Cómo se clasifican las heridas

Las heridas pueden clasificarse de diferentes maneras para determinar qué las ha causado y si son graves o no para determinar el tratamiento más adecuado.

No todas las heridas son iguales y, por eso, tampoco tienen el mismo tratamiento. Saber identificarlas nos permitirá tratar cada herida tal y como lo necesita para evitar posibles infecciones que retrasarán su curación.

Existen algunas heridas a las que podemos ponerles solución nosotros mismos ya que su gravedad es mínima. Sin embargo, hay muchas otras que necesitan de atención médica. Hoy vamos a descubrir cómo se clasifican las heridas y, también, veremos cómo cuidarlas para evitar que empeoren o que terminen infectándose.

Clasificación de las heridas

Vamos a clasificar las heridas teniendo en cuenta el tipo, su gravedad y lo que las ha causado. Todos estos elementos los podemos ver a simple vista para realizar un diagnóstico fiable de lo que ha sucedido y de lo que hay que hacer para tratar la lesión.

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Abiertas o cerradas

Curar las heridas de un niño.

Cuando nos hacemos una herida, lo primero que podemos identificar es si esta es abierta o cerrada. Una herida abierta compromete a los tejidos blandos los cuales se separan debido a un corte, por ejemplo. En este caso suele estar presente la sangre y si es muy profunda puede verse el hueso. Las heridas abiertas suelen infectarse con una gran facilidad, por lo que requieren atención inmediata.

Sin embargo, existen otro tipo de heridas, las cerradas. En estas no hay sangre, ni cortes, ni ningún tipo de separación en la piel. Estamos hablando de golpes que producen moratones, por ejemplo. La hemorragia que se produce no sale y se acumula debajo de la piel. Dependiendo de la lesión, esta puede poner en riesgo la vida del paciente.

Simples o complicadas

Otro tipo de clasificación de las heridas se realiza atendiendo a su gravedad. No es lo mismo un corte en el que haya tendones implicados que un simple arañazo. Por eso, debemos prestar atención a los 2 tipos de heridas que vamos a ver a continuación:

  • Simples: afectan solo a la piel y no dañan otras partes del cuerpo. Son heridas muy superficiales que no tienen ningún riesgo para la salud, como un arañazo en un brazo o un moratón en la pierna.
  • Complicadas: son heridas profundas, abiertas y que suelen presentar hemorragias importantes. En algunos casos están implicados los tendones, los vasos sanguíneos e, incluso, órganos internos. Este tipo de heridas deben ser atendidas, inmediatamente, por un profesional ya que requieren puntos.

Causas de las heridas

Heridas

La última de las clasificaciones de las heridas hacen referencia a la causa de la lesión. En estos casos hay que atender a si ha sido un objeto punzante, lacerante o cortante. Incluso, podemos atender a si la herida se ha producido debido a un arma de fuego.

Dependiendo del objeto, la lesión será más o menos grave. Por ejemplo, un objeto punzante suele dejar un agujero sangrante que puede requerir de atención médica inmediata o no. Lo mismo ocurre si nos abrasamos la piel. En estos casos hay que atender a si las quemaduras son de primer o segundo grado. En el caso de que la lesión que tengamos haya sido producida por un arma de fuego, esto requiere de atención médica urgente.

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Cómo cuidar las heridas

Todas las lesiones de las que hemos hablado atendiendo a su clasificación requieren de unos cuidados especiales. Por ejemplo, ante una abrasión en la piel es importante dejar que la piel respire. El motivo está en que en muchas ocasiones al poner una gasa o un vendaje encima este puede quedarse pegado.

De igual manera, independientemente del tipo de herida que nos hayamos hecho hay que tratarla. Puede ser con betadine, agua oxigenada o cremas antibióticas que nos pueda recetar el médico. Si una herida no recibe tratamiento, no se lava bien y no se le presta atención, esta puede infectarse.

No debemos pasar por alto ni siquiera un pequeño corte. El riesgo de infecciones es bastante elevado si no desinfectamos y protegemos las lesiones. Si tenemos dudas de cómo hacerlo de manera adecuada podemos preguntarle a nuestro médico de confianza qué pasos debemos dar.

¿Conocías la manera en la que se clasificaban las heridas? ¿Sueles saber cómo tratarlas adecuadamente? ¿Alguna vez se te ha infectado alguna? Te animamos a que, a partir de ahora, prestes atención a tus lesiones para así saber cómo atenderlas de la forma más adecuada.

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