Consecuencias de comer mucha sal

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 15 diciembre, 2018
Yamila Papa Pintor · 30 septiembre, 2016
El exceso de sal puede hacer que nos estemos perdiendo el sabor real de los alimentos. Además, es perjudicial para nuestro organismo. Empieza a prescindir de ella para ganar en salud

Si bien es cierto que la comida sabe mucho mejor cuando se le agrega sal, lo cierto es que un exceso de sodio es nocivo para nuestra salud.

Hay que tener en cuenta que, además de la que le echamos a nuestras preparaciones, los alimentos que solemos comer a diario y compramos ya hechos, suelen llevar sal añadida.

En este artículo te contaremos cuáles son las consecuencias de un consumo excesivo de cloruro sódico.

¿Qué provoca el exceso de sal en el organismo?

El consumo elevado de sodio está relacionado con muchas dolencias, enfermedades y síntomas.

Por eso, saber cuáles son es el primer paso para reducir la ingesta:

Ataques cardíacos

Ataques cardíacos

Las insuficiencias cardíacas están relacionadas con las grasas, los azúcares y la sal. Esta última aumenta la presión sanguínea y puede derivar en hipertensión.

Según indican en la organización Blood Pressure, el exceso de este condimento puede derivar en problemas como la angina de pecho y ataques cardiovasculares.

Las hemorragias cerebrales, las embolias y los accidentes cerebrovasculares también podrían tener una misma razón: el consumo de sal.

Cada vez son más los pacientes que fallecen por estas complicaciones y, precisamente, son mayores los porcentajes en personas que llevan una dieta alta en grasas y sal.

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Retención de líquidos

Cuando reciben mucha cantidad de sal, los riñones tienen que trabajar más que de costumbre. Por lo tanto, suelen retener más agua de lo normal, y luego no pueden excretarla como corresponde.

Los edemas son la señal más importante de retención de líquidos. Suelen aparecen sobre todo en los tobillos, las piernas y las manos.

El sistema renal se resiente y no puede llevar a cabo el filtrado y depuración de la sangre de manera correcta. Por lo tanto, es más probable sufrir cálculos o insuficiencias en los riñones si se lleva una dieta con mucha sal.

Osteoporosis

Cuida los huesos y previene la osteoporosis

La falta de calcio no es la única que empeora la salud de los huesos. El exceso de sodio en el organismo también los perjudica. Esto se debe a que la sal desmineraliza los huesos (como explica un estudio de la Universidad de Alberta, en Canadá).

Cuando consumes mucha sal tienes mas ganas de orinar, ya que el cuerpo está haciendo todo lo posible por expulsar el líquido. Con la orina se pierde calcio, vital para fortalecer los huesos (incluyendo los dientes).

Enfermedades gástricas

Comer cosas muy saladas aumenta la posibilidad de sufrir trastornos estomacales y digestivos. Por ejemplo, hay más riesgo de padecer una enfermedad producida por la bacteria helicobacter Pylori.

Además, también puede provocar úlceras en el estómago, indigestión e incluso cáncer. La razón es simple: el sodio va rompiendo el recubrimiento mucoso de las paredes de este órgano.

Asma

Existe una gran relación entre las personas que comen mucha sal con la aparición de asma.

Una investigación del Hospital de Leicester (Reino Unido) indica que la mortalidad en asmáticos es superior si llevan una dieta rica en sodio.

Asimismo, los niños y hombres son más proclives a padecer este problema.

Problemas cognitivos

Si bien esta consecuencia del exceso de sal no está completamente confirmada, se cree que existe una relación entre una alimentación con mucho sodio y problemas cerebrales. Por ejemplo: déficit de atención, dificultad para retener información o problemas para resolver y entender problemas simples.

Quizás pueda deberse a una falta de agua en el cerebro, o a que la sangre que llega a las neuronas está repleta de sodio y no permite hacer sinapsis como corresponde.

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En la justa medida, la sal no es peligrosa

La sal

En efecto, se trata de un mineral esencial para nuestro organismo y su funcionamiento. Por esta razón, es necesario consumirlo.

El problema radica en el exceso de sal, que puede ocasionar muchas complicaciones y enfermedades.

El consumo recomendado por día es de 6 gramos de sal (3 g de sodio). Sin embargo, entre todas las comidas, se llega a ingerir hasta el doble de la cantidad diaria recomendada.

Al principio, te será un poco difícil reducir la sal. Sin embargo, si progresivamente la vas limitando, comenzarás a disfrutar del verdadero sabor de los alimentos. En efecto, los sabores ya no estarán “enmascarados” con este aditivo.

Ten cuidado con las comidas procesadas y los menús que consumes. Suelen llevar sal aunque se trate de alimentos dulces o que indiquen ser bajos en sodio.

Por ejemplo, los congelados y empanados aprovechan este mineral para mantenerse en buenas condiciones por más tiempo.

Para condimentar tus platos, te recomendamos que uses hierbas aromáticas, como el romero, el perejil y el orégano. También puedes usar limón, vinagre o aceite de oliva.

Evita los aliños como mayonesa o salsa de soja, ya que tienen mucha sal.

Sal y alcohol

Un consejo más que útil: no lleves el salero a la mesa cuando te sientes a comer. Esto te ayudará a “no caer en la tentación” de echarle más sal a la comida.

Verás que poco a poco te vas acostumbrando a los sabores de cada ingrediente. Ya no necesitarás tantos aliños o condimentos.

 

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