Cómo vivir con serenidad

20 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López
Para vivir con serenidad es importante que soltemos esas emociones negativas que nos obstruyen y nos impiden vivir bien. ¿Qué podemos hacer al respecto? Te damos algunas recomendaciones.

Todos anhelamos vivir en calma, pero, ¿cómo vivir con serenidad en un clima que cada vez es más agitado y que requiere más de nosotros?

El estado de serenidad implica vivir sin perturbación, algo que no es muy fácil de lograr porque desde que salimos de casa ya llevamos con nosotros muchas preocupaciones del día.

Vivir con serenidad no implica estar exentos de problemas, sino algo muy distinto: que podremos atravesar cualquier tipo de circunstancia sin permitir que esta sea capaz de derribarnos o alterar nuestro estado de tranquilidad.

Por lo tanto, si queremos vivir con serenidad debemos iniciar un autoanálisis y comenzar a detectar qué nos perturba.

Vivir con serenidad y felicidad

Vivir con serenidad nos ayuda a hacer a un lado la angustia, la ansiedad o cualquier tipo de preocupación. Este deseo de vivir en calma se remonta a tiempos pasados. Durante el surgimiento de las llamadas “escuelas helenísticas”, la serenidad estuvo asociada a la felicidad.

Entonces, se creía que la persona sabia era aquella que aceptaba todas las circunstancias de la vida, ya que comprendía que de sus manos se escapa la posibilidad de controlar los sucesos.

En efecto, cuando alguien desea controlar y manipular todo en su entorno, es cuando vive con más sufrimiento. Los estoicos consideraban necesario desprenderse de las cosas innecesarias antes que ser poseídos por ellas, y comenzar así su camino hacia la felicidad, tal como ha quedado manifiesto en algunas investigaciones.

“El hombre no está preocupado tanto por problemas reales como por sus ansiedades imaginadas sobre los problemas reales”.

Epicteto.

Vivir con serenidad
Vivir en un estado de serenidad nos permite hacer a un lado las emociones negativas que afectan nuestra vida. Además, nos brinda la claridad mental necesaria para buscar nuestro bienestar.

Tal como explica Ramiro Calle en su obra El libro de la serenidad, vivir con serenidad no se trata solo de vivir con ausencia de inquietud, sino de experimentar la vivencia del sosiego y el bienestar interno.

Massino Pugliucci también indica que el estoicismo no consiste en ocultar las emociones, sino en reconocerlas y reflexionar sobre ellas para reconducirnos hacia nuestro propio bien.

Hoy en día, resulta aconsejable vivir haciendo de las máximas estoicas una filosofía práctica para nuestra cotidianidad. Pero, ¿cómo lograrlo?

Quizá te interese: El modelo PERMA o teoría del bienestar

Consejos para vivir con serenidad

Algunas de las recomendaciones para aprender a vivir con calma son las siguientes:

  • ¿Has detectado qué te angustia? Si no, trata de hacerlo. Así, cuando ese momento angustiante esté por acercarse, podrás detenerlo en seguida.
  • Analízate. ¿Te has dado cuenta cómo reaccionas ante diversas circunstancias? Tal vez, seas de las personas reactivas que se alteran fácilmente. Muchas personas pierden su calma por cuestiones que son insignificantes. Si te analizas, podrás vivir dando tu atención únicamente a lo que te hace sentir bien.
  • Evita ser perfeccionista. Es posible padecer estrés crónico por tratar de hacer todo a la perfección. Algunas personas quieren ser perfectas en tareas que no tienen importancia y solo consiguen sentirse insatisfechas o agotadas.
  • Mindfulness y meditación. Además de otras técnicas de relajación, tales como pilates o yoga, algunos métodos son eficaces para sentir tranquilidad.
Mujer meditando para vivir con serenidad
La práctica de mindfulness y meditación es un buen recurso para alcanzar un estado de serenidad constante. Asimismo, pueden funcionar otras técnicas de relajación.
  • Despeja tu mente. Pero hazlo ahora, suelta toda preocupación; sabes que, preocupándote, solo te causas daño y no resuelves nada.
  • Ten presente que tú eres la prioridad. Todo lo demás pude esperar. Es necesario que primero estés bien tú y luego te ocupes de otras cosas. Si no te sientes bien, tu rendimiento podría ser bajo y podrías experimentar agotamiento emocional.
  • Desecha las emociones negativas. Haz este ejercicio: ve y camina unos minutos e imagina que con cada paso vas desechando todas las emociones negativas. Así, te deshaces de la ansiedad, la preocupación, la envidia, la rabia, las inseguridades y todo aquello que te molesta. Al final, verás cómo te sentirás mejor.
  • Práctica la gratitud. Cuanto más agradezcas, mejor te sentirás contigo.
  • Redefine la felicidad. Piensa qué significa la felicidad para ti. Te darás cuenta que tal vez necesitas volver a pensar este concepto, que nada tiene que ver con bienes materiales. Simplemente, acepta las cosas como son.

Conoce más sobre la felicidad: ¿Hay diferentes clases de felicidad?

Para terminar…

En ciertas ocasiones, también podemos perder la calma por imponernos metas difíciles o, en el peor de los casos, irreales. Lo más conveniente es reconocer que somos seres humanos y que algunas cosas escapan de nuestras manos.

Por tanto, podemos planificar acorde a nuestras posibilidades. Asimismo, es un buen momento para reflexionar sobre cada una de nuestras creencias y ver cómo estas afectan y limitan nuestra forma de percibir el mundo.

  • Antoine Gagin, F. (2006). Las pasiones en el estoicismo. Estudios de Filosofía.
  • El estoicismo como una propuesta alternativa para la contemporaneidad. (2006). Revista Lasallista de Investigación.
  • Flantrmsky Cárdenas, Ó. G. (2017). Lógica y divinidad en el estoicismo. I+D Revista de Investigaciones. https://doi.org/10.33304/revinv.v08n2-2016009
  • Margot, J.-P. (2011). LA FELICIDAD. Praxis Filosófica. https://doi.org/10.25100/pfilosofica.v0i25.3112
  • Seligman, M. E. P. (2006). La auténtica felicidad. In Byblos.