¿Cómo vencer la fatiga matutina?

Para que nuestros órganos puedan centrarse en su regeneración es importante que no los sobrecarguemos de tareas por la noche. Así, procuraremos cenar temprano para hacer la digestión antes

La lógica nos dice que el cuerpo se cansa después de un largo día en el que hemos tenido un rendimiento físico y/o mental, pero muchas personas sufren un agotamiento matutino que les dificulta ponerse en marcha diariamente.

En este caso no nos referimos al cansancio puntual después de una mala noche o de haber trasnochado, sino a cuando cada día dormimos las mismas horas y sin embargo sentimos que el cuerpo no descansa. A veces incluso notamos que funcionamos al revés, y que cuando llega la noche es cuando más energía tenemos.

Algunas recomendaciones…

La primera recomendación es la de dormir según el horario solar, y no al revés. Los biorritmos son fundamentales para que el cuerpo se recupere, ya que según la Medicina Tradicional China, algunos de nuestros órganos más importantes como son el hígado, la vesícula o el intestino, se regeneran de madrugada. Por lo que si a esas horas estamos despiertos o están trabajando, eso hará que no tengamos un sueño reparador.

En segundo lugar, por lo tanto, deberíamos cenar ligero o bien temprano. A las once de la noche deberíamos haber hecho la digestión. En esto podemos copiar el horario centroeuropeo, ya que ellos suelen cenar a la hora que nosotros merendamos. Si antes de acostarnos tenemos hambre siempre podemos comer algo ligero.

Por otro lado nos tenemos que asegurar que las condiciones de descanso son las adecuadas. La temperatura es fundamental, pero también que la habitación esté ordenada es importante para nuestro descanso. Debemos desconectar todo tipo de aparatos electrónicos y separarnos lo máximo posible de los enchufes para evitar la contaminación electromagnética, e intentar estar en oscuridad total. Esto es importante para segregar la hormona melatotina, que requiere que no haya nada de luz en la habitación.

Activarnos por la mañana

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Comer fruta fresca en la mañana logrará que te sientas mucho más despierto y activo que al consumir cualquier otro alimento.

Por la mañana al levantarnos, lo primero que tomaremos será un vaso de agua tibia con el jugo de medio limón, para limpiar bien el cuerpo después del ayuno nocturno. Si estamos muy agotados podemos recurrir al oligoelemento Manganeso, muy útil en estos casos.

Media hora después podemos hacer un desayuno que contenga fruta fresca, cereal integral (idealmente avena, muy nutritiva y energética) y algo de proteína (frutos secos, queso, yogur).

Un aceite esencial que también nos puede ayudar en estos casos es el de albahaca, ideal para el decaimiento y la fatiga física o mental. Este aceite aumenta nuestras concentración, eleva el ánimo y ayuda a combatir el estrés y el insomnio.

Al principio nos puede costar ir cambiando algunos de estos hábitos, pero el cuerpo se irá acostumbrando poco a poco porque pronto veremos los resultados positivos que nos aporta. El descanso nocturno es fundamental para nuestro bienestar.

Imagen por cortesía de SpentYouth / Maxx!

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