¿Cómo puedo recordar los sueños?

Para poder recordar los sueños debemos propiciar un estado de tranquilidad a la hora de irnos a la cama, por lo que evitaremos los aparatos electrónicos y nos centraremos en relajarnos

Recordar los sueños nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos, ya que nos muestra aspectos de nuestra psicología y nuestras emociones de los que, a menudo, no somos conscientes.

Si aprendemos a interpretarlos pueden convertirse en una herramienta muy útil para superar los obstáculos que se nos vayan presentando.

Descubre en este artículo cómo recordar los sueños con más facilidad con algunos sencillos tips.

¿Por qué es útil recordar los sueños?

Por qué es útil recordar los sueños

Hay teorías que demuestran que nuestros problemas de salud, tanto físicos como mentales, se deben a cuestiones emocionales.

Tanto si hemos vivido una situación muy fuerte como si ha sido menos intensa pero prolongada en el tiempo, ambos casos podrían crear un conflicto en nuestro interior que, de manera psicosomática, terminaría originándonos un trastorno de salud.

Las teorías que afirman que cada enfermedad tiene una explicación emocional suelen tener también cierta lógica. La miopía, por ejemplo, significaría un profundo miedo al futuro, lo cual nos iría reduciendo la visión de lejos.

Teniendo en cuenta esta perspectiva, los sueños podrían ser una manera de ayudarnos a tomar conciencia de las cuestiones emocionales que nos están haciendo daño y que estamos reprimiendo.

De este modo, recordar los sueños sería la manera de intentar resolver o mejorar problemas de salud crónicos y prevenir otros en el futuro.

Te recomendamos leer: Aprende a interpretar tus sueños y descúbrete

¿Hay personas que no recuerdan los sueños?

Hay personas que dicen que no sueñan. No obstante, lo correcto sería decir que no recuerdan los sueños.

Para decir esto partimos de que hay muchos factores que influyen en la conciencia de los sueños, a pesar de que sí que hay personas que tienen más facilidad que otras.

Si seguimos estos consejos no solamente nos despertaremos con un recuerdo mucho más vívido, sino que incluso podemos llegar a recordar varios sueños que hayamos tenido en una misma noche.

También el tipo de sueños podría cambiar y empezar a tener un sentido más claro.

Además, resulta una experiencia muy interesante que no atraerá para intentar recordar los sueños cada vez más.

Desconectar un rato antes

Solemos llevarnos los problemas y las preocupaciones a la cama, lo cual nos puede hacer soñar de manera más confusa, o bien hacernos quedar dormidos al momento y no recordar nada por la mañana.

Por este motivo, lo más temprano posible debemos empezar a desconectar el móvil y apagar el ordenador, lo cuales crean una gran adicción a muchas personas. La televisión también es un hábito común que deberíamos dejar, al menos, una hora antes de acostarnos.

Cuidado con la cena

Cuidado con la cena

Hay algo que es fundamental para recordar los sueños, y es que debemos evitar cenar demasiado tarde o demasiada cantidad.

Si hemos terminado de hacer la digestión, el sueño es mucho más profundo, reparador y tranquilo, e incluso nos despertamos mejor.

Deberíamos cenar por lo menos dos horas antes de acostarnos y elegir alimentos de fácil digestión. Lo ideal es combinar una ración de verdura con una de proteína magra.

Relajación del cuerpo

Relajación del cuerpo

Para recordar los sueños es determinante el rato que pasa desde que nos acostamos hasta que nos quedamos dormidos. Cuanto más consigamos alargar esa etapa, más fácil nos será recuperar el recuerdo por la mañana.

Una manera de lograrlo consiste en realizar una relajación imaginaria de cada parte del cuerpo.

Podemos imaginarnos una luz, una pluma o una sensación que nos vaya recorriendo desde los pies hasta la cabeza, y que vaya relajando cada músculo, cada órgano, etc.

Ver también: 6 ejercicios de relajación recomendados para dormir tranquilamente

Despertarnos sin prisa

Si somos de los que nos ponemos el despertador a una hora muy justa debemos cambiar este hábito.

Lo ideal sería ponernos una primera alarma muy suave y breve que nos permita despertarnos sin sobresaltos, alargando incluso ese momento en el que todavía podemos estar soñando.

Si esa alarma es breve no tendremos ni siquiera que movernos, lo cual nos permitirá quedarnos unos minutos más despertándonos y recordando los sueños.

La siguiente alarma, unos minutos después, puede ser más intensa.

En ese momento, lo ideal sería despertarnos sin prisa, para tener unos minutos en los que podamos seguir recordando y, si queremos, escribir los sueños, lo cual será muy importante para interpretarlos más adelante de una manera lo más correcta posible.

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