Consejos para no llevar al extremo las dietas

A la hora de seguir una dieta, puede ser habitual no seguir buenas pautas y llevar nuestra alimentación hasta situaciones nos saludables. Por ello, es importante conocer con profundidad el tipo de alimentación que tenemos, ser consciente de sus consecuencias y no llevar al extremo las dietas.

En algún momento todos hemos querido perder peso rápidamente, lo cual es bastante difícil, sobre todo si se quiere combinar con un estilo de vida saludable. Las llamadas “dietas milagro” ofrecen resultados rápidos y sin mucho esfuerzo, pero tienen un efecto rebote que hará que perdamos cualquier resultado obtenido.

A continuación os mostramos algunas dietas poco saludables, por lo que debemos tomarlas como malas prácticas y seguir los consejos directamente opuestos a los que estas dietas ofrecen.

Dieta Atkins

Dieta Atkins.

Una de las dietas más conocidas es la dieta Atkins. Este tipo de práctica ofrece una forma de adelgazar rápidamente al reducir casi al mínimo la ingesta de hidratos de carbono. La dieta Atkins aconseja basar la alimentación diaria en ingredientes con un bajo contenido en este tipo de nutrientes.

Sin embargo, los alimentos ricos en hidratos de carbono componen la base de la pirámide alimentaria, por lo que son los productos que debemos consumir con mayor frecuencia.

Seguir la dieta Atkins nos lleva habitualmente a consumir tantas grasas y proteínas como queramos, siempre que dejemos de lado los alimentos ricos en hidratos de carbono. Por ello, aumentaremos el consumo de carnes rojas, huevos y lácteos.

Estos son, precisamente, los alimentos que, según la pirámide alimentaria, debemos limitar en mayor medida y restringir de manera moderada. Por tanto, la dieta Atkins puede ser perjudicial para la salud. Esto se debe, por un lado, al consumo de grandes cantidades de alimentos con colesterol.

Por otro lado, un consumo demasiado alto de proteínas puede dar lugar a problemas en los riñones, mientras que podemos estar sufriendo un déficit de vitaminas y sales minerales.

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Dieta Dukan

Otra de las dietas que prometen resultados milagrosos es la Dukan, muy rica en proteínas. Esta se compone de cuatro fases:

  • Primera fase: solo se permiten alimentos ricos en proteínas durante diez días.
  • Segunda fase: los alimentos ricos en proteínas se alternan con la ingesta de verduras.
  • Tercera fase: poco a poco, se van introduciendo alimentos con hidratos de carbono.
  • Cuarta fase: se vuelve a comer con normalidad.

En muchas ocasiones se ha calificado a la dieta Dukan como peligrosa para la salud.

Las personas especialmente sensibles a las consecuencias derivadas de la dieta Dukan son aquellas con problemas en los riñones, o en el hígado. Esto se debe a lo que ya hemos comentado: un consumo excesivo de proteínas puede producir problemas en estos órganos.

Dieta Dukan.

Dietas de ayuno

Entre los consejos para no llevar al extremo las dietas destaca el no seguir las dietas de ayuno, como la dieta detox. Este tipo de dietas se basan en limitar nuestra alimentación a la ingesta de agua, sopas o zumos durante días o semanas.

Este tipo de alimentación nos permite perder peso rápidamente, pero serán kilos que volveremos a ganar tras poco tiempo, debido a un efecto rebote. Seguir una dieta de ayuno obligará a nuestro cuerpo a recuperar las reservas de grasa cuando volvamos a una alimentación normal, llegando incluso a pesar más que antes.

Este tipo de dietas no sirven para adelgazar, ya que no nos permite adoptar una alimentación sana y equilibrada. Por ello, es aconsejable no seguir estas dietas de ayuno, ya que correremos el riesgo de llegar incluso a padecer algún déficit de nutrientes.

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Dietas relámpago

Dietas relámpago.

Este tipo de dietas se basan en basar la alimentación diaria en sopas de col, sopas con limón o con vinagre de manzana. La mayoría se basan en centrar la dieta en un alimento concreto, con el cual prometen lograr una rápida pérdida de peso.

Por otro lado, estas dietas suelen ir acompañadas de largas listas de alimentos prohibidos. Estas prohibiciones, en muchos casos, aumentarán el riesgo de hacernos caer en un déficit de nutrientes.

La conclusión que podemos extraer es que este tipo de dietas pueden derivar en un gran riesgo de sufrir ataques de hambre. A su vez, estos nos pueden llevar a ingestas descontroladas de comida.

Por tanto, seguir una alimentación sana y equilibrada va totalmente en contra de este tipo de prácticas, y será importante no llevar al extremo las dietas.