Cómo volver a hacer ejercicio después de mucho tiempo

Yamila Papa 7 abril, 2015

Quizás has sufrido una lesión, has tenido un bebé o has cambiado de empleo. Lo cierto es que hace varias semanas o meses que no mueves tu cuerpo más que lo necesario. Y cada vez te cuesta más volver al ruedo. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, crees que ya no serás como antes, que no podrás estirar ni doblar una pierna, que te cansarás muy pronto.

Todo eso es verdad, pero en algún momento tienes que regresar a la rutina. Si te encuentras en una situación como la relatada antes, no dudes en leer el siguiente artículo. Aprende cómo volver a hacer ejercicio después de mucho tiempo.

El primer paso es el más difícil

Se dice que lo más importante es durar una semana y lo más difícil es llegar al mes de gimnasio, entrenamiento o deporte. Cuando sufrimos un accidente, tenemos más trabajo que antes, llegan los hijos, nos casamos, empezamos a estudiar o empieza el invierno, nos cuesta más poder cumplir con la rutina y la dejamos, a la espera de que en algún momento se alineen los planetas y se den todas las condiciones para regresar.

Como ya dijimos, lo más difícil es decidirse a empezar de nuevo. Porque si ha pasado cierto tiempo (algunos meses), parecerá que nunca en la vida nos hemos puesto el equipo de gimnasia. Por más que durante años hayamos hecho ejercicio.

Una vez que te habitúes al movimiento, este se convertirá en una tarea automática. La primera semana “de adaptación” será muy importante. Si logras cumplir un mes de rutina, será más difícil que abandones.

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Como primera medida, has de saber que hacer deporte es sinónimo de buena salud. No solo te ayuda a bajar de peso, sino que también mejora los latidos del corazón y la respiración, limpia tu sangre, elimina toxinas, liberas tensiones, reduces el estrés, te sientes de mejor humor, estás más flexible y fuerte, duermes mejor por las noches, etc.

Tips para volver a hacer ejercicio después de mucho tiempo

Presta atención a los siguientes consejos para regresar a la actividad física luego de un largo tiempo de “no hacer nada”:

Elige los motivos para hacer deporte

Todos tenemos una razón específica para hacer ejercicio. Nadie más que tú lo sabe y es preciso que lo pongas como un objetivo bien claro desde antes de comenzar otra vez.

Comienza de a poco

No pretendas volver a hacer lo mismo que antes de parar de ejercitarte. Si antes corrías 2 km, ahora da gracias si puedes trotar 5 cuadras. Ten paciencia, no te sobreexijas. Comienza de a poco y ve aumentando las cargas, dificultades o tiempos.

Si, por ejemplo, estabas en nivel avanzado, no te vendrá mal regresar al principiante, al menos, por unos días. Luego pasa al intermedio y en un mes estarás listo para la acción como tiempo atrás.

Sé realista

También es importante que entiendas que no vas a estar en forma ni en buen estado físico después de meses de no hacer ejercicio. Si bien en seguida podrás disfrutar de las ventajas de la actividad, también es verdad que no se trata de magia ni de milagros. Si has aumentado de peso o te das cuenta que te falta aire o resistencia, comprende que es así por tu falta de movimiento, no te enojes ni quieras dejar todo.

Ejercicio

Haz espacio en tu agenda

No pongas más la excusa de que no tienes tiempo. Si te sabes organizar bien, puedes hacer deporte dos o tres veces a la semana, una hora cada día. Piensa en la vez anterior que te ejercitabas. ¿Qué días y a qué hora lo hacías? ¿Es posible hacer lo mismo ahora?

Busca variedad

Esto te ayudará mucho en cuestiones de motivación. Un ejercicio que además es divertido y te hace sentir bien es doblemente beneficioso. Además, evitarás aburrirte y dejar de nuevo la actividad. Prueba con diferentes cosas cada día o semana. Por ejemplo, los lunes camina, los martes levanta pesas, los miércoles anda en bicicleta, los jueves baila y los viernes corre. Es una rutina más que completa y te encantará.

Descansa

Deja pasar un día después de una rutina pesada. Pero que solo sea uno (a menos que se trate del viernes y quieras volver el lunes). Si, por ejemplo, estás enfermo, no te fuerces mucho y quieras ir sí o sí al gimnasio. Eso no es bueno para ti ni para los que te rodean. Puedes darte permiso para faltar a una clase, siempre y cuando sea la excepción y no la regla.

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Consigue compañía

No es lo mismo hacer ejercicio solo que ir con alguien. Puede ser una amiga, tu pareja, tu hermano o un colega del trabajo. Es una buena idea para sentirte motivado y, sobre todo, para pasar un buen momento. Pero atención, que se juntan para hacer ejercicio, no para charlar o comer. Eso lo pueden hacer después.

Ponte metas realistas

No pretendas hacer todo el primer día de regreso al ejercicio, porque será muy difícil. Los objetivos que determines siempre tienen que ser fáciles de lograr. De esta manera, te sentirás mejor contigo mismo y podrás seguir adelante. No te agobies, hacer ejercicio debe ser algo bonito, no un sufrimiento o una tortura.

Recompénsate

Por cada vez que cumplas un objetivo, date un premio o un presente. ¡Pequeño! (sobre todo, si hablamos de comida) Por ejemplo, ir al cine o comprarte algo de ropa. Esto te dará más ganas de hacer ejercicio y de lograr tus metas. En este momento necesitas motivación de donde sea, así que una ayuda de este tipo no viene nada mal.

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