¿Conoces los beneficios del ajo negro? ¡Increíbles!

Si bien podemos preparar estos ajos negros nosotros mismos, la producción casera no será igual de segura que la industrial, donde se controla la temperatura y la humedad

Es posible que al ver la imagen superior del ajo negro te hayas sorprendido y, sin lugar a dudas, lo primero que habrás pensado es que “está quemado”. En absoluto. Si aún no has probado este original y sabroso manjar, te diremos que el ajo negro es un condimento muy especial de la cocina asiática, que está lleno de increíbles beneficios y que su sabor es suave, ligeramente dulce y de textura muy agradable.

Si bien es cierto que estamos acostumbrados a consumir siempre ajo blanco, esta opción es muy habitual en países como Japón o Corea, donde buscan ante todo potenciar aún más sus principios curativos, su acción antioxidante y sus virtudes como antibióticos naturales.

¿Te gustaría saber más cosas sobre los ajos negros y sobre cómo se producen? Te lo explicamos a continuación.

Los beneficios de consumir ajo negro

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Puede que a simple vista te extrañe un poco. No estamos acostumbrados a consumir alimentos negros, porque nuestro instinto, nuestra naturaleza, lo asocia con “un alimento ya fermentado o en malas condiciones”. En este caso no es así, los ajos negros han sido tratados bajo un cuidadoso proceso de cocción donde se les expone a estas condiciones:

  • Una alta humedad controlada a lo largo de un mes.
  • Unas altas temperaturas también muy controladas para conseguir que se oxiden muy poco a poco.
  • Es un proceso muy similar al de las uvas pasas, es decir, el ajo se oxida pero, a la vez, queda tierno por dentro, lo que permite que se vaya la “acidez” para convertirse así en ajos dulces, y con un sabor muy similar a los tamarindos. ¿Lo imaginas? ¡Es delicioso!

El ajo negro duplica su contenido en antioxidantes

Debido a su lento proceso de cocción, que dura entre 30 y 45 días, el ajo negro llega a duplicar su contenido natural en antioxidantes, elevándose incluso su nivel de vitamina C. Los entendidos hablan de un cuidadoso proceso de fermentación pero, lejos de desarrollar cualquier tipo de levadura o de bacterias, los ajos negros sintetizan más vitaminas, más minerales y más antioxidantes.

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Reduce la tensión arterial

Hipertension

La medicina oriental ha usado desde siempre el ajo negro para reducir la hipertensión. Basta con consumir un ajo después de cada comida (es decir, entre 3 y 5 al día) para ver resultados. Además, mejora la elasticidad de las arterias, reduce el nivel de glucosa en sangre y regula el nivel de colesterol malo en el organismo.

Reduce el dolor de cabeza

Una de las virtudes más poderosas del ajo negro es mejorar la circulación sanguínea. De este modo se alza como un tratamiento natural muy adecuado para reducir la incidencia de las migrañas y el dolor de cabeza.

Menos resfriados y menos gripes

Como ya sabes, el ajo es un antibiótico natural. En el caso del ajo negro, debido a su proceso de cocción y a su alto contenido en vitamina C y antioxidantes, nos sirve como un protector de nuestro sistema inmunológico. Lo refuerza y nos permite luchar mejor contra virus y bacterias y cualquier tipo de infección.

Un condimento original en nuestra cocina

Te sorprenderá saber que en Corea o en Japón suelen incluir ajo negro para elaborar un tipo muy común de chocolate. Dado que su sabor es dulce y balsámico, ofrece grandes ideas para la cocina oriental, que poco a poco está llegando a Occidente, con bastante fuerza.

En Estados Unidos, por ejemplo, se ha popularizado una receta con pollo bastante original, el “Black Garlic Roast Chicken” (pollo asado con ajo negro), mientras que, en Europa, cabe decir que el impacto es algo menor y los grandes cocineros lo incluyen de momento en recetas muy selectas. No obstante, es común verlo en restaurantes asiáticos.

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¿Cómo puedo consumir ajo negro?

ajo negro

El ajo negro suele venderse en tiendas especializadas así como en las secciones más exclusivas de nuestros supermercados. Hay que comentar también que muchas personas elaboran sus propios ajos negros en casa envolviendo una cabeza de ajo con papel de aluminio, y llevándolos después al horno en un recipiente hermético a una temperatura muy baja.

Seguidamente, dejan que se fermente a lo largo de 40 días en ese mismo recipiente hermético. Debemos comentar que este tipo de “producción casera” nunca será la misma que la que se ha llevado a cabo en un proceso donde se cuida mejor la humedad y la temperatura, y donde además, no corremos el riesgo de que durante la fermentación los ajos cojan algún hongo.

Con esto queremos decir que siempre será más adecuado adquirir ajos negros ya preparados. Es muy importante que sepamos que su elaboración ha sido muy cuidada y que nuestra salud no corra ningún riesgo (pensemos que, durante una fermentación no controlada, el ajo puede contaminarse de la toxina del botulismo u otras bacterias).

Aclarado este detalle, veamos ahora cuál es el modo más adecuado de consumir ajo negro:

  • El ajo negro es tierno y tiene un sabor dulce, es decir, pierde ese olor y ese sabor tan ácido y característico del clásico ajo blanco, con lo cual, puedes combinarlo en ricas tostadas integrales untadas con queso o aceite de oliva.
  • Puesto que el ajo negro es muy energético, es muy adecuado consumirlos en el desayuno.
  • Combina con cualquier plato. Puedes cocinarlo con verduras y, especialmente, con pollo.
  • Si deseas reducir tu colesterol o regular la hipertensión, consume un ajo negro después de tus comidas.