7 consejos para ser una súper mamá

Una “súper mamá”, más que una madre que puede con todas las responsabilidades familiares y laborales, es una madre consciente que reconoce que es sano delegar algunas en el resto de los integrantes para que todo funcione.

¿Es posible ser una súper mamá? Ante las exigencias que las mujeres se autoimponen para sentirse plenas y realizadas, la maternidad puede llegar a sumar carga. Y es que para muchas, lograrlo puede ser un verdadero reto.

Ser una súper mamá no significa ocuparse de todo. Tener la casa ordenada, cuidar y criar a los hijos, realizar un trabajo formal, tener pareja y sentirse bella y saludable; quizá parece mucho para un mismo ser humano, pero esa parece ser la meta. ¿Será que enloquecimos?

Consejos para ser una súper mamá

La clave básica para ser una súper mamá es evitar agobiarse con la perfección, pues sencillamente no existe. Con base a esta premisa fundamental, te dejamos siete consejos que consideramos primordiales para que transites con éxito y felicidad tu recorrido por una maternidad más consciente.

1. Ama y perdona

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El amor que se tiene a la familia se proclama y se demuestra. Los hijos siempre querrán oir de sus padres un “Te amo”, para ellos nunca serán excesivas las veces que lo escuchen. Pero también hay que demostrarlo.

¿Cómo? Teniendo tiempo para jugar con ellos, para estudiar juntos, para compartir en familia, siendo firme con los límites que necesitan para crecer sanos y brindándoles la comunicación fluida y oportuna que requieren.

El perdón también debe estar en la dinámica familiar. Son muchas las veces que se cometerán errores, incluso se puede lastimar a esa persona que se considera la más querida. Pedir perdón y perdonar para crecer como seres humanos forma parte de una maternidad consciente.

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2. Prioriza lo importante

Organiza tu agenda y atiende primero lo que es impostergable, en función de lo que es ineludible. Si tienes que terminar un trabajo y ya sabes cuál es la hora de salida del colegio de los niños, aprovecha el tiempo para que sea productivo y cumplas con tus responsabilidades laborales.

Hay recursos tecnológicos que te pueden ayudar a organizar tus compromisos como mujer. Simplemente, prioriza lo más urgente y recuerda lo que no debe ser olvidado. Te puedes ahorrar las visitas al banco con las transacciones electrónicas y puedes organizar tu correo electrónico para que atiendas primero los más importantes.

3. Organiza las tareas domésticas

Madre con su hija sujetando macetas

Las tareas del hogar deben ser una responsabilidad compartida por todos los integrantes de la familia. Cada uno puede asumir tareas en función de su edad, fuerza y habilidades. Entre todos pueden organizar un calendario de tareas domésticas.

La obsesión por el orden y la limpieza no es sana, tampoco el desorden y la suciedad. Si delegas tareas en todos los integrantes, juntos pueden lograr el ambiente limpio y grato que necesitan en casa. Ten cuidado con ser una mamá que apoya el machismo. Deja que papá colabore con las tareas domésticas.

Igualmente, los niños y los adolescentes pueden tener distintas responsabilidades en función de su edad.

4. Comparte tu tiempo

Entre las muchas actividades que realizan todos en el hogar, tiene que haber espacio para compartir en familia. Al menos una comida del día deben hacerla juntos, con el televisor y los teléfonos celulares apagados. Las comidas familiares favorecen la salud física y emocional de niños y adolescentes.

En esa organización, debes incluir tiempo para cada hijo, para tu pareja y, por supuesto, para a ti misma. Y lo que no se logre hoy, queda para mañana, pero que posponerlo no signifique olvidarlo.

5. Ríe y llora

madre trabajando

En la vida familiar hay buenas y no tan buenas emociones. Una super mamá disfruta de la compañía familiar y comparte la alegría de estar juntos. Sonríe después de una jornada difícil de trabajo; pero al mismo tiempo, comparte las lágrimas con su pareja e hijos en las circunstancias adversas que puedan abatirla.

Compartir las emociones, sentirlas, regularlas y actuar en consecuencia es parte del aprendizaje que una súper mamá da a sus hijos. Más que teorizar sobre ello, los hijos lo ven a diario en el ejemplo que da mamá.

6. Reconoce al padre

Una súper mamá reconoce y valora al hombre que le dio vida a sus hijos. Comparte con tu pareja desde las tareas del hogar hasta la crianza de los hijos. Erróneamente hemos creado una figura materna que puede con todo, lo que ha cercenado la capacidad de aceptar el amor y el apoyo del hombre-pareja-padre con el que se comparte la vida.

Si la pareja está separada no significa que los hijos se desvinculen del padre. Incluso, en los casos en que el padre está ausente y no cumple con sus responsabilidades, la súper mamá evita inspirar rencor u odio en sus hijos. Los problemas de pareja no tienen por qué dañar las relaciones con sus hijos.

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7. Cuida de ti misma

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Debes cuidar de tus hijos, pero también de ti. Para ser una súper mamá y estar acorde a las demandas de niños en crecimiento, tienes que estar en forma física, mental y emocional. Una buena alimentación y hacer ejercicios resulta fundamental.

Además, si quieres que tus hijos coman sano y se ejerciten desde pequeños, la mejor forma de que lo hagan es con tu ejemplo. Si te sientes abrumada con tus responsabilidades familiares o no sabes cómo manejar alguna de las situaciones difíciles que conlleva (por ejemplo, la adolescencia de tus hijos), no dudes en buscar ayuda profesional.

Y es que de tu equilibrio mental y emocional también depende el bienestar de tus hijos.

Reflexión final para toda súper mamá

Ser una súper mamá no significa ser “súper poderosa”. Lo esencial en una maternidad consciente es aceptar y reconocer que necesitas apoyo y ayuda, que necesitas delegar. En esa aceptación y reconocimiento está tu fortaleza para criar a tus hijos.

Ello es especialmente importante para aquellas madres que les toca afrontar solas la crianza de sus hijos. Y es que siempre habrá una mano amiga, una abuela, un hermano o hermana que pueda darte el apoyo que necesitas para que el hecho de criar a tu hijo sin padre no se convierta en amargura ni para ti, ni para tu niño.

Tus hijos necesitan de tu cuidado y orientación para crecer. Una súper mamá ama, apoya, alienta, comprende y, a su debido tiempo, deja que sus hijos tomen las riendas de su destino y vivan conforme a sus propias decisiones.

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