, ya que el pequeño contrajo la enfermedad antes de nacer o durante el parto. Los factores de riesgo que aumentan las posibilidades de que el niño padezca sepsis son:

  1. Parto prematuro.
  2. Presencia de estreptococos del grupo B durante el embarazo.
  3. Infección del líquido amniótico y/o de la placenta.

Lee también: ¿Qué es la placenta? ¿Cómo funciona?

Infección neonatal de aparición tardía

En estos casos, la infección se produce después del parto, ya sea porque el bebé ha debido permanecer en el hospital por un largo período de tiempo o porque ha tenido colocado un catéter durante un largo período.

Prevención de la infección neonatal

Mamá con bebé en brazos
Mantener una zona aséptica y, en casos más graves, recurrir a antibióticos, son formas de evitar el contagio al neonato.

Como siempre, «es mejor prevenir que curar«. Por este motivo, enumeraremos a continuación cuáles son las mejores medidas de prevención de la infección neonatal. Toma nota.

1. Tratamiento antibiótico para la mujer embarazada

Si la futura madre padece afecciones como la corioamnionitis (una infección del líquido amniótico y la placenta) o estreptococos del grupo B, o si ha dado a luz en el pasado a un bebé que ha padecido sepsis, la madre debe ser medicada para evitar la infección neonatal de aparición temprana.

En el caso de que la embarazada padezca cualquier tipo de infección, incluso el virus del herpes simple, es necesario recurrir a un tratamiento. De hecho, los médicos intentarán prevenir que la mujer se contagie o desarrolle cualquier clase de infección.

2. Asepsia en el lugar de nacimiento

La limpieza del lugar de nacimiento del bebé es esencial para evitar que las bacterias puedan acceder al cuerpo del recién nacido. Recuerda que los bebés son muy vulnerables durante los primeros meses de vida.

3. Evitar el retraso del nacimiento tras la rotura de aguas

Cuando la mujer rompe aguas, el parto debe ser inmediato. Debe suceder dentro de las 12 -24 horas subsiguientes para evitar la contaminación.

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Síntomas de una infección neonatal

recién nacido llorando
Ante cualquier duda lo mejor es consultar con su médico pediatra para evitar complicaciones posteriores.

Por lo general, las medidas preventivas son esenciales para evitar la aparición de infección neonatal. Sin embargo, es importante conocer sus síntomas para estar alertas ante cualquier posible alarma:

  1. Piel y parte blanca de los ojos de color amarillo (ictericia).
  2. Movimientos reducidos, incluso la succión a la hora de comer.
  3. Convulsiones.
  4. Problemas para respirar.
  5. Frecuencia cardíaca lenta.
  6. Diarrea y vómitos.
  7. Glucemia baja.
  8. Aumento de la temperatura.

Si notas a tu hijo síntomas de infección cuando habéis vuelto a casa del hospital, lo mejor es consultar con un pediatra. No es necesario alarmarse pero descartar las infecciones será su principal tarea.

Diagnóstico y tratamiento

Bebé siendo auscultado
La aplicación de un tratamiento, en caso positivo, debe ser lo más rápido posible para asegurar una pronta recuperación.

El pediatra observará la presencia de los síntomas anteriormente descritos y ordenará la realización de estudios de laboratorio, como los que se describen a continuación:

  • El análisis de sangre, por lo general, incluirá un análisis de la proteína C reactiva, el conteo de glóbulos blancos y un hemocultivo.
  • Es posible que el doctor desee examinar el líquido cefalorraquídeo, para determinar la presencia o no de bacterias. En ese caso, se suele llevar a cabo una punción lumbar.
  • Además, se pueden realizar cultivos de heces, orina y piel.
  • En caso de problemas respiratorios, se suele aconsejar una radiografía de tórax.

El tratamiento para los lactantes menores de un mes que padecen fiebre o cualquier otro signo de infección incluye la administración de antibióticos intravenosos de manera inmediata, antes aún de tener un diagnóstico confirmado.

Si la madre ha padecido alguna de las infecciones mencionadas anteriormente, el bebé recibirá tratamiento aún cuando no presente síntomas. En caso de que la infección haya sido causada por VHS, la medicina antiviral más utilizada es aciclovir.

Cuando los resultados de los exámenes son normales, se permite que el niño regrese a su hogar, pero se continúa con consultas de seguimiento.

La infección neonatal es una enfermedad grave que puede acabar con la vida del bebé. Por este motivo, los médicos monitorizan de cerca los embarazos, intentado evitar la presencia de infecciones para así asegurar la seguridad de la madre y del pequeño.

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    Ultima revisión 4/24/2017