¿Conoces los efectos secundarios de la soledad?

Aunque cuando es elegida la soledad puede ser muy beneficiosa, cuando nos es impuesta puede derivar en problemas de ansiedad e incluso de autoestima. Es fundamental combinar los ratos a solas con actividades sociales

A veces estar solo es una necesidad. Tienes tantos estímulos externos que necesitamos encontrarnos con nosotros mismos, así que esta nos parece la mejor opción. Y es cierto que lo es.

Pero, ¿es buena cuando se prolonga en el tiempo? Si eres una persona a la que le guste mucho la vida solitaria, seguramente alguien te ha dicho que esa actitud no puede ser saludable. ¿Tendrá razón?

En parte, sí. No obstante, también es cierto que la soledad nos ofrece beneficios. Como decíamos antes, es necesaria para saber lo que sentimos, para conocernos.

Además, es importante tener esos momentos para sopesar con tranquilidad el momento en el que estamos y tomar decisiones en consecuencia.

Es habitual que nos dejemos llevar por los acontecimientos, de forma que, cuando paramos, nos damos cuenta de que no estamos donde queremos.

Esto sucede porque carecemos de espacios para la reflexión sobre lo que acontece en nuestra vida.

Sin embargo, esto varía cuando, como decíamos, la situación se alarga. Los efectos secundarios de la soledad en este caso pueden convertirse en graves si no detectamos los indicios de que algo extraño nos está sucediendo.

En este sentido, es importante que conozcas sus consecuencias para que dilucides si estás manejándola bien o no.

Cuáles son los efectos secundarios de la soledad

Distorsión de la realidad

mejora la timidez

¿Conoces la expresión “cuatro ojos ven más que dos”? Como sucede con la mayoría de los refranes, tiene su parte de verdad.

Cuando conversamos con los demás, lo que hacemos es intercambiar puntos de vista diferentes. Estos nos ayudan a contrastar lo que nosotros percibimos con lo que otros ven.

Si acostumbras a charlar, habrás notado que no son pocas las ocasiones en las que las impresiones externas nos han ayudado a tener juicios más equilibrados.

Lo que sucede con la soledad es que careces de estas informaciones. Por tanto, corres el riesgo de obcecarte con tus propias ideas, de tal manera que construyes una visión distorsionada del mundo.

Esto es lo que nos lleva a pensar en la vida en términos extremos y tendamos a generalizar.

Por ejemplo, si un compañero no te ha saludado al llegar al trabajo, comienzas a rumiar y al terminar el día, concluyes que tiene algo en contra de ti.

Sin embargo, si le hubieras preguntado o se lo hubieras contado a otro colega, quizá te habrían dado una explicación mucho más tranquilizadora.

Visita este artículo: El síndrome del nido vacío: cuando la soledad impregna el hogar

La ansiedad es otro de los efectos secundarios de la soledad

ansiedad

El ejemplo anterior es solo uno de tantos. Piensa ahora en todas las circunstancias similares que se producen a lo largo de 24 horas.

Multiplícalas por una semana y así sucesivamente, ¿cuántas veces creerías que alguien te tiene ojeriza?

Este estado de desconfianza continua solo puede desembocar en un cuadro de ansiedad más o menos leve.

Además, esto se agrava cuando esas ideas distorsionadas se refieren también a uno mismo.

Cometes dos errores en casa o en el trabajo, y de repente, comienzan a aparecer frases como “eres inútil” en tu cabeza.

Así, no confías en los demás, tampoco en ti, no hablas con nadie que pueda reforzar tu autoestima, ni reconducir lo que opinas sobre el resto.

La ansiedad se desata y esta intensifica tus distorsiones, y así empieza a girar una rueda muy difícil de parar.

¿Quieres conocer más? Lee: La autoestima, clave para nuestra felicidad

Depresión

Mujer con depresión

Si unimos aislamiento, sospecha generalizada y ansiedad, el resultado es la falta de esperanza y la pérdida del sentido de la vida.

Cuando todo lo que ves es negativo y no encuentras ningún tipo de estímulo positivo, vivir se hace muy complicado.

Aunque tu trabajo es importante para ti, en el fondo, la felicidad está ligada a nuestra relación con el mundo.

Por ello, las redes sociales digitales han tenido tanto éxito. Necesitamos contar lo que nos pasa, lo mucho que nos hemos divertido, pero también lo mal que lo estamos pasando o lo extraordinario que fue el último restaurante al que fuimos.

Ese revivir los acontecimientos para volver a disfrutarlos o para sentirte acompañado en tu dolor es básico para nosotros.

No obstante, estos efectos secundarios de la soledad aparecen cuando no se trata de una elección, sino cuando esta es impuesta.

En consecuencia, lo ideal es compaginar momentos de meditación, reflexión o diversión solitarias con interacciones sociales distintas del trabajo, ya sea fuera o dentro de casa.