Cómo tomar decisiones con seguridad

Carolina Betancourth·
19 Marzo, 2020
Aunque nos equivoquemos varias veces, lo importante es que no dejemos de intentarlo. Cada error es una oportunidad para aprender algo nuevo.

La inseguridad provoca que muchas personas no tomen decisiones por sí mismas. El miedo a equivocarse y hacer el ridículo o no tener las preferencias claras puede hacer que se tomen decisiones equivocadas. 

La inseguridad puede deberse a diferentes factores, como la educación, la cultura, el núcleo familiar o la preocupación por tener que dar una respuesta. De hecho, esta última variable influye como una emoción negativa sobre el proceso de toma de decisiones, tal y como señalan algunos experimentos del departamento de Psicología Cognitiva de la Universidad de Texas.

El mayor miedo es a no elegir la opción correcta, cuando, en realidad, no tiene por qué haber solo una. Entre todas las alternativas, pueden existir varias adecuadas.

Tomar una decisión errónea tampoco debe ser un motivo de tormento, sino más bien un aprendizaje. Lo importante es tomar decisiones de manera autónoma y responsable, siendo conscientes de los motivos y las consecuencias de las mismas.

Estas claves pueden ayudar a tomar decisiones más seguras y de manera autónoma.

Mujer subiendo escaleras

Objetivos

Marcarse unos objetivos concretos favorece la toma de decisiones, ya que es más fácil identificar el propósito que se pretende conseguir.

Así, perseguir sueños o trabajar por una pasión pueden ayudar a visualizar mejor el camino a seguir y discernir qué se debe hacer para alcanzarlos.

Son importantes tanto las metas a corto plazo como aquellas que nos planteamos de manera más dilatada en el tiempo. Las primeras impulsan la conducta a través de logros más inmediatos, los cuales nos orientan hacia las segundas: los proyectos que representan nuestras motivaciones más profundas.

Los hitos específicos que alcanzamos en el recorrido hacia la consecución de un objetivo final cumplen un papel imprescindible. Estos nos proporcionan feedbacks acerca de nuestra ejecución y nos ayudan a percibir que, poco a poco, se reduce la distancia entre el estado actual y el estado deseado.

Descubre: Tips para cumplir nuestros objetivos

Evaluar los verdaderos riesgos

Algunas de las decisiones que tomamos en nuestro día a día implican cierto grado de riesgo. Estas elecciones, así como la evaluación de la probabilidad de las consecuencias son el resultado de complejos procesos de razonamiento.

Hacer una lista de los riesgos reales y considerar cuáles se pueden asumir puede ofrecer cierta ventaja para lidiar con la situación. Es decir, facilitan prepararse de forma anticipada.

En esta línea, estudios como el planteado por el equipo del profesor Beisswingert destacan la importancia de la estimación del riesgo para reducir la sensación de pérdida de control al tener que decidir.

Además, cometer errores no tiene que suponer un problema, ya que se aprende qué hacer y qué no hacer en el futuro. No olvidemos que el aprendizaje a menudo ocurre por ensayo y error.

Después de un éxito, la acción acertada se refuerza rápidamente. Por otra parte, el fracaso nos lleva a hacer nuevos intentos y a cambiar de estrategias para alcanzar la meta. Por tanto, la posibilidad de tomar otra decisión para volver al buen camino y empezar de nuevo es una alternativa que también está a nuestro alcance.   

Aprender a escuchar a los demás

Escuchar las opiniones de otras personas puede ser de gran utilidad a la hora de tomar decisiones. De hecho, cuando resolvemos problemas por nuestra cuenta, muy a menudo la información proviene de otros.

Los demás ofrecen diferentes puntos de vista, contemplan distintos aspectos y sus comentarios pueden ayudarnos a decidir qué es lo que más nos conviene en cada caso. Por ejemplo, conocer las experiencias de otros en una situación similar a la que nos enfrentamos puede servirnos de referencia y ofrecernos un mapa de alternativas más realistas.

Lo difícil, a veces, es no caer en la tentación de dejar que otros decidan por nosotros. Por eso, es importante destacar que las consideraciones de otras personas deben servir para ampliar nuestra perspectiva y tomar decisiones de manera más informada.

Personas hablando

Acompañar las decisiones con el desarrollo personal

Esta es una de las señales que mejor indican que se ha tomado una buena decisión. Analizar las consecuencias que cada elección tiene en el bienestar personal es una gran ayuda para decidir o, incluso, revisar anteriores deliberaciones.

La toma de decisiones es un proceso de aprendizaje y autoconocimiento, lo que nos da la oportunidad de trabajar en nuestro crecimiento personal día a día.

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Nota final

Estas pautas pueden apoyarnos a la hora de tomar decisiones con seguridad.

La importancia de definir claramente los objetivos, evaluar los posibles riesgos y escuchar las experiencias de otras personas son puntos estratégicos a considerar para enriquecernos personalmente y decidir de manera más confiada.