Consejos para dar masajes relajantes

25 marzo, 2018
Descubre a continuación todo lo que necesitas saber para dar masajes relajantes de calidad que inviten al descanso y a la liberación de tensiones.

Para dar masajes relajantes realmente efectivos es necesario tener en cuenta ciertos aspectos fundamentales. A pesar de que no suponen una gran dificultad, hay que tener en cuenta que, cada detalle, suma ¡Y mucho!

Después de todo, si lo que más deseamos es poder brindar alivio y bienestar a la persona que recibe el masaje, lo más lógico es que procuremos que los siguientes aspectos nos ayuden a lograr nuestro cometido:

  • Ambientación del espacio (temperatura, iluminación adecuada, musicalización, comodidad de la superficie, limpieza, aromas).
  • Ungüentos y aceites esenciales (según los gustos de la persona y sus necesidades).
  • Higiene personal (sobre todo, de las manos).
  • Tacto (según las necesidades de la persona, condiciones, y contextura).

Dar masajes relajantes, evidentemente, implica conversar brevemente con la persona para saber qué es lo que más le incomoda. El cuello, los hombros, la espalda completa, la zona baja de la espalda, etcétera.

¿En qué consiste dar masajes relajantes?

Realizar masajes

Dar masajes consiste tanto en acariciar la piel como ejercer cierta presión sobre algunos puntos del cuerpo para aliviar tensión acumulada.

A través del sentido del tacto, se busca brindar sensaciones agradables a quien experimenta el masaje. Por esta razón existen diversas técnicas. No obstante, la más popular continúa siendo los masajes con las manos.

Al tocar la piel de la forma adecuada, se puede estimular zonas más profundas del cuerpo. Por lo que los masajes relajantes son una excelente opción para combatir diversas molestias físicas e, incluso, psicosomáticas.

Se suelen recomendar mucho a los deportistas. No obstante, cualquier persona puede disfrutar de los beneficios de los masajes relajantes. Hay opciones disponibles para todos. Esto quiere decir que los masajes se pueden ajustar a la persona, en función de sus necesidades y condiciones.

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Una buena preparación

La iluminación es fundamental. Una luz poco intensa propiciará ese ambiente de relajación, calma y quietud que la persona tanto necesita. Por supuesto, la habitación debe ser confortable, con la temperatura adecuada.

Asimismo, la acústica del espacio es muy importante. Debe ser un lugar donde los sonidos externos no penetren con facilidad. Por otra parte, se puede colocar música instrumental a un volumen bajo, a modo de ruido blanco.

También se puede aromatizar el espacio con una fragancia suave, para ello, se puede recurrir a los aceites esenciales o las colonias de bebé. No se recomiendan en absoluto los perfumes personales, puesto que cargan en exceso el ambiente.

Los ungüentos y aceites esenciales

Las leches hidratantes y lociones ligeras son ideales para dar masajes relajantes pues suavizan el roce con la piel. En cuanto a los aceites esenciales, estos tienen varias ventajas: se absorben lentamente, desinflaman y reactivan la circulación.

Los mejores son los de camomila, eucalipto, romero, orquídeas, sándalo, menta, limón, rosa, lavanda y la bergamota. Es recomendable colocarlos en las manos de quien da el masaje, frotarlas y distribuirlo por la zona donde se trabajará.

¿Cómo dar masajes relajantes?

Chica rubia recibiendo un masaje.

Los movimientos lentos y continuos son la clave. Un cambio drástico de ritmo crea un efecto sorpresa que tensiona los músculos. Las manos nunca deben separarse del cuerpo de la persona durante el masaje.

Cuando se trata de un masaje relajante, la presión y los movimientos no deben ser demasiado intensos. Quien da el masaje también debe estar relajado, despojarse de pensamientos negativos que pueda transmitir a través del contacto.

Hay que tener en cuenta que, si durante el masaje se ocasiona dolor, algo está mal. Provocará tensión en la persona y el efecto relajante se perderá.

Maniobras para dar masajes relajantes

Vaciamiento oscilaciones, presión y deslizamiento, los movimientos realizados en los masajes definen el objetivo del efecto relajante.

El vaciamiento consiste en una serie de movimientos del centro a los extremos, de abajo hacia arriba. Se repiten durante tres minutos por toda la espalda

Las oscilaciones, que son movimientos del centro hacia afuera, tienen un efecto altamente relajante. Se deben repetir entre dos y tres minutos por toda la espalda. Los deslizamientos van también del centro hacia afuera, pero llevan más presión y se sincronizan con la respiración.

Los pulgares son determinantes en todo masaje relajante. Lo primero es hacer presión con ellos por el centro de la columna; después se va disminuyendo a medida que finaliza el masaje. Tampoco deben superar los tres minutos.

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Un proceso relajante

masaje

Lo primero es colocar el aceite entre las manos, frotarlas y luego aplicarlo en la piel. El masaje se da con la mano entera para evitar cansancio. Por ello debes evitar utilizar solamente los dedos.

El proceso inicia en la parte baja de la espalda, para luego subir, poco a poco Una técnica adecuada es la del amasamiento. Son círculos con los dedos, a poca presión, alrededor de los hombros, la cervical y la espalda media.

El dedo pulgar y la palma de la mano avanzan en el área a trabajar. Se puede extender hasta cinco minutos, manteniendo la secuencia y el ritmo inicial; si se empieza con ambas manos se termina igual

La técnica del abanico consiste en separar los dedos de la mano, y con movimientos ascendentes abarcar desde la espalda media hasta el cuello. No se debe hacer casi presión, solo arrastrar la mano.

En la cabeza, dar masajes circulares en el cuero cabelludo ocasiona una sensación relajante inmediata. Desplazarlos de la nuca a la frente y retornar por los lados es lo ideal

Realizar movimientos circulares sobre la palma de la mano o tomar con firmeza el pie y colocar el pulgar en la planta. Ambos son sumamente relajantes.

Por último, ten en cuenta que para dar masajes relajantes hay que cuidar la postura tanto propia como de la persona. 

No necesariamente la persona debe estar acostada. Hay quienes opinan que la mejor posición para el que recibe el masaje es estar sentado, porque facilita la maniobra de quien ejecuta el proceso. Si es el caso, es importante elegir una buena silla, sin respaldo.

Ten en cuenta que el masaje no puede terminar de golpe sino gradualmente, con movimientos rápidos, superficiales, alrededor de cada zona.

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