Cómo puedes prevenir la disbiosis intestinal llevando una dieta equilibrada

Ivan Aranaga Amengual 27 mayo, 2018
Un estilo de vida y alimentación desordenado puede traer muchas complicaciones en la salud de los individuos. La disbiosis intestinal es una de ellas, y aquí te explicamos en qué consiste.

La disbiosis intestinal es una enfermedad relacionada con un desequilibrio de las bacterias lactobacilos y bifidobacterias que se encuentran alojadas en los intestinos, en la llamada flora natural intestinal.

Estas son favorables para la salud del individuo porque contribuyen a la buena digestión de los alimentos, la absorción de nutrientes, la producción de vitamina B y K y fortalecen el sistema inmunitario del organismo.

Las causas de esta patología suelen estar relacionadas con diversos factores como:

  • Estrés
  • Sedentarismo
  • Insomnio
  • Alcoholismo
  • Tabaquismo
  • Consumo excesivo de antibióticos
  •  Abuso de proteínas y azúcares simples

Todos son componentes relacionados con un estilo de vida inadecuado y la mala alimentación, que terminan reduciendo la cantidad de bacterias beneficiosas.

Estos cambios generados en la flora natural intestinal colocan a las personas en una posición vulnerable. De esa manera se incrementa el riesgo de padecer o agravar ciertas enfermedades: estreñimiento crónico, inflamación intestinal, proliferación de hongos, colon irritable, gases y fatiga general.

Es por ello que se vuelve tan importante el llevar a cabo una nutrición balanceada a través de una dieta equilibrada y hábitos de vida saludables, capaces de garantizar la salud física y mental.  Partiendo de este principio, en las siguientes líneas te presentamos la fórmula alimenticia para prevenir la disbiosis intestinal.

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Dieta para la disbiosis intestinal

La flora intestinal natural está compuesta por más de 100 billones de bacterias, de las cuales el 85% son saludables para el organismo.

Bacterias del intestino.

Ellas se alimentan y reproducen a partir del consumo de alimentos con alto contenido en hidratos de carbono, presentados en forma de fibra y almidón.  Por ello se recomienda una dieta rica en alimentos prebióticos, antibióticos y probióticos.

Alimentos prebióticos

Son aquellos que no pueden ser procesados o digeridos por el organismo. Ahora bien, por la fermentación de la fibra que contienen, estimulan el crecimiento de las bacterias saludables que se encuentran en el intestino, favoreciendo su equilibrio. Entre estos alimentos encontramos:

  • Alcachofa
  • Banana
  • Ajo
  • Cebolla
  • Patata
  • Avena
  • Trigo
  • Espárrago

Alimentos prebióticos

De acuerdo con las investigaciones realizadas en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, estos alimentos no solo tienen funciones en la zona intestinal. Los alimentos prebióticos también facilitan la absorción del calcio y otros minerales como el magnesio y el hierro.

De esa manera se puede mejorar la densidad ósea, se previene la osteoporosis y se favorece el perfil lipídico con la metabolización en el hígado. Por eso, disminuyen los niveles altos de triglicéridos.

Alimentos antibióticos

Son aquellos que actúan como antibióticos naturales, los cuales sirven para contrarrestar cualquier enfermedad que se haya generado en nuestro intestino mientras previenen la aparición de otras. Es decir, fortalecen el sistema inmunitario.

Entre ellos tenemos las frutas como las fresas, los mangos, los kiwis y los cítricos. Las hortalizas como el ajo, la cebolla, y los tomates. Las especias como el jengibre y la canela. Las hierbas como el orégano y el romero.

Fresas como alimento antibiótico.

Alimentos probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos que se encuentran en el aparato digestivo. Siempre que se administren en las cantidades adecuadas, le traerán beneficios a la salud de los pacientes.

En el caso de los alimentos, nos referimos a aquellos que están compuestos por microorganismos que permanecen vivos en tu interior y se adhieren a la mucosa intestinal de tus paredes para estimular los jugos digestivos que mejoran el proceso de digestión. Además, son un estímulo para la alimentación y crecimiento de las bacterias saludables.

Puedes consumirlos a través de las comidas fermentadas o suplementos como el yogur, la leche de vaca o cabra fermentada, aceitunas, chocolate negro, el repollo fermentado, entre otros.

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¿Cómo te beneficia el vino tinto?

Adicional a estos tres tipos de alimentos para tratar la disbiosis intestinal, se recomienda el consumo de vino tinto por su contenido de polifenol, el cual favorece positivamente a la flora intestinal.

Vino tinto en una dieta saludable.

Varias investigaciones han determinado que el polifenol ayuda a fortalecer el sistema inmunitario del individuo e inhibe la reproducción de las bacterias perjudiciales para el organismo.

Evita el exceso de proteínas

Por otro lado, es necesario dejar de lado las dietas hiperproteicas. Esto debido a que el alto consumo de proteínas puede estimular el aumento de las células negativas en el sistema digestivo, lo que provoca una toxemia intestinal (dificultad para evacuar) y acorta el período de vida de las bacterias beneficiosas.

De acuerdo con datos del Instituto de Nutrición Celular Activa (INCA), la proteína no digerida es fermentada por las bacterias del colon con la consiguiente producción de tóxicos, tales como el amoníaco o amina.

El amoníaco modifica la morfología y el metabolismo de las células intestinales. Esto reduce su vida útil y favorece el crecimiento de células intestinales cancerosas.

Como vimos, tienes varias alternativas para controlar y prevenir la disbiosis intestinal. Sin embargo, recuerda que siempre es necesaria la opinión de un profesional de la salud, que pueda orientarte de la mejor manera.

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