Consejos para poner una inyección intramuscular

Andrea Flores · 4 octubre, 2018
La inyección intramuscular es una técnica que consiste en introducir medicamentos dentro del saco muscular del paciente.

Por norma general, una inyección intramuscular o IM consiste en la administración de un medicamento directamente en el músculo. Así, el fármaco se interna en el músculo y es absorbido de forma natural por los vasos sanguíneos de la zona.

De esta manera, se utiliza la vía parenteral, es decir, el equipo médico evita el tracto digestivo. Esto se debe a que existen medicamentos que se inhiben por los jugos gástricos o compuestos producidos por el hígado. También se utiliza esta vía si el paciente presenta problemas en la deglución o para tragar el compuesto químico. Asimismo, existen enfermedades que alteran la capacidad de absorción de los individuos.

Por otra parte, se trata de un procedimiento tan eficiente como la vía intravenosa. Sin embargo, las inyecciones intramusculares suelen ser más fáciles de aplicar y presentan menos efectos secundarios o adversos. Este método permite la utilización de un conjunto de medicamentos más amplio que en el caso de la vía intravenosa.

Además, se diferencia de las inyecciones subcutáneas en que el fármaco se aplica en una capa más profunda. Como en las fibras musculares no existen tantas terminaciones nerviosas y es un tejido bien vascularizado, el paciente sentirá menos molestias que en otros procedimientos similares. Utilizando la vía intramuscular el equipo médico puede utilizar un volumen mayor de compuesto que usando la vía subcutánea.

Esta técnica presenta una actuación más rápida que la vía oral pero más lenta en comparación a la intravenosa. Por norma general, el estado de los compuestos a inyectar es acuosa o incluso oleosa. Esto se debe a que pueden formar un depósito en el músculo indicado. También puede alcanzar el torrente sanguíneo y poseer un efecto más duradero en el organismo.

En cualquier caso, el equipo de especialistas elegirá la vía de administración más adecuada en cada caso clínico. Para ello, revisará las propiedades del medicamento y las características personales de cada paciente.

Materiales necesarios para administrar una inyección muscular

Normalmente, el grupo de médicos usa una serie de recursos para llevar a cabo este procedimiento. Por ejemplo, entre los materiales que se utilizan con más frecuencia encontramos:

  • Guantes desechables y limpios.
  • Fármaco o grupo de fármacos a administrar.
  • Algodón y alcohol de 70º para desinfectar y preparar la piel de la zona de la inyección. También se pueden utilizar toallitas impregnadas de alcohol.
  • Gasa esterilizada para colocar sobre el pinchazo.
  • Jeringuillas de nuevo uso. En este caso, las agujas pueden tener una longitud de 2.5 a 7.5 cm. De esta manera, el calibre será de 19 a 23. Las agujas se inyecta en el músculo mientras que el cilindro de la jeringuilla contiene el medicamento. Finalmente, se utiliza el émbolo para introducir o expulsar el fármaco del instrumento médico.
  • Asimismo, se pueden utilizar bateas o bandejas para albergar el instrumental necesario para la técnica.
  • Contenedor especializado para desechar objetos punzantes.

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¿Dónde se debe llevar a cabo la inyección intramuscular?

Por norma general, los expertos suelen cambiar de zona de inyección frecuentemente. De esta manera, se evita el desarrollo de cicatrices y molestias intensas en el paciente. En cualquier caso, se eligen zonas bien vascularizadas o con un riego sanguíneo muy eficiente. Por tanto, las zonas que se usan con más frecuencia son:

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Consejos a tener en cuenta durante la inyección intramuscular

  • Una vez desinfectada la zona con alcohol, debemos evitar cualquier contacto con ella hasta la inyección.
  • Prepare la jeringuilla y mantenga un agarre firme en ella.
  • Apriete suavemente la piel cercana al área de aplicación para tensar ligeramente el músculo. A continuación, introduzca la aguja de forma perpendicular a la capa muscular del paciente.
  • En caso de hemorragia, se deberá extraer la jeringuilla y repetir el proceso en otra región.
  • Asimismo, se recomienda administrar el medicamento lentamente para que el paciente sienta menos molestias tras el procedimiento.
  • Finalmente, se retirará la aguja en el mismo ángulo y se colocará la gasa sobre el pinchazo durante unos minutos. Se aconseja extraer la jeringuilla de forma rápida para reducir el dolor.
  • Horas después de la inyección se puede realizar un breve masaje sobre el área de la inyección. De esta manera, se aumenta la velocidad de actuación del medicamento. También se puede realizar una actividad física moderada.
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