Conoce las 4 posturas de yoga que casi nadie practica

Raquel Lemos Rodríguez·
08 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Carlos Fabián Avila al
22 Diciembre, 2018
Aunque el yoga tiene muchas posturas, hay algunas que casi nadie practica, debido a su gran complejidad y a la fuerza que exige su realización. Te proponemos conocerlas y prepararte gradualmente para ponerlas en práctica.

Practicar yoga es muy beneficioso para la salud. Una de sus ventajas es que varias posturas requieren de poco tiempo de práctica para conseguir hacerlas bien. Por el contrario, también hay algunas posturas de yoga que casi nadie realiza porque demandan un nivel muy avanzado de técnica y condición física.

Así como existen posturas aptas para personas que se acaban de iniciar en esta actividad, también hay otras que son mucho más avanzadas debido a su complejidad. Es por eso que no son tan populares y conocidas como las «básicas». Algunas de ellas son las que comentamos a continuación.

4 posturas de yoga que casi nadie practica

Las personas que tienen poca flexibilidad deberían tener mucho más cuidado al practicar cualquier postura de yoga, y no solo las que vamos a ver a continuación. Es muy importante trabajar la elasticidad bien para evitar lesiones.

Teniendo en cuenta estas precauciones, vale la pena remarcar también los beneficios de la práctica de esta actividad. Por ejemplo, como confirma un estudio publicado por Alternative Medicine Review, el yoga ofrece resultados prometedores para quienes busquen aliviar el estrés y la ansiedad.

Por otro lado, una investigación que publicó Evidence Based Complementary and Alternative Medicine explica que, pese a su baja intensidad, esta disciplina es capaz de producir cambios positivos en la forma física. Estas mejoras se deben a la optimización de la respiración y de las funciones cardíacas.

A continuación, describimos algunas posturas de yoga que casi nadie practica debido a su complejidad o los riesgos que conllevan. Es importante tener en cuenta que no deben realizarse sin la supervisión de un instructor.

1. Postura de los ocho ángulos

Astavakrasana postura de yoga

Esta postura de yoga de dificultad elevada es conocida como Astavakrasana. No es nada sencilla de llevar a cabo, ya que se requiere de una gran fuerza en los brazos. A su vez, para mantener el cuerpo en esa posición, es necesario tener un abdomen fuerte.

La Astavakrasana se realiza adoptando la postura de una flexión de brazos y girando las piernas hacia un lado; debemos hacer que el brazo quede entre ellas. Después, en esta posición, elevamos y enredamos los tobillos.

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2. Postura del pavo real

Esta postura de yoga también es conocida como Mayurasana. La complejidad de esta posición vuelve a estar en la dificultad para poder sostener las piernas y el cuerpo y evitar la perdida de equilibrio.

Para hacerla, debemos sentarnos sobre los talones, apoyar las manos sobre el suelo con los dedos mirando hacia los pies, doblar los codos en un ángulo recto y deslizar las rodillas hacia la parte exterior de los brazos. Luego, hay que inclinar el torso hacia adelante, bajar la frente al suelo y estirar las piernas. Para finalizar, estas se han de elevar al mismo tiempo que la cabeza.

Según lo explicado en una publicación del International Journal of Trend in Scientific Research and Development, la postura del pavo real aporta beneficios como:

  • Refuerza los brazos, hombros y parte alta de la espalda.
  • Mejora el equilibrio.
  • Fortalece la columna y los músculos abdominales.
  • Ayuda a aliviar el estrés y calma la mente.

 

Mayurasana postura de yoga

3. Postura de la luciérnaga

Esta postura de yoga es conocida como Tittibhasana. Al igual que con todas las anteriores, es importante calentar bien antes de intentar realizarla, ya que, de acuerdo con un estudio publicado por Sports Medicine, esto es fundamental para la prevención de lesiones. Las posturas de pies y los saludos al sol son una buena forma de entrar en calor.

Esta postura se realiza poniéndonos de cuclillas, inclinando el cuerpo hacia adelante y poniendo las manos en el suelo con los codos ligeramente flexionados. A continuación, llevaremos las rodillas hacia los hombros y elevaremos las piernas hacia adelante estirándolas. Una vez que estamos en posición, estiraremos los brazos hasta que queden lo más rectos posibles.

En última instancia, hay que tener en cuenta que la postura de la luciérnaga esta contraindicada para las personas con síndrome del túnel carpiano y problemas similares en las muñecas.

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4. Postura de la grulla

Posturas de yoga

La última de las posturas que casi nadie practica es la de la grulla o Bakasana. Se trata de una postura de equilibrio sobre los brazos que, según la tradición hindú, mejora la concentración y aporta enfoque, claridad mental y calma.

Al ejecutar esta postura, se conectan todas las extremidades, lo que potencia la estabilidad y el equilibrio. Incluso mejorará el bienestar anímico, mental y espiritual.

Esta postura se lleva a cabo agachándonos como si fuéramos a saltar, poniendo las manos en el suelo y doblando los codos. A continuación, nos vamos a poner de puntillas y nos inclinaremos hacia adelante. El peso recaerá todo en las manos.

En esta posición, colocaremos las rodillas en la parte posterior de los brazos y elevaremos los pies. Una vez que lo hemos conseguido, tenemos que intentar estirar los brazos y mirar hacia adelante.

Es aconsejable buscar un punto fijo en frente antes de levantar los pies e inclinar la postura; esto ayudará a encontrar el equilibrio. Por otro lado, si nos preocupa dar con la cara en el suelo al levantar los pies e inclinarnos hacia adelante, se puede colocar un cojín para estar más segura.

Aprende las posturas de yoga con paciencia y técnica

Antes de finalizar, es apropiado dejar en claro que estas posiciones de no se aprenden de la noche a la mañana. Si apenas comienzas en el yoga, es recomendable que domines las más básicas primero y luego te atrevas con estas, que son más complejas.

En última instancia, es muy aconsejable ser supervisado por un instructor capacitado. De este modo, además de promover una práctica más segura de la disciplina, se adquiere una buena técnica, lo que es vital para la prevención de lesiones.

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