Consejos para controlar la mala circulación sanguínea

Aydee Castaño 11 mayo, 2014
Para favorecer la circulación y aumentar el flujo sanguíneo podemos realizarnos automasajes. Comenzaremos por los pies e iremos subiendo hasta los muslos.

La mala circulación de la sangre puede tener muchas causas. Ahora bien, las enfermedades más comunes que suelen tener, entre sus síntomas la mala circulación son: la aterosclerosis, la hipertensión, la angina de pecho, los soplos cardiacos, las taquicardias no fisiológicas, entre otras.

Sumado a estas enfermedades, una dieta pobre en fibra y rica en alimentos salados y grasosos, en conjunto con una hidratación deficiente y un estilo de vida sedentario, puede provocar que una persona sufra de mala circulación.

Una vez que el médico ha realizado una evaluación física y ha diagnosticado a la persona con algún trastorno circulatorio, es importante seguir sus indicaciones y corregir todos aquellos hábitos que puedan perjudicar el cuadro y impedir el bienestar.

A continuación, te brindamos algunos consejos que te ayudarán a llevar un estilo de vida más saludable y a obtener beneficios no solo a corto sino a largo plazo. 

1. Masajes e hidroterapia

Los masajes pueden ayudar considerablemente a combatir la mala circulación o, por lo menos, aliviar el malestar que conlleva. Para realizarlos, es necesario tener en cuenta que, no todas las técnicas sirven para el mismo fin y que, por tanto, es importante buscar la más apropiada para evitar molestias.

En caso de que decidas realizar un masaje por ti mismo, hazlo con delicadeza. Evita ejercer demasiada presión sobre la piel y mueve las manos suavemente, con movimientos circulares, desde los pies hacia arriba para estimular el flujo sanguíneo.

Ahora bien, en los que respecta al producto con el cual se va a realizar el masaje, es conveniente que este sea un gel frío, para que ayude a activar el retorno sanguíneo y aliviar la sensación de pesadez.

Por otra parte, la hidroterapia también ayuda a combatir la mala circulación. Se utilizan chorros de agua fría y caliente, de forma alternada, sobre la piel para activar la circulación.

2. Mantén una dieta equilibrada

Una dieta equilibrada, baja en sal y rica en fibra, frutas, verduras y cereales ayudará a gozar de una buena salud y, por supuesto, esto incluye una buena circulación.

Algunos de los alimentos más favorecedores para la salud cardiovascular son: las espinacas, el apio, las semillas de girasol, las bananas, la soja, las papas, el chocolate, el aguacate, la leche descremada, los pescados y los cítricos.

Consulta con tu médico cuál puede ser la dieta más conveniente y, si lo deseas, consulta también con un nutricionista para obtener un plan alimenticio bien estructurado, según tus necesidades físicas.

3. Eleva las piernas

Para mejorar la circulación, siempre que sea posible, es buena idea colocar las piernas en alto durante unos minutos. Se recomienda hacerlo por periodos de 15 minutos ininterrumpidos, sobre todo, al llegar a casa del trabajo o bien, una larga jornada.

4. Bebe una infusión de ginkgo biloba

El gingko biloba es una planta que, según algunas investigaciones, puede evitar la formación de trombos, ya que tiene un efecto similar al de la aspirina en lo que respecta a la dilatación de los vasos sanguíneos. Por ello, la infusión de gingko biloba puede ser una buena opción para complementar la dieta y los buenos hábitos para combatir la mala circulación.

Infusión de ginkgo biloba para mejorar la circulación.

5. Haz ejercicio moderado, pero continuo

El sedentarismo y el hecho de permanecer en una misma postura durante mucho tiempo, solo conseguirán mantener el malestar. Por ello, hay que procurar ejercitarse a diario, por lo menos, 30 minutos. Algunas de las actividades más recomendadas son: natación, jogging y el yoga.

El ejercicio es fundamental para combatir la mala circulación, por lo que hay que idear una buena rutina que permita obtener el bienestar deseado.

¿Qué promueve la mala circulación?

Los excesos, de cualquier índole, influyen de manera negativa en la salud. Por ejemplo, el tabaquismo es uno de los principales hábitos que promueven la aparición de trastornos circulatorios, entre otras enfermedades que tienen, entre sus síntomas, la mala circulación.

Es importante evitar el tabaco, el alcohol y los malos hábitos, en general, para poder gozar de buena salud y bienestar, día a día. Asimismo, recuerda reducir tu consumo de sodio; es decir, de alimentos salados, para no promover la retención de líquidos y otras molestias.

Bibliografía

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