6 consejos para vestidos de madrina en la boda

Virginia Martínez · 3 marzo, 2019
Ser madrina en una boda es todo un honor. No obstante, no está exento de obligaciones y funciones que debes cumplir con gracia y elegancia. En este sentido, el vestido de la madrina debe ir acorde a las circunstancias.

Ser madrina de una boda es todo un honor. En efecto, si te han pedido ser la madrina en una ceremonia nupcial, los novios te han escogido para ser casi coprotagonista en el día más importante de sus vidas. Es todo un privilegio, sin duda, pero no está exento de protocolos y obligaciones.

Así, como es lógico, vestir elegante e impecable es uno de los requisitos indispensables para estar a la altura de las circunstancias. Si no tienes ni idea de qué vestir en ese día tan destacado, toma nota de los consejos que te damos en este artículo.

La madrina y su lugar en la boda

Novios con el padrino y la madrina riéndose
La madrina tiene un papel central en la celebración del matrimonio.

El papel de la madrina en una boda es una tradición casi indispensable durante la ceremonia. De hecho, su rol no se limita a ser “la madre del novio”, ni mucho menos. Actualmente, la madrina puede ser cualquier mujer escogida, normalmente, por el novio para acompañarlo hasta la iglesia y permanecer a su lado durante el ritual.

La madrina, recorrerá, junto al novio, el camino hacia el altar agarrándole del brazo. Asimismo, se sentará en la primera fila, confirmando su papel destacado en la vida de los recién casados. Además, ocupará posteriormente un asiento en la mesa de los novios, y deberá recibir a los invitados agradeciendo como buena anfitriona.

Por tanto, puedes comprobar que es muy importante qué vestido escoger para cumplir todas estas funciones. En este sentido, existen algunas “normas” que deben seguirse. A continuación, te explicamos algunas.

Blanco, no.

Novia avanzando hacia el altar
El color blanco y sus derivados están reservados únicamente al papel de la novia.

La madrina no puede vestir de blanco. En efecto y, como es lógico, es el color reservado para la novia. No obstante, ten en cuenta que tampoco debes escoger colores de la misma gama o similares. En este sentido, es mejor descartar colores como el beige o el marfil. La novia debe destacar por encima de todos los invitados. ¡Es su gran día!

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Negro, tampoco

Por otra parte, la madrina tampoco debe vestir de negro. En efecto, este color está asociado a funerales y malos augurios, de modo que es mejor evitarlo totalmente.

Lógicamente, en este punto surge siempre una cuestión: ¿Qué sucede si la madrina está de luto? En este caso, siempre puede hacer una excepción para celebrar la boda y la unión de sus seres queridos, escogiendo sólo para ese día un color diferente.

Sin embargo, para no sobrepasarse, es mejor optar por un color oscuro – no negro – para así respetar tanto el luto como la celebración del matrimonio.

Su vestido debe ir en consonancia con el de la novia

corsé de vestido de novia
Lo mejor es ir en consonancia con la novia, siguiendo un estilo similar aunque más recatado.

La madrina debe conocer el vestido de la novia y escoger un estilo conforme a éste. Por ejemplo, si la novia se ha decidido por un vestido de corte clásico, lo ideal es que el de la madrina siga la misma línea.

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No a los sobrecargados

El día de la boda es el día de los novios, especialmente el de la novia. Por tanto, es ella la protagonista y quien debe destacar. En este sentido, es mejor que la madrina se abstenga de modelos sobrecargados con demasiada pedrería.

Debe tener un estilo recatado

En consonancia con lo anterior, la madrina debe llevar un modelo más bien recatado. En especial, si se trata de una boda por la Iglesia, debemos tener en cuenta el recato y la sobriedad. No sería adecuado un vestido de madrina con amplio escote mientras cruza el pasillo hacia el altar con el novio, ¿verdad?

¿Mantilla?

Especialmente en la tradición española, la madrina suele llevar mantilla. Además, ésta puede ser de cualquier color, aunque atendiendo a las limitaciones propias del lugar y del día. No obstante, es mejor que sea la novia quien lo permita.

En conclusión, no olvides que ser madrina incluye participar en un protocolo. Por tanto, la elegancia, el recato y la exquisitez de colores agradables pero discretos deben ser las características de tu atuendo. De este modo, brillarás sin deslumbrar a quienes son los protagonistas del día: los recién casados.