8 consejos para educar a tus hijos

Ningún padre tiene una guía inequívoca para ser buen padre. Educar a los hijos es un arte que se cultiva y se vive a diario, a través del cual padres e hijos crecen conjutamente.

Cuando decidimos ser madre o padre iniciamos uno de los recorridos más fascinantes y complejos en la vida de todo ser humano. Educar a tus hijos es una tarea para la que nadie está realmente preparado. La llegada de un hijo no “gradúa” como padres, es un proceso que se vive a diario y del que se aprende a cada instante.

Además, los consejos que podamos recibir de un especialista o de otros padres funcionan en determinadas circunstancias. Incluso, entre los hijos de una misma familia, lo que puede ser ideal para un hijo, no es tan así para otro.

Sin embargo, entendiendo que cada hijo es un ser único y que la interrelación que establezcamos con él también lo es, es posible precisar seis recomendaciones claves para educar a tus hijos sobre la base de una relación que privilegie el amor y el respeto.

Educar a tus hijos: un arte que se vive a dirio

1. Ponte en sus zapatos

Madre con su hijo en el psicólogo.

Los niños son niños y actúan como tales, no son pequeños adultos. Cada minuto de su vida es juego y fantasía, descubrimiento y aventura. Ellos no entienden las responsabilidades como las entendemos los adultos y, por tanto, su comportamiento está exento de las motivaciones de los mayores.

Entonces, si un niño tiene un comportamiento que desaprobamos o que consideramos incorrecto, antes de reprender o corregir, intentemos comprender por qué lo hizo, qué sentimientos lo impulsaron a tener esa conducta.

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2. Reflexionen juntos

De la empatía surge la reflexión. El famoso conteo hasta 10 para respirar y no responder iracundos ante una mala conducta de nuestro hijo, no es más que la pausa necesaria para comprender la situación ante la que estamos.

Esa reflexión no solo es buena para los padres. Invitemos al niño o al adolescente a analizar qué fue lo que ocurrió, por qué ocurrió, que él también se ponga en los zapatos del que se vio afectado por su mala conducta.

3. Escuchar y dialogar

Madre dialogando con su hija.

Muchas veces se increpa al niño, se le da recomendaciones, se le dice qué es lo que debe hacer; pero no se ha escuchado lo que tiene que decir, no se ha abierto un verdadero diálogo para que cuente sus motivaciones.

Si el niño cuenta que no hizo sus deberes escolares porque ya sabe eso y le aburre esa tarea… ¡Vaya dilema! Pero solo si se ha escuchado su argumento, es posible tener un mejor enfoque sobre cómo orientar esa conducta. Mediante el diálogo y la reflexión conjunta pueden llegar a la mejor conclusión sobre lo que es necesario hacer.

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4. Tiempo para compartir

La vida ajetreada de madres y padres que trabajan mínimo 8 horas diarias, las mismas que probablemente el niño pasa en la escuela y en diversidad de actividades extracurriculares, dejan poco tiempo para el compartir en familia.

Educar a tus hijos no es dar una norma y esperar que el niño automáticamente la entienda y la cumpla. Hay que estar presentes conviviendo situaciones, motivos y circunstancias. Hay que dedicarse tiempo para comer juntos, salir de paseo, sentarse a conversar, ver una película juntos y disfrutar de la mutua compañía.

5. Dar ejemplo

La madre despierta el cerebro de su hijo.

Por mucho que sermonees a un niño o adolescente, tu ejemplo será mucho más contundente que tus palabras. La mejor demostración de ello lo vemos cuando padres fumadores explican a sus niños y adolescentes que no es bueno fumar y, llegado el momento, tienen que aceptar que tienen hijos fumadores.

Si queremos que nuestros hijos sean empáticos, debemos ser empáticos. Si esperamos que nuestros niños resuelvan sus diferencias dialogando y sin gritos, debemos hacer lo propio. Igualmente, si queremos que sean responsables, debemos actuar en concordancia. El ejemplo de los padres es la guía que tienen los niños para ser y decidir en el presente y en el futuro.

6. Experimentar y equivocarse

Los niños son exploradores natos. Llegaron al mundo con hambre de descubrir y deben hacerlo, aunque se equivoquen. El rol del padre y de la madre es que ese descubrimiento se haga dentro de unos límites que resguarden su bienestar físico y emocional.

Muchos padres sobreprotejen a sus niños. La sobreprotección evita que crezcan y desarrollen su autonomía, en función de los miedos y traumas de los padres. Dejarlos experimentar y equivocarse los ayuda a crecer con seguridad y buena autoestima.

7. Pedir perdón

Madre disculpándose con su hija.

Con frecuencia se pide a los niños que se excusen ante otros niños o ante los padres cuando han evidenciado una mala conducta. Pero, pocas veces los padres piden perdón a sus hijos por perder la calma con facilidad, por incumplir con una promesa, por alzar la voz, por no asistir a una invitación escolar, por agredirlos física y emocionalmente.

Los padres no son perfectos. Puede llegar el día en que pierdan la sindéresis y traspasen la línea del respeto. Niños y adolescentes agradecen cuando mamá o papá son capaces de reconocer el error y pedir su perdón.

Educar a tus hijos también es…

Prepararnos para ser padres. Como dijimos, no nos hacemos madres y padres con la llegada del bebé. Es un proceso del que vamos aprendiendo cada día. Ser conscientes de cómo se quiere educar a los hijos implica leer, prepararse y conciliar con la pareja una postura común frente a ellos.

Asimismo, el primer ejemplo que tenemos como padres es la propia crianza. Superar las heridas que dejaron nuestros padres exige analizarlas, quizá hasta sea necesario buscar ayuda profesional. Esa reflexión forma parte del crecimiento que es necesario tener para poder ofrecer una educación basada en el respeto y el amor a los hijos.