Conoce las 4 posturas de yoga que casi nadie practica

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Fabián Ávila el 22 diciembre, 2018
Aunque el yoga tiene muchas posturas, hay algunas que casi nadie practica, debido a su gran complejidad y a la fuerza que exige su realización

Practicar yoga es muy beneficioso para nuestra salud. Sin embargo, las posturas que se ejecutan requieren de un tiempo de practica para conseguir hacerlas bien y “casi perfectas”. No obstante, siempre hay algunas posturas de yoga que casi nadie practica porque necesitas un nivel muy avanzado de practica además, de unas adecuadas condiciones físicas.

Existen algunas posturas aptas para personas que se acaban de iniciar en esta actividad. Otras, en cambio, son mucho más avanzadas debido a su complejidad.

Lee también: Los mejores ejercicios para aumentar la flexibilidad

4 posturas de yoga que casi nadie practica

Las personas que tienen poca flexibilidad deberían tener mucho más cuidado al practicar cualquier postura de yoga,  no solo las que a continuación vamos a ver y que casi nadie practica. Es muy importante trabajar la elasticidad muy bien para evitar lesiones.

A continuación, te describimos 4 posturas de yoga que casi nadie practica. En algunos casos, esto será debido a los riesgos que conlleva y en otros por la gran dificultad que entraña su ejecución.

1. Postura de los ocho ángulos

Astavakrasana postura de yoga

Esta postura de yoga que casi nadie practica por su grado de dificultad es conocida como Astavakrasana. Esta postura no es nada sencilla de llevar a cabo ya que se requiere de una gran fuerza en los brazos. A su vez, para mantener el cuerpo en esa posición se necesita tener un abdomen fuerte, que se consigue con los ejercicios adecuados.

La postura se realiza adoptando la postura de una flexión girando las piernas hacia el lado derecho y haciendo que el brazo quede entre ellas. Después, en esta posición se elevarán y se enredarán los tobillos.

2. Postura del pavo real

Esta postura de yoga también es conocida como Mayurasana. La complejidad de esta postura vuelve a estar en la dificultad para poder sostener las piernas y el cuerpo, evitando la perdida de equilibrio.

Para hacerla, nos sentaremos sobre los talones, apoyaremos las manos sobre el suelo, doblaremos los codos en un ángulo recto y deslizaremos las rodillas hacia la parte exterior de los brazos. Luego, inclinaremos el torso hacia delante, bajaremos la frente al suelo y estiraremos las piernas. Para finalizar las elevaremos al mismo tiempo que la cabeza.

La postura del pavo real te aporta beneficios como:

  • Refuerza los brazos, hombros y parte alta de la espalda.
  • Mejora el equilibrio.
  • Tonifica la columna y alarga los músculos abdominales.
  • Ayuda a aliviar el estrés y calma la mente.

 

Mayurasana postura de yoga

3. Postura de la luciérnaga

La postura de yoga de la luciérnaga, es conocida como Tittibhasana. Es importante calentar bien antes de intentar esta postura. Las posturas de pies y los saludos al son una buena forma de crear calor. La postura de la luciérnaga esta contraindicada para aquellos con síndrome del túnel carpiano y problemas similares en las muñecas.

 Esta postura se realiza poniéndonos de cuclillas, inclinando el cuerpo hacia delante y poniendo las manos en el suelo con los codos ligeramente flexionados. A continuación, llevaremos las rodillas hacia los hombros, y elevaremos las piernas hacia delante estirándolas. Una vez estamos en posición, estiraremos los brazos hasta que queden lo más rectos posibles. 

También te puede interesar: ¿Cuál es el tiempo recomendado para una práctica de yoga?

 

4. Postura de la grulla

Posturas de yoga

La última de las posturas que casi nadie practica se trata de la grulla o Bakasana.Se trata de una postura de equilibrio sobre los brazos que mejora la concentración y aporta enfoque, claridad mental y calma. Al ejecutar esta postura, se conectan todas las extremidades mejorando la estabilidad y el equilibrio. Incluso mejorará el equilibrio anímico, mental y espiritual.

Esta postura se lleva a cabo agachándonos como si fuéramos a saltar, poniendo las manos en el suelo y doblando los codos. A continuación, nos vamos a poner de puntillas y nos inclinaremos hacia delante. El peso recaerá todo en las manos.

En esta posición, colocaremos las rodillas en la parte posterior de los brazos elevando los pies. Una vez lo hemos conseguido, tenemos que intentar estirar los brazos y mirar hacia adelante. Busca un punto fijo en frente tuyo antes de levantar los pies e inclinar la postura, te ayudará a encontrar el equilibrio. Por otro lado, si te preocupa dar con la cara en el suelo al levantar los pies e inclinarte hacia adelante, coloca un cojín en el suelo.

  • Garfinkel, M., & Schumacher, H. R. (2000). Yoga. Rheumatic Disease Clinics of North America. https://doi.org/10.1016/S0889-857X(05)70126-5

  • Li, A. W., & Goldsmith, C. A. W. (2012). The effects of yoga on anxiety and stress. Alternative Medicine Review. https://doi.org/10.1016/j.jinsphys.2011.01.005

  • Ray, U. S., Pathak, A., & Tomer, O. S. (2011). Hatha yoga practices: Energy expenditure, respiratory changes and intensity of exercise. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine. https://doi.org/10.1093/ecam/neq046