Conoce cuál es el peligro de querer agradar a todas las personas

Querer agradar a todas las personas no es positivo para nosotros y puede hacer que tengamos relaciones interpersonales muy dañinas, ya que nuestra autoestima puede sufrir mucho.

Muchas personas están en constante búsqueda de la aprobación de los demás. Esto hace que caigan en un grave error, en querer agradar a todas las personas. El motivo por el que esto nunca se debería hacer es porque resulta imposible.

Las personas que no buscan querer agradar son conscientes de que no pueden gustarle a todo el mundo. Pero esto les ocurre a ellas mismas. Ni todas las personas les caen bien, ni con todas están de acuerdo en sus opiniones.

Hoy vamos a descubrir qué sucede cuando se intenta agradar a los demás a toda costa y las consecuencias que esto tiene para uno mismo.

Querer agradar provoca que te olvides de quién eres

Querer agradar a todo el mundo

El peligro de querer agradar a todo el mundo es que, poco a poco, te vas olvidando de quién eres. La razón por la que esto ocurre es porque no puedes ser tú mismo, ya que te tienes que amoldar a los demás para así conseguir su aprobación.

Por ejemplo, si eres una persona a la que le gusta mucho gesticular, porque en un grupo de amigos esto les agrada, en el momento en que estés con personas que se burlan de esto dejarás de hacerlo. Por lo tanto, te moverás entre la gesticulación y la no gesticulación en función de con quién estés.

La pregunta sería: ¿cómo quieres actuar tú? Quizás te encuentres en un término medio donde gesticulas lo justo y necesario. Sin embargo, en tu afán de agradar, te mueves entre dos extremos. Esto, con el tiempo, hará que no sepas muy bien cómo eres o actúas en realidad cuando no quieres agradar a nadie.

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La decepción será tu mayor amiga

Cuando buscas querer agradar a todo el mundo tienes que saber que la decepción se va a convertir en tu mayor amiga. Es imposible que le gustes a todas las personas con las que te encuentres y, a veces, por mucho que busques agradarles, no lo vas a conseguir.

Esto hará que sientas que decepcionas constantemente a todo el mundo y, en lugar de ver dónde está tu error, busques con más ahínco continuar agradando a los demás. Esto en lugar de satisfacción o bienestar te va a sumergir en una espiral de estrés y ansiedad.

No vas a disfrutar de tus relaciones, sino que vas a estar siempre alerta ante la posibilidad de agradar a las personas o no. Esto te restará mucha energía, por lo que va a ser normal que te sientas agotado y fatigado mentalmente con bastante frecuencia.

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No serás capaz de poner límites ni ser asertivo

Relación tóxica

Poner límites y ser asertivo son dos habilidades muy necesarias en las relaciones interpersonales. Lamentablemente, no están muy bien vistas y las personas tienen que aprender y adquirir herramientas para protegerse en sus relaciones.

Cuando intentas querer agradar a todo el mundo, lo que sucede es que las personas pueden empezar a aprovecharse de ti. Ante tu incapacidad para decir “no”, para estar siempre ahí y para no darte cuenta de que te están utilizando, te verás expuesto a personas que pueden hacerte mucho daño.

Querer agradar a todas las personas te hace ser un blanco fácil de las personas tóxicas. Aunque te manipulen, aunque te engañen, aunque se estén aprovechando de ti, tú solo estarás centrado en agradarles.

El problema de todo esto es que repercutirá en tu autoestima. De hecho, si buscas querer agradar a todo el mundo lo más probable es que esta no esté muy bien cuidada.

Cuando quieres agradar a todo el mundo, en realidad no estás actuando de manera consciente. Hay un dolor o una carencia en ti que te hace actuar de esta manera tan dañina para ti. En realidad no eres feliz, estás constantemente estresado. Sin embargo, ahí sigues, actuando en piloto automático.

Hacer un trabajo para aumentar la autoestima será muy necesario para dejar de querer agradar a todo el mundo. Acepta que desear conseguir esto es un imposible. Trabajar la asertividad y poner límites en nuestras relaciones es muy importante para disfrutar de relaciones más saludables.

¿Alguna vez te has descubierto intentando agradar a todo el mundo? ¿Tienes problemas para ser quién eres ante los demás y te adaptas sin darte cuenta? Ser autocríticos nos ayudará a dar una respuesta lo más acertada posible y así buscar una solución.