Conoce 5 disparadores de las cefaleas tensionales

5 junio, 2014
Para evitar el dolor de cabeza generado por el estrés es muy importante aprender a gestionarlo día a día y descargar tensiones cada poco para disminuir así los niveles

¿Quién no ha padecido alguna vez una cefalea tensional? Nos paralizan con ese dolor envolvente, a veces punzante, ahí donde pueden existir también mareos. Es común que recurramos a los analgésicos y a la farmacopea para aliviar los efectos, pero los expertos nos dicen que podemos prevenir una parte de ellas conociendo sus disparadores. Así que ¿y si le echamos un ojo a este tema por el bien de nuestra salud?

Diferencia entre cefaleas y migrañas

El dato resulta ilustrativo: según el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Derrame Cerebral (NINDS, su sigla en inglés) cualquiera de nosotros puede tener una cefalea tensional. Dos de cada tres niños habrán tenido una cefalea a los 15 años.  Y nueve de cada adultos tendrán una cefalea en algún momento de su vida. ¿Qué quiere decir esto? Que todos nosotros podemos sufrirlas y que es posiblemente la realidad más común que existe. Ahora bien, hemos de diferenciar las cefaleas de las migrañas. Las migrañas tienen casi siempre un componente hereditario y se considera una enfermedad que requiere tratamiento y seguimiento. Es un dolor pursátil muy fuerte en un lado de la cabeza, donde sufrimos sensibilidad hacia la luz, y donde necesitamos de reposo para encontrar alivio.

Por su parte, las cefaleas tensionales, aparecen con una presión en ambos lados de la cabeza, existe tensión en el cuello y la nuca, y la mayoría de las veces está asociado al estrés. Pero veamos ahora sus principales disparadores.

Disparadores de las cefaleas tensionales

1. Esfuerzos físicos

fatiga

Seguro que te ha pasado alguna vez. Darte una buena sesión de ejercicio físico, y llegar a casa con dolor de cabeza. O en ocasiones, pasar mucho tiempo cargando un peso, un bolso, una maleta… al final todo este esfuerzo al que sometemos nuestros músculos se traduce en una rigidez en la nuca y en el cuello, y en consecuencia, en una cefalea. Nuestra circulación sufre una intensidad en su funcionamiento al que normalmente no está acostumbrada y, en ocasiones -no siempre- se traduce en este molesto dolor de cabeza.

2. Trabajar muchas horas en el ordenador

ordenador

Debes recordarlo, la luz que emiten los aparatos electrónicos impactan directamente sobre nuestros ojos, alterando incluso nuestros ciclos de sueños. Este tipo de ondas artificiales afectan a nuestra cabeza en caso de que estemos mucho tiempo frente a los monitores o las pantallas. Debes recordarlo. Y lo último que debemos hacer es pasar muchas horas trabajando durante la noche, de lo contrario nos levantaremos con una cefalea muy molesta por la mañana.

3. Maneja adecuadamente tu estrés

estres

Lo sabemos. Todos tenemos obligaciones que cumplir, presiones a las que estamos sometidos y que, en ocasiones, nos afectan en mayor o menor grado. Pero ya que no podemos escapar de estas situaciones sociales y personales, ¿qué tal si aprendemos a gestionarlas un poco mejor? El estrés genera una serie de toxinas muy dañinas en nuestro organismo, nos somete a una tensión muscular y esquelética que acaba afectando directamente a los nervios de nuestro cerebro, originando así la cefalea tensional. Intenta buscar tus tiempos, tus espacios, establece prioridades y recuerda siempre que tu salud es lo primero.

Como dato curioso te diremos que según la Fundación de la Cefalea, es muy común que la cefalea aparezca durante el fin de semana. ¿Y cómo puede se esto? Te preguntarás, son los días en que no trabajamos y, sin embargo ahí esta. Y es que los ataques de cafalea suelen aparecer sobre todo tras un periodo de estrés y cuando iniciamos nuestro tiempo de relajación. Los nervios se destensan, y es ahí cuando se dispara el dolor. ¿Cómo prevenirlo entonces? Día a día. Cuando llegues a casa después del trabajo, o después de un día duro en casa, encuentra tiempo para ti, toma un baño, descansa, túmbate en el sofá, pasea media hora permitiendo que te de el aire. Si vas descargando tensiones día a día, el nivel de estrés acumulado no será tan alto. ¡Recuérdalo!

4. Cuidado con lo que comes

La migraña está relacionada con una intolerancia a la Histamina, presente en lácteos y cítricos.

¿Sabías que hay determinados alimentos que pueden producirnos dolor de cabeza? En efecto, así es. Y conviene no consumirlos en altas cantidades, e incluso eliminarlo de nuestra dieta en caso de que seas muy propensa a las cefaleas. Así que toma nota de esos productos a evitar: quesos añejos como el Roquefort, la Gorgonzolla, el Brie…El vino tinto (contiene el aminoácido tirosina, que aumenta la circulación sanguínea hasta el cerebro originando así dolor de cabeza). Alimentos con excesivos colorantes, como dulces, caramelos, tartas… así como todos aquellos productos que contengan glutamato monosódico, un elemento muy peligroso que deriva en serias cefaleas, siendo unas personas más propensas que otras.

5. Cambios hormonales

Te de jengibre

Es casi inevitable, las mujeres estamos sometidas a constantes cambios hormonales debido a nuestros ciclos, a nuestra menstruación, y también a la llegada de la menopausia. Estas alteraciones siempre derivan en las inevitables cefaleas tensionales. Es necesario que controlemos estos ciclos anticipando el momento en que va a aparecer. La ovulación, durante la mestruación… en estos días evitaremos tomar dulces, lácteos y café, elementos que aumentan la inicidencia de las cefaleas. Recurre a las infusiones de jengibre por ejemplo, a la manzanilla y la menta, la melissa, a baños relajantes con lavanda… remedios sencillos que pueden paliar la incidencia de las molestas cefaleas en estos periodos.

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