Cómo reconocer las diferencias entre un infarto, un paro cardíaco y un ictus

Mientras que con el infarto y el accidente cerebrovascular no perdemos la conciencia en ningún momento, el paro cardiaco implica parada respiratoria y pérdida del conocimiento.

Infarto, paro cardiaco, accidente cerebrovascular, ictus, apoplejía. Hemos oído estas palabras a menudo. Sin embargo, la mayoría no tenemos claro qué significan y en qué se diferencian.

En este artículo te explicamos con detalle en qué consisten estos problemas de salud. También conocerás los factores de riesgo que influyen en todos ellos.

Infarto

En el caso del infarto de miocardio nos encontramos con un problema en la arteria coronaria. Se debe a un coágulo, formado frecuentemente por el desprendimiento de una placa de ateroma. Este bloquea el suministro de sangre y oxígeno que tendría que ir al corazón.

Provoca, generalmente, irregularidades en los latidos del corazón (arritmias). También aparece dolor en el pecho que puede irradiar a la parte izquieda del cuerpo, dificultad respiratoria, etc.

Debe ser tratado lo antes posible. En pocas horas puede provocar la muerte del músculo cardiaco afectado.

La persona que sufre un infarto no pierde la conciencia en ningún momento y, en cambio, sufre dolores agudos.

Paro cardíaco

En el paro cardíaco, el corazón deja de latir.

En este caso, el corazón deja de latir súbitamente. Quien sufre un paro cardiaco pierde el conocimiento de manera inmediata. Esto le provoca un desmayo y una parada respiratoria.

Por ello, el tratamiento debe ser inmediato, ya que si no, conlleva la muerte. Requerirá una resucitación cardiopulmonar inmediata. Hasta que sea posible aplicar una desfibrilación. Esta envía un choque eléctrico para reestablecer el ritmo cardiaco normal.

Quienes ya han sufrido un paro cardiaco pueden implantarse un desfibrilador. Esto disminuirá el riesgo si sufren otra parada.

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Accidente cerebrovascular

El accidente cerebrovascular, también es conocido con los nombres de infarto cerebral, apoplejía o ictus. Sucede cuando se detiene el flujo de sangre que va a una parte del cerebro.

Si este accidente dura más de varios segundos, el cerebro deja de recibir oxígeno y nutrientes. Esto causa la muerte de células cerebrales. Por lo tanto, se sufre un daño permanente.

Hay dos tipos de accidente cerebrovascular:

  • Isquémico: es el más frecuente. Representa el 85% del total de accidentes cerebrovasculares. Conlleva la situación irreversible que hemos comentado. Es un infarto cerebral causado por un trombo que impide la correcta irrigación del cerebro.
  • Hemorrágico: es menos frecuente y la tasa de mortalidad es bastante mayor. Por otra parte, los supervivientes tienen, en general, secuelas menos graves. Se trata de una hemorragia o derrame causado por la rotura de un vaso sanguíneo.

Toma nota: Alimentos que tapan las arterias

Factores de riesgo relacionados con la dieta

Existen unos factores de riesgo comunes. Deberíamos conocerlos para prevenir todo tipo de enfermedades cardiovasculares. Esto es especialmente importante si tenemos antecedentes familiares:

  • Hipertensión arterial: es indispensable controlarla regularmente. El médico deberá determinar el tratamiento adecuado según los valores de nuestra presión.
  • Consumo excesivo de grasas perjudiciales: la grasa es un nutriente indispensable para nuestra salud. Pero debe ser de buena calidad. Recomendamos el consumo habitual de grasas de origen vegetal. Por ejemplo: aceite de oliva, aceite de lino, aceite de coco, aguacate, frutos secos, etc.
  • Colesterol y triglicéridos elevados: las analíticas nos mantendrán informados de estos niveles. Podremos mejorarlos con una buena alimentación y controlando nuestra salud emocional. El exceso de estas grasas se deposita en las paredes de las arterias. Se forman placas de ateroma. Estas son susceptibles de desprenderse y formar trombos.
  • Diabetes: un 20% de las personas que han sufrido un ictus son diabéticas.
  • Obesidad: el sobrepeso multiplica el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Existen muchos consejos y remedios naturales que nos ayudarán a comer de forma más sana. Así podemos ir adelgazando progresivamente, sin sacrificios ni traumas.
Las grasas vegetales son beneficiosas para la salud cardiovascular.

Otros factores de riesgo

  • Sedentarismo: hoy en día todos sabemos que es fundamental realizar ejercicio. Podemos realizar un poco cada día. Por ejemplo, subir y bajar escaleras, caminar o realizar un deporte dos o tres veces a la semana.
  • Tabaquismo: es indispensable reducir este mal hábito. No sólo para nuestra salud coronaria, sino para evitar muchos otros problemas de salud.
  • Estrés: el estrés influye en nuestra salud y agrava en gran medida los problemas. Está directamente relacionado, por ejemplo, con los niveles de colesterol. Por ello, recomendamos buscar la manera de evitarlo en nuestras vidas.

Imágenes por cortesía de michellelynnegoodfellow

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