Cómo saber si se ha iniciado el trabajo de parto

El inicio del trabajo de parto está marcado por la aparición de señales, que pueden ocurrir días o semanas antes del gran día: el bebé desciende, expulsas el tapón mucoso, las contracciones se intensifican y rompes aguas.

Después meses de ver tu abdomen crecer, de sentir desde malestar hasta las patadas del bebé, ya quieres que llegue el día de su nacimiento. Estás esperando por los primeros indicios del comienzo del trabajo de parto.

Aunque entendemos tu desesperación, debes conservar la calma. La aparición de los primeros síntomas no significa que estés iniciando el trabajo de parto. Todavía pueden faltar algunos días, quizás hasta semanas.

Síntomas del trabajo de parto

A continuación describimos algunos de los síntomas que empezarás a experimentar los días previos al inicio del trabajo de parto. Conocer las señales te ayudará a prepararte para el gran momento.

Sin embargo, no olvides lo que siempre decimos: cada trabajo de parto es diferente, así como es cada embarazo. Entonces evalúa con prudencia si lo que aquí describimos se ajusta a lo que estás viviendo.

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1. Tu bebé desciende

trabajo de parto

Si estás en tu primer embarazo, notarás unas semanas antes del comienzo del parto lo que se conoce con el nombre de encajamiento. El bebé ha bajado y se encaja en la pelvis. Se está preparando para el nacimiento.

Es posible que notes un aumento del peso en la pelvis, pero respiras mejor, ya que la presión que ejercía tu bebé sobre el diafragma ha disminuido.

Además, las llamadas contracciones Braxton Hicks (que son cortas e indoloras) aumentan en frecuencia e intensidad. En algunos casos, pueden ser relativamente dolorosas y ocurren a intervalos irregulares. Por eso, se puede pensar que inició el trabajo de parto, pero todavía no son las contracciones del trabajo de parto.

Además, el cuello del útero comienza a madurar para el momento del parto. Algunas mujeres pueden experimentar cólicos similares a los dolores menstruales.

Si ya has dado a luz previamente, es probable que el cuello del útero se dilate un centímetro o dos antes del inicio del parto. Sin embargo, si es tu primer embarazo, aun estando en la semana 40 y con un centímetro de dilatación, todavía no hay certeza de que el inicio del trabajo de parto sea inminente.

2. Expulsas el tapón mucoso

En lo que el cuello uterino comienza a afinarse de forma considerable o a dilatarse, puedes expulsar el tapón mucoso.

Se trata de una pequeña cantidad de tejido mucoso espeso que mantuvo sellado el cuello uterino durante el embarazo. Puedes expulsarlo unas horas o unas semanas antes del parto.

Además, se puede perder de una sola vez o como un flujo vaginal intenso durante varios días. Este flujo puede estar teñido de sangre, con lo cual se torna de color rojo, rosa o marrón. Al igual que el tapón, esta sangre aparece unas horas o unas semanas antes del parto.

Las relaciones sexuales o un tacto vaginal pueden favorecer la expulsión del tapón mucoso y provocar un flujo sanguinolento, aun cuando todavía pasen algunos días antes de iniciar el trabajo de parto.

3. Aparecen las contracciones del parto

Las contracciones de parto, a diferencia de las de Braxton Hicks, son más prolongadas, más intensas y más frecuentes. Su misión es que el cuello uterino se dilate.

Son cada vez más fuertes, empiezan a durar más tiempo y se va incrementando la frecuencia. El dolor comienza en parte baja de la espalda y se desplaza hacia adelante.

Las contracciones de parto suelen empezar antes de que rompas fuentes. Eso es lo que ocurre a la mayoría de las mujeres, pero para algunas puede ser al revés, se rompe la fuente antes de empezar las contracciones. Generalmente, cuando esto sucede el parto se desencadena rápidamente.

Si tras romper fuente, las contracciones de parto no aparecen en las horas posteriores, lo más probable es que tengan que inducirte el parto. Esta medida será necesaria ya que tu bebé corre riesgos de sufrir infecciones, al no contar con la protección que le brindaba el saco amniótico.

4. Rotura de aguas

Uno de los síntomas más conocidos del inicio del parto ocurre cuando el saco amniótico se rompe y el líquido que recubre al bebé, se elimina por la vagina. Puede ocurrir de forma repentina o ser un lento goteo.

Una vez que veas que el líquido comienza a salir, el trabajo de parto está por comenzar. El líquido protege a tu bebé y al salir corren riesgo de complicaciones si el parto no comienza naturalmente en poco tiempo.

Si el líquido es de color marrón o verdoso, indica la presencia de meconio (las primeras heces del bebé). Esto puede ser una señal de sufrimiento fetal que debes comunicar inmediatamente al médico que te atiende.

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¿Cuándo debes llamar a tu médico?

Ecografía recomendad por un cerclaje terapéutico

En los embarazos sin complicaciones, es probable que te indiquen que permanezcas en casa hasta que las contracciones duren aproximadamente un minuto y ocurran cada cinco minutos, durante por lo menos una hora.

La frecuencia de las contracciones se mide desde el comienzo de una contracción hasta el comienzo de la siguiente. Tu médico te preguntará la frecuencia, duración e intensidad de las contracciones, incluso evaluará si puedes hablar durante una contracción.

Cuando la ruptura de aguas o las contracciones de parto ocurren antes de la semana 37 se trata de un parto prematuro. Otras señales frecuentes son dolor abdominal, secreciones vaginales inusuales, sangre o manchas.

Otro dato importante que debes comunicar apenas notes, es si el bebé está menos activo. Aunque no lo percibas claramente, si sospechas que algo no está bien, comunícalo. Tu médico o partera están preparados para aclarar tus dudas.