Cómo relajar los pies en casa

Yamila Papa 29 octubre, 2014

Después de un largo día en el trabajo, con calzado presionando los dedos, nuestros pies piden a gritos un descanso. No debe haber una sensación más gratificante que llegar de la oficina y quitarnos los zapatos para andar descalzos o ponernos algo más cómodo. Si quieres saber como relajar los pies en casa, lee el siguiente artículo.

El dolor en los pies puede estar causado por muchos problemas, algunos hasta pueden volverse crónicos si no se tratan a tiempo. Sin importar la edad que tengamos o las actividades que realicemos, es normal que se sientan cansados después de varias horas. Una vez en casa, existen maneras para tratar el dolor y el cansancio.

Tips para relajar los pies en casa

Remójalos en agua templada

Llena la tina o un recipiente grande con agua tibia. Introduce los pies y también los tobillos. Añade un puñado de Sales de Epsom en el agua, agitando para que se disuelvan. Si quieres un efecto todavía más relajante, vierte unas gotas de aceite esencial de flores como ser lavanda o menta. Deja los pies unos 20 minutos o bien hasta que se enfríe el agua. Si la temperatura desciende mucho antes de este tiempo, vierte un poco de agua caliente. Retira y seca bien con una toalla.

Remójalos en agua fría

En este caso, una alternativa es llenar la tina o un cubo con agua fría. Si quieres, añade unos cubos de hielo. Luego, vierte unas gotas de aceite de árbol de té o cualquier otro aceite esencial que tengas en casa. Sumerge cada pie por separado durante 30 segundos. Seca rápido envolviendo el pie en la toalla y frotando los dedos, la planta del pie y el talón para aumentar la circulación. Puedes repetir hasta dos veces con cada pie.
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Masajea

Vierte unas gotas de aceite de menta, pino o árbol del té, romero o alcanfor en las palmas de tus manos, para que se calienten un poco. Presiona de manera firme con los dos pulgares en la planta del pie. Acaricia lentamente en la zona de la almohadilla plantar, empezando en la base y yendo hacia el talón. Pasa por el arco del pie (cerrando el puño) y añadiendo más presión. Aprieta con ambas manos el pie y mueve la empuñadura hacia atrás y adelante. Haz que los huesos de los dedos suenen, tirando firme pero suavemente.

Estíralos

De pie o sentado en una silla, presiona la planta del pie con una superficie sólida. El pie ha de quedar a 45° en relación al cuerpo. Estira por 30 segundos llevando el talón hasta el cuerpo, manteniendo la planta presionada contra el piso. Repite tres veces con cada pie.
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Presiona con una pelota

Es un ejercicio similar al anterior, pero en lugar de apoyar en el suelo o una superficie sólida, debes ejercer cierta presión con un balón como los de tenis, que son duros y resistentes. Mueve para todas las direcciones, de atrás hacia adelante, siempre presionando, los dedos, las almohadillas plantales, el arco, los talones, etc. Puedes comenzar sentada y después pararte y mover de a un pie a la vez.

Elige los zapatos adecuados

Los zapatos que uses son muy importantes. Los pies requieren de un calzado adecuado. Si tienes que usar todo el día el tacón, apenas llegues a casa trata de ponerte descalza o bien usa un calzado deportivo que está más diseñado según la anatomía del pie. Si puedes durante la jornada quítate los zapatos (sin que nadie te vea cuando estés sentada en la oficina por ejemplo o bien durante la hora de almuerzo). Esto hará que los pies no estén tan presionados contra el zapato y puedan “respirar” un poco.
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Sube los pies

Este ejercicio también te sirve para descansar las piernas, evitando la acumulación de líquidos, las várices y las “arañitas” o derrames que aparecen por pasar muchas horas en la misma posición (sentada o parada). Cuando llegues a casa, acuéstate boca arriba en el sillón o en la cama, y levanta las piernas. Si no puedes soportar la posición, apoya los talones en la pared. Trata de mantener de esta manera algunos minutos. Mueve los tobillos y los dedos. Otra opción es colocar una buena “torre” de almohadones, recostarte (por ejemplo para mirar televisión o leer) y dejar que la sangre circule, reduciendo la hinchazón y el dolor.

Toma un objeto con los dedos

Sentada en una silla o el sofá, arroja al piso un elemento pequeño como puede ser un bolígrafo o un lápiz. Trata de levantarlo uniendo los dedos de los pies. Una vez que lo logres pasa al siguiente pie. Repite varias veces para poder estirar los músculos no sólo de los dedos, sino también del empeine.
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Opta por remedios naturales

Las hierbas pueden ayudarte a relajar tus pies cansados. Prefiere las plantas que tengan propiedades antiinflamatorias, relajantes y que mejoren la circulación. Entre las más recomendadas se encuentran el Gingko Biloba (es ideal para evitar la mala circulación en pies y piernas), el Sauce (es anticoagulante y fluidifica la sangre), la Avena (hacer baños de pies con un puñado de avena en varios litros de agua), el Olivo (haz masajes con el aceite esencial), la Manzanilla (para rebajar la hinchazón realiza una infusión y con ella masajea), el limonero (disuelve unas gotas de zumo de limón en tu crema hidratante habitual) y la Salvia (perfecto para relajar, haz una infusión junto con el romero y toma un baño de pies por 15 minutos).
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