Cómo sobrevivir a los manipuladores cotidianos

Este artículo fue redactado y avalado por Raquel Aldana
24 junio, 2015
¿Te merece la pena mantener una relación de manipulación? Si ves que te perjudica, no dudes en romper el lazo que te une a esa persona. Lo más importante es tu bienestar emocional.

Vivimos en un mundo en el que cooperamos los unos con los otros, casi nunca de manera desinteresada, lo cual es tanto necesario como beneficioso. Sin embargo, entraña un gran riesgo, y es encontrarnos con los manipuladores cotidianos.

Seguramente, con esta breve descripción, todos estamos pensando en alguien concreto o, al menos, nos estamos haciendo una idea de lo que esto significa. Seguramente nosotros mismos nos habremos comportado alguna vez como manipuladores cotidianos.

¿Quién no ha pensado que llevaría mejor la empresa que su jefe? ¿O que somos víctimas del sufrimiento y la injusticia que acontece en el mundo que nos rodea? ¿Quién no le ha gritado a alguien y se ha justificado en sus acciones para hacerlo?

Los lobos con piel de cordero

Lobo con piel de cordero: manipuladores cotidianos

Érase una vez un lobo que tenía mucha hambre. Por eso, quería comerse una oveja de un rebaño que vivía cerca de su casa. Sin embargo, el pastor del rebaño siempre estaba muy atento y, por muchos intentos que hacía, nunca lo conseguía.

Un día el lobo pensó en cambiar su apariencia para que así le fuera más fácil conseguir su comida. Paseando por el bosque vio una piel de oveja, y se la puso por encima para parecer una oveja. Después fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al pastor.

Al atardecer, el rebaño fue a la parte de la granja donde pasaba la noche, quedando la puerta asegurada.

El lobo se dijo “Ahora, cuando el pastor se duerma, cogeré a la oveja que esté más gorda y me daré un auténtico festín”.

Pero esa noche, buscando el pastor la comida de su familia para el día siguiente, fue donde estaba el rebaño y cogió al lobo creyendo que era un cordero. Lo sacrificó al instante.

Cuando la mujer del pastor intentó cocinarlo, se dio cuenta de que realmente no era un cordero, sino un lobo. Cuando llamó a su marido, este reconoció al lobo que ya había intentado en varias ocasiones atacar a sus ovejas.

Las apariencias engañan

Como todos sabemos, las apariencias engañan. Las personas se comportan de manera pasiva, agresiva o pasivo-agresiva con alguna intención.

Así, los chantajistas, los vampiros y los depredadores emocionales se comportan de manera mucho más destructiva que los manipuladores cotidianos. Estos no siempre emplean la amenaza y no siempre destruyen.

De hecho, solemos excusarles precisamente porque les queremos o les apreciamos, ya que su abuso no siempre es explícito ni constante.

Ser una persona amable, correcta y respetuosa de cara a la galería convive en más ocasiones de las que nos gustaría con otra cara despreciable, agresiva y a la que le gusta vilipendiar a las otras personas. La amabilidad es la piel de cordero bajo la cual se esconde el lobo feroz. Salir de fiesta con ellos es agradable, convivir puede llegar a convertirse en un verdadero infierno.
– Juan Carlos Vicente.

Ver también: 5 tipos de vampiros emocionales

Las estrategias de los manipuladores cotidianos

Manipuladores cotidianos: mujer atada con cuerdas

Los manipuladores cotidianos nos hacen sentirnos culpables, nos manejan para satisfacer sus necesidades de tal forma que acabamos haciendo lo que quieren por voluntad propia, o a la fuerza.

Su forma de actuar no se basa en el miedo, sino en la culpabilidad. La manipulación más auténtica es la que se hace sin que se note, sin destacar.

Hacerse la víctima, amenazar o animar a alguien a que haga algo por nosotros a cambio de una sonrisa puede resultar muy eficaz; sin embargo, no es para nada necesario.

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Convivir con un manipulador es complicado y agotador. Esto no solo se debe a los intentos continuos de sometimiento, sino a su falta de recursos emocionales y sociales, a su inestabilidad y al vacío emocional que menoscaba su vida interior.

Los manipuladores cotidianos no pretender triunfar o trepar, sino que no conocen otra manera de solucionar sus problemas o alcanzar sus intereses, además de ser incapaces de admitir un «no» por respuesta.

  • FERNANDEZ, C. A. (1995). Medios De Comunicacion Social: Poder De Manipulacion Y Capacidad De Transformacion. Anales de Historia Contemporánea.
  • Chomsky, N. (2010). 10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios.
  • Vázquez Feria, M. J. (2015). Educar con el corazón. Educar en Inteligencia Emocional. Publicaciones Didácticas.