¿Cómo pueden protegerse las mujeres de las ETS?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganeli el 18 diciembre, 2018
La única forma 100% segura de no contraer una ETS es no manteniendo relaciones. Para gozar de una sexualidad plena, realízate pruebas con tu pareja para aseguraros de que todo está como debe.

El placer y la satisfacción de la vida sexual son factores fundamentales en la salud de toda mujer. El sexo es una magnífica manera de reducir los niveles de estrés emocional. Suele ser, además, una fuente de experiencias que contribuyen a la identificación de los miembros de la pareja. Por tanto, ayuda a fortalecer los lazos de la relación. Como si fuera poco, se trata de un acto sumamente placentero.

Sin embargo, el sexo tiene sus riesgos. Las enfermedades de transmisión sexual  (ETS) pueden ser causa malestar físico e, incluso, emocional y mental. También pueden conllevar problemas nada despreciables para el individuo, como la infertilidad.

Qué no puedes dejar de saber acerca las enfermedades de transmisión sexual (ETS)sexo doloroso

El dolor pélvico crónico que generan las ETS puede afectar la manera en la que disfrutas no solo del sexo, sino de la vida a diario. No poder disfrutar del acto sexual puede hacer que veas el sexo como una tarea más que como una fuente de placer.

Por otro lado, tener una vida sexual sana requiere de mucho trabajo. Afortunadamente, la mayoría de las veces el hecho de compensar tu salud sexual hace que valga la pena el esfuerzo. Y es que si eres una mujer sexualmente activa, podrías estar en riesgo de contraer una ETS.

Cuantas más parejas hayas tenido, mayor es el riesgo de padecer alguna de ellas. Ni por ser la primera vez (de ser el caso), estarías exenta de contraerla. La buena noticia es que existen maneras de protegerse de las ETS. No todas son infalibles, pero reducen el riesgo de forma notable.

Vacúnate

En la actualidad, existen dos tipos de ETS que pueden prevenirse con la vacuna: el virus del papiloma humano (VPH) y la hepatitis.

Para prevenir el VPH hay dos vacunas: el Cervarix y el Gardasil. Cervarix protege contra el VPH 16 y 18, que suelen ser los virus que causan la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino. Por su parte, Gardasil protege contra los anteriores, así como de otros que causan la mayoría de las verrugas genitales. Ambas vacunas son más eficaces cuando se administran en las mujeres que comienzan a tener relaciones sexuales.

Otra vacuna que, por su eficacia, no podemos olvidar: la de la hepatitis B.

Practica sexo seguro

no debes tener sexo

El sexo seguro es la forma más eficaz de prevenir las ETS que se transmiten mediante las secreciones infectadas. Aunque es menos efectivo con las enfermedades transmitidas por el contacto de la piel, el uso del preservativo reduce su riesgo. Asimismo, el uso de barreras como el condón reduce la transmisión de enfermedades durante actos como el sexo anal, oral y vaginal. Ten presente, no obstante, que enfermedades como el sífilis, VPH y el herpes pueden transmitirse por medio el sexo oral.

Realízate las pruebas de las ETS

Las pruebas de ETS pueden reducir las consecuencias a largo plazo de una infección. Las enfermedades bacterianas como la gonorrea pueden conllevar consecuencias graves como la infertilidad. Así, concertar una cita para hacerte las pruebas en compañía de tu nueva pareja antes de tener la primera relación sexual, podría ser el recurso profiláctico por excelencia. De este modo, ambos estarán seguros de que no os estáis poniendo en riesgo el uno al otro.

De ahí la importancia de realizarse exámenes para determinar si se padece alguna ETS cada cierto tiempo. Conviene recordar que las ETS pueden afectar a personas de cualquier edad. Incluso, si estuvieras casada o fueras una persona de la tercera edad. Siempre que se esté activa sexualmente, existe el riesgo de que adquirir una ETS. No solo si has iniciado una nueva relación de pareja.

Realízate el Papanicolaou con regularidad

La elección del ginecólogo

Esta debería ser una parte de tu rutina de control sanitario. La prueba del Papanicolau detecta signos de cáncer de cuello uterino. Los cambios precancerosos pueden ser tratados antes de que se conviertan en un problema grave. La mayoría de casos de cáncer cervical son derivados del VPH. Por tanto, el sexo seguro y la vacunación pueden ayudarte a reducir los riesgos. No obstante, es necesario decir que existen varios tipos de VPH que causan cáncer, pero no todos ellos están cubiertos por las vacunas.

Las citologías vaginales también son importantes, incluso si tienes las vacunas contra el VPH. El cáncer de cuello uterino ppodría llegar a ser muy invasivo. Y, los tratamientos para contrarrestarlo, tener efectos muy negativos tanto sobre la vida sexual como en la fertilidad. Siempre es mejor conocer los cambios en el cuello del útero a tiempo. ¿Para qué esperar a que se produzcan daños irreversibles?

Si quieres conocer más, te recomendamos leer: Cáncer de cuello uterino: origen y prevención.

¿Se pueden evitar las ETS?

La forma infalible de protegerse de las ETS es no teniendo relaciones sexuales. Sin embargo, quién duda de que estas son indispensables para el goce de una vida plena. Por este motivo, es importante que tomes las debidas precauciones. Así, conseguirás  disfrutar de todos los beneficios que el sexo puede darte, reduciendo al mínimo los riesgos de contagiarte de una ETS.

Por último, te aconsejamos que te hagas las pruebas de las que te hemos hablado aquí. Sé una persona responsable de tu sexualidad. Recuerda: Nada ni nadie puede protegerte de las ETS mejor que tú. Debes hacerlo por ti misma y para cuidar de tus seres más queridos. Si las precauciones y pruebas para detectar las ETS se hicieran con más frecuencia, los casos de contagio de ETS se reducirían considerablemente.

  • Greenblatt, R. J. (2005). “Virus del papiloma humano: enfermedades, diagnosis, y posible vacuna”, Clinical Microbiology Newsletter, 27 (18): 139-145.
  • Pimenta, J. M.; Galindo, C.; Jenkins, D., and Taylor, S. M. (2013). “Estimate of the global burden of cervical adenocarcinoma and potential impact of prophylactic human papillomavirus vaccination”, BMC Cancer, 13: 553.
  • Revzina, N. V., and Diclemente, R. J. (2005). “Prevalencia e incidencia de la infección por papilomavirus humano en mujeres en Estados Unidos: una revisión sistemática”, International Journal of STD & AIDS, 16 (8): 528-537.