Consejos para actuar en el trabajo ante una emergencia cardíaca

Francisco María García 4 marzo, 2018
Saber proceder ante una emergencia cardíaca mientras llega la asistencia sanitaria, ya se trate de un infarto de miocardio o un ataque súbito, puede ser determinante para superar el trance

La emergencia cardíaca pueden ocurrir a cualquier hora y en cualquier lugar.

Hay consejos médicos que pueden alertar sobre los riesgos de algunas personas de padecer afecciones de este tipo.

Sin embargo, en líneas generales, se trata de eventos que resultan casi imposibles de anticipar.

El ritmo de vida moderno ha llevado a la mayoría de la población a ocupar la mayor cantidad de tiempo diario en su puesto laboral. Por ello, las probabilidades de que estos episodios tengan lugar en oficinas y empresas son bastante elevadas.

Las emergencias cardíacas ocurren con más frecuencia de lo que muchas veces se quiere admitir.

  • En Estados Unidos, cada 34 segundos se produce un ataque cardíaco.
  • En el caso de España, anualmente se promedian 30 000 víctimas por muerte súbita y hasta 20 000 episodios de intentos de reanimación.

Diferencias entre ataque cardíaco y paro cardíaco súbito

Un ataque cardíaco y un paro cardíaco súbito son dos cosas diferentes.

  • En el primer caso, se suele contar con un margen de tiempo mayor para revertir el problema.
  • En el paro cardíaco súbito, apenas unos minutos pueden ser suficientes para provocar la muerte de los afectados.

Ver también: Contracción del músculo cardíaco

Ataque cardíaco o infarto del miocardio

Ataque cardíaco o infarto del miocardio

Ocurre cuando se reduce o se interrumpe completamente el flujo del torrente sanguíneo a una parte del corazón debido, en la mayoría de los casos, a la ruptura de una placa de las arterias coronarias.

También pueden derivarse de un coágulo sanguíneo atascado o por un espasmo de una arteria coronaria. Los ataques cardíacos no implican necesariamente que el corazón deje de latir.

El síntoma principal es un dolor repentino y muy intenso en el pecho, que puede extenderse a otras áreas del cuerpo como brazos, hombros, mandíbula, cuello o la nuca.

Se pueden presentar igualmente otros elementos como:

  • Fatiga
  • Mareos
  • Dificultad para respirar
  • Náuseas
  • Sudoración
  • Ardor estomacal
  • Desvanecimientos repentinos.

Es importante tener en consideración que la sintomatología no es igual en todos los casos.

En ocasiones, los ataques ocurren sin que el afectado perciba algunas de estas señales de alarma o puede llegar a confundirlas con otra cosa y pasarlas por alto.

Paro cardíaco súbito

Paro cardíaco súbito

Tiene lugar cuando el corazón se paraliza completamente de manera repentina. Se priva del flujo sanguíneo y del oxígeno incluido en el cerebro y en el resto de los órganos del cuerpo.

Los episodios de lo que también se conoce como muerte cardíaca súbita no suelen permitirle a los afectados pedir ayuda a las personas de su alrededor.

Cuando el corazón se detiene, la persona se desmaya repentinamente, perdiendo por completo la conciencia. La respiración también puede llegar a suspenderse.

Solo en un número reducido de casos, los afectados pueden advertir mareos en los instantes previos al desvanecimiento.

Te recomendamos leer: Cómo actuar frente a un desmayo

Medidas rápidas a tomar ante la emergencia cardíaca

Medidas rápidas a tomar ante la emergencia cardíaca

  • Llamar inmediatamente a los servicios de emergencia y solicitar ayuda.
  • En los casos de ataque cardíaco, se debe sentar a la persona en un sofá lo más cómodo posible, procurando que permanezca tranquila.

Es vital que el afectado trate de mantener la normalidad al respirar. Cinturones y camisas deben permanecer desabrochados.

  • En los casos de paro cardiaco súbito, se deben revisar las funciones corporales (respiración y pulso).

Si no hay respuesta, se debe empezar de inmediato a aplicar masaje cardíaco o reanimación cardiopulmonar (RCP):

  • Para ello, se colocan ambas manos sobre el esternón del paciente y se ejerce presión hacia abajo, manteniendo los brazos extendidos.
  • Se debe empujar el esternón al menos 4 centímetros, con una frecuencia no menor de 100 compresiones por minuto.
  • De igual forma, se debe establecer un ritmo uniforme, con las mínimas interrupciones posibles.
  • La respiración boca a boca solo debe ser aplicada por personas que conozcan la técnica. De lo contrario, su utilidad es nula.
  • Si se dispone de un Desfibrilador Externo Automático (DEA), se deben aplicar descargas para tratar de reiniciar desde cero la actividad del corazón.

Estos dispositivos no requieren de entrenamiento especial para ser usadpos, ya que su funcionamiento es bastante sencillo.

Cuanto más rápido se actúe, mayores serán las probabilidades para las víctimas de poder superar el trance.

Los casos de paro cardíaco súbito requieren de acciones de respuesta todavía más rápidas.

Por cada minuto que transcurra, las posibilidades de sobrevivir disminuyen 10 %, por lo que después de 10 minutos estarán en cero.

Si las personas que están alrededor del afectado no actúan y solo se limitan a esperar la llegada de los servicios de emergencia, las posibilidades de un desenlace trágico son de hasta 95 %.

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