Consejos para evitar la adicción a ciertos alimentos

Hay ciertos alimentos que provocan adicción. En este artículo te daremos algunos consejos para evitar o reducir esta sensación de necesidad hacia algunos platillos.

¿Te has dado cuenta de que cada vez que tienes “hambre” eliges las mismas comidas? ¿O que en mitad del día te dan muchas ganas de “comer unas patatas fritas”? Esto se debe a que ciertos alimentos producen adicción. Tal y como sucede con ciertas sustancias. En este artículo te daremos algunos consejos para evitar o reducir esta sensación de necesidad hacia algunos platillos.

¿Qué es la adicción a la comida?

Cuando consumimos ciertos alimentos el cerebro recibe “estímulos”. Estos son mecanismos por los cuales nos sentimos de mejor ánimo, con más energía o menos estresados. Por eso, por ejemplo, después de comer chocolate nos sentimos alegres.

El azúcar, la harina y la sal son los tres ingredientes que más generan adicción. Pero para que esto suceda, además, la persona debe estar atravesando un problema emocional que “tapa con comida”.

El apetito está regulado por dos centros nerviosos dentro del cerebro: hambre y saciedad. Se complementan entre si y procesan la información según lo que pasa por el tubo digestivo y llega al estómago. Con base en eso, le “avisan” al cerebro si ya se comió lo suficiente o si todavía necesita más alimentos.

Como todo lo relacionado a la mente, la actuación de ambos mecanismos depende de cada persona. Algunos pueden comer de forma controlada y sentirse satisfechos por más tiempo y otros ingerir alimentos rápido y en seguida tener hambre de nuevo. Generalmente, este segundo grupo opta por menúes repletos de harinas y azúcares refinados.

La adicción a estos ingredientes también se puede relacionar a los desequilibrios emocionales (por ejemplo, durante el síndrome premenstrual en las mujeres) y hormonales (si la adrenalina está muy elevada no tendremos control sobre lo que comemos).

Si nos basamos en lo estrictamente fisiológico, debemos saber que las harinas blancas y los azúcares aumentan la insulina, la cual, también activa esos deseos incontrolados por seguir comiendo.

¿Cómo evitar la adicción alimentaria?

Por supuesto que no somos adictos a las frutas y a las verduras porque sus efectos no son tan bruscos. Esa es la razón por la cual queremos con desesperación comer un pastel o un helado y no una manzana.

Si sientes que la adicción a la comida es más fuerte que tú y no sabes cómo hacer para evitar sus encantos presta atención a los siguientes consejos:

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1. Bebe líquidos

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Una buena manera de mantener el estómago saciado por más tiempo es llenarle de agua -mejor si está caliente-. Por ejemplo, un caldo de verduras (casero), un té verde o una infusión de valeriana, boldo o manzanilla. Si hace calor puedes optar por bebidas frescas como el agua, el zumo de naranja exprimido o los batidos de fruta (sin leche ni azúcar). No te aconsejamos la cafeína ni los refrescos porque aumenten la ansiedad y el nerviosismo.

2. Desayuna bien

La base de la alimentación radica en ofrecerle al cuerpo todos los nutrientes necesarios a primera hora del día. De esta manera, contamos con la energía necesaria para afrontar la jornada y, a su vez, llenamos el estómago para dejarlo saciado por más tiempo.

Si no desayunas no comes nada en toda la mañana y almuerzas de forma frugal, entonces, es más probable que por la tarde “mueras” por ingerir ciertos alimentos que te den ese combustible que te falta.

3. Come alimentos ricos en triptófanos

Come alimentos ricos en triptófanos

Una manera muy eficaz de evitar la adicción por la comida es evitar que la hormona adrenalina aumente y, en cambio, que la serotonina se equilibre. Este neurotransmisor es el encargado de aportar saciedad y tranquilidad (por eso, está relacionado al sueño).

Los alimentos ricos en triptófanos son los pescados azules (como el salmón, el atún y la caballa), la carne magra, los huevos y las legumbres. También, los puedes encontrar en el plátano, la piña y los frutos secos. Estos últimos, a su vez, aportan magnesio que regula la ansiedad.

4. Haz 6 comidas diarias

Saltearse comidas no es bueno para la salud ni para los nervios. El estómago vacío es muy molesto y no nos permite pensar. Por ello, cuando tenemos hambre “atacamos” la nevera o la alacena y no nos damos cuenta de lo que comemos.

Las ingestas de cada día deben estar compuestas por:

  • Desayuno
  • Colación de media mañana
  • Almuerzo
  • Colación de media tarde
  • Merienda
  • Cena

Recuerda la máxima de “desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo”. En las ingestas intermedias podemos elegir frutas frescas, un puñado de frutos secos, una barra de cereal o un pote de yogur, por ejemplo.

Si a la tarde tienes muchas ganas de comer algo salado puedes comer bastones de zanahoria o ramas de apio con queso magro, 1 huevo duro o una tostada con aceite de oliva, albahaca y tomate.

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5. Evita la tentación

Evita la tentación

Cuando haces la compra es mejor que no tengas apetito ni que estés deprimido, porque terminarás llevando comidas que son altas en calorías, grasas y azúcares (y que, por supuesto, generan adicción).

Te recomendamos que no compres snacks, bollos o cualquier cosa que no puedes dejar de consumir cuando estás ansioso, nervioso o estresado. Recuerda que si en casa tienes a disposición frutas o verduras es más probable que las elijas antes que cualquier otra cosa. Déjalas en un cesto o bandeja a la vista… ¡y las comerás todas!

 

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