Cómo tratar naturalmente los forúnculos crónicos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganelli el 15 noviembre, 2018
A pesar de ser una enfermedad crónica, un cambio en nuestros hábitos alimenticios puede mejorar la condición considerablemente.

Los forúnculos son sacos llenos de pus, a veces dolorosos, resultado de una infección bacteriana. No son sólo una cuestión estética, sino que son un síntoma de acumulación de toxinas.

A pesar de ser una enfermedad crónica, evitando algunos alimentos, cuidando la salud del intestino y aplicándonos algunos remedios naturales podemos notar mucha mejoría e incluso hacerlos desaparecer para prevenir tratamientos más agresivos.

Cómo tratar los forúnculos:

Alimentación

Las personas que sufren forúnculos crónicos, como en toda enfermedad que se repite continuamente, deberían revisar su alimentación, para ver qué alimentos no se están asimilando correctamente y están originando toxinas que el cuerpo intenta expulsar a través de los forúnculos.

En este caso prestaremos especial atención al azúcar y los hidratos de carbono. Podemos incluso realizarnos una prueba de glucemia, para comprobar si hay una diabetes encubierta.

azucar judy

También debemos evitar alimentos como:

  • Carne roja.
  • Leche.
  • Quesos grasos.
  • Nata.
  • Cremas y salsas.

Nutrientes básicos

Para nutrir nuestra piel y combatir los forúnculos debemos procurar evitar los déficits de vitamina C, vitamina E y zinc. Estos nutrientes los podemos adquirir a través de la alimentación o bien tomar algún suplemento natural que los contenga.

  • Fuentes de vitamina C: cítricos, frutos rojos, piña, kiwi, acerola, pimiento rojo.
  • Vitamina E: aguacate, aceite de oliva de primera presión, almendras, nueces, semillas, vegetales de hoja verde
  • Zinc: Pescado, ostras, huevo, carne de cordero, marisco, germen de trigo, polen.

Además, tanto la vitamina E como el zinc se pueden aplicar también tópicamente.

La piel y el intestino

En la piel se refleja el estado de nuesto intestino. Todas aquellas toxinas que se acumulan en el intestino pasan directamente al torrente sanguíneo y de ahí el cuerpo trata de expulsarlas a través de la piel.

Para limpiar bien el intestino, además de llevar una alimentación equilibrada, podemos recurrir a un remedio antiguo como son los enemas naturales de agua tibia.

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Otra opción son los emplastos de arcilla en el vientre: prepararemos una mezcla de arcilla roja y agua hasta que obtengamos una pasta que no sea demasiado líquida. Nos la aplicaremos en la zona del vientre y la cubiremos con una tela o toalla que nos rodee todo el vientre y la zona lumbar.

Beber mucha agua

Para limpiar la piel también tenemos a nuestro alcance el remedio más natural y económico que existe: beber agua.

Deberíamos beber al menos 6 vasos de agua al día fuera de las comidas, sobre todo en ayunas. Si nos cuesta beber agua podemos añadirle un poco de jugo de limón y un poco de estevia, y de esta manera estaremos bebiendo agua pero también disfrutando de una deliciosa y saludable limonada.

Limpiar y nutrir la piel

Es fundamental que limpiemos bien nuestra piel para evitar infecciones. Podemos pasarnos un algodón con agua y unas gotas de agua oxigenada antes de pasar a nutrirla con productos naturales.

Como opción natural antibiótica podemos usar aceites esenciales que son altamente terapéuticos y no tienen efectos secundarios. Podemos usar el de tomillo, el de orégano o el de árbol de té.

Destacamos también especialmente el aceite esencial de palmarosa, ya que es poco conocido pero es muy apropiado para las pieles con forúnculos, ya que es antiséptico, bactericida, astringente, cicatrizante y estimulante de la circulación.  Es extensamente usado en medicina Ayurvédica como un regenerador celular. Además, tiene un aroma parecido al de la rosa.

oregano Fernando Stankruns

¿Cómo los aplicamos?

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Mezclaremos unas gotas del aceite esencial que escojamos con una base natural, según nuestro tipo de piel:

  • En la piel seca: aceite de almendra o germen de trigo.
  • Si tenemos la piel mixta: aceite de coco o sésamo mezclado con un poco de gel de aloe vera.
  • Con piel grasa: gel de aloe vera.

Recomendaciones

Si ya tenemos una crema facial que usamos habitualmente podemos mezclar ésta con los aceites esenciales. De todos modos recomendamos que sean cremas naturales y orgánicas, libres de sustancias químicas que penetran a la piel a través de los poros aumentando todavía más la acumulación de toxinas.

También recomendamos evitar, a no ser que se agraven los forúnculos, las cremas que contengan antibióticos y cortisona. Para tratar los forúnculos de manera natural ayudaremos al organismo a sacar esas toxinas, en vez de aplicar cremas que hagan que esas toxinas vuelvan hacia el interior. Si esta afección persiste siempre hay que consultar con un especialista.