¿Cómo tratar la apnea del sueño?

En caso de no recibir un tratamiento adecuado la apnea puede derivar en problemas más graves, desde obesidad a enfermedades del corazón

Se trata de un trastorno que afecta nuestra respiración durante el tiempo que dormimos. La persona que lo sufre experimenta una “respiración artificial” o bien deja de inhalar aire durante pausas breves a la noche. Las interrupciones pueden durar hasta 20 segundos. Conoce más sobre la apnea del sueño y cómo se trata.

Apnea del sueño: características

Impide dormir bien, eso es lo primero que hay que saber sobre la apnea, ya que interfiere en el ritmo de sueño natural. Es probable que la persona tenga sueños ligeros o nunca llegue a dormirse profundamente, por ende, no descansará lo suficiente o lo que su cuerpo necesita para restaurarse después de la jornada laboral.

Muchos son los aspectos negativos de la apnea y de pasar una “mala noche”, como por ejemplo, bajo consumo de energía, menos productividad, reducción del alerta mental diurna, reflejos lentos, etc.

Con un tratamiento adecuado, se pueden manejar los síntomas, dormir bien y disfrutar los beneficios de un sueño saludable.

Síntomas de la apnea del sueño

  • Pausas en la respiración
  • Ronquidos fuertes
  • Asfixia
  • Jadeo
  • Somnolencia durante el día
  • Sueño inquieto
  • Sensación de falta de aire al despertar
  • Despertar con la garganta irritada o seca
  • Dolor de cabeza desde la mañana
  • Irritabilidad
  • Incapacidad para concentrarse
  • Cambios de humor
  • Depresión
  • Posiciones inusuales para dormir
  • Pesadillas
  • Tendencia a respirar siempre por la boca
  • Transpiración excesiva a la noche
  • Bajo rendimiento laboral, profesional, académico, etc

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Las causas por las que aparece la apnea del sueño pueden ser diversas, pero se dividen básicamente en:

  • Apnea obstructiva del sueño:

Se produce un estrechamiento de las vías respiratorias al inhalar debido a un desequilibrio en los músculos de la garganta. Esto conduce a hacer breves pausas en el movimiento de la inspiración, lo que reduce el oxígeno que llega a la sangre.

Cuando esto ocurre, la persona se despierta instantáneamente ya que el cerebro detecta que hay una incapacidad para respirar, instando al cuerpo a levantarse para abrir las vías respiratorias. A veces directamente ni hace falta despertarse porque el mecanismo vuelve a funcionar sin problemas.

Es posible que este episodio ocurra varias veces cada noche y produzca cansancio o sensación de asfixia.

  • Apnea central del sueño:

Es el menos frecuente pero vale la pena destacarlo. Ocurre cuando el cerebro no se comunica de manera correcta con los músculos que se encargan de la respiración.

En este caso, la persona también tiene problemas para conciliar el sueño o si lo hace es muy ligero. Los que tienden a sufrir este tipo de apnea son los pacientes con problemas cardíacos y se despiertan muchas veces a la madrugada.

  • Apnea del sueño complejo:

Se produce por una obstrucción en las vías respiratorias por diferentes factores o fallas en la función de los músculos que intervienen. Algunas de las causas pueden ser fumar, la obesidad, el consumo de alcohol en exceso, la obstrucción en el paso de la nariz o antecedentes familiares.

Tratamientos naturales para reducir la apnea de sueño

Estos consejos te pueden ayudar a tratar el problema que tienes por las noches, para que tu sistema respiratorio esté en condiciones y evites la apnea:

  • Reduce varios kilos: o hasta sólo algunos puede ayudarte. Se aliviará la constricción de la garganta. Sólo tienes que recuperar tu peso saludable, haciendo una dieta adecuada y equilibrada.
  • Realiza ejercicio: 30 minutos de actividad física moderada por día, como hacer una caminata ligera puede ayudarte a aliviar la apnea de sueño obstructiva.
  • Evita ciertos medicamentos y beber mucho alcohol: los tranquilizantes, pastillas para dormir o antihistamínicos son perjudiciales en estos casos. También el hecho de consumir bebidas alcohólicas porque relajan los músculos posteriores de la garganta, interfiriendo con la respiración.
  • Duerme de un costado o boca abajo: no duermas boca arriba porque puede causar que la lengua o el paladar blando se apoyen en la garganta y bloqueen las vías respiratorias.

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  • Mantén las fosas nasales abiertas toda la noche: usa un spray nasal salino o unas bandas específicamente diseñadas para este objetivo. La idea es que tu nariz siempre estén “disponibles” para recibir el aire. No uses descongestionantes o antihistamínicos.
  • Evita el consumo de cafeína o las cenas muy pesadas: la cafeína interfiere el ritmo normal de sueño, al igual que las grandes ingestas. Siempre deja pasar al menos dos horas desde que cenas hasta que te acuestas, aunque no duermas.
  • Respeta las horas de sueño: trata de siempre acostarte y de levantarte a la misma hora, para que el cuerpo ya esté acostumbrado.
  • Practica yoga: este ejercicio contempla una respiración más consciente y a la vez te sirve para ampliar las fosas nasales y las vías respiratorias. Con una práctica regular se puede controlar la respiración y asegurar un paso correcto de aire tanto de adentro como de afuera de cuerpo.