Conservación de células madre: en qué consiste

Las células madre destacan por su capacidad de regenerar tejidos y, bajo determinadas condiciones fisiológicas, podrían convertirse en células especiales con funciones específicas. En el caso de los trasplantes, minimizan los riesgos de rechazo por parte del receptor.

La conservación de células madre es un tema que aún hoy día genera muchas dudas, interrogantes y hasta preocupación. Su uso eficaz para tratar diversas enfermedades lo ha convertido en uno de los mayores descubrimientos científicos de los últimos tiempos. 

La conservación de las células madre es una decisión muy personal; los padres deben valorar cada aspecto sobre su utilidad y las formas de conservarlas. Debemos recabar toda la información posible acerca de riesgos, ventajas y qué enfermedades se podrían curar con ellas. 

Los científicos han determinado que la sangre existente en el cordón umbilical de los recién nacidos es una fuente de células madre o hematopoyéticas. De estas, las células mesenquimales son las de mayor utilidad para regenerar tejidos esqueléticos. De allí que el cordón umbilical haya adquirido un rol protagónico en el momento del parto, gracias a las aplicaciones médicas que implica. 

¿Para qué sirven las células madre mesenquimales? 

Estas células son las que mayor investigación y uso han generado, ya que tienen características potenciales para tratar diferentes enfermedades. Las células mesenquimales están presentes en otras partes de nuestro organismo, pero el cordón umbilical es una de las fuentes con mayor riqueza de este tipo de células.

Entre sus principales funciones destaca la capacidad de producir tejidos esqueléticos como huesos, cartílagos y grasa.  Por lo tanto, bajo algunas condiciones fisiológicas, aún en etapa experimental, se pueden convertir en células especiales con funciones específicas. Por ejemplo, el páncreas para generar insulina.

Esto convierte a las células mesenquimales en una de las principales líneas de investigación en el campo regenerativo de tejidos y órganos. Al combinarlas con otras células madre en trasplantes se disminuyen los riesgos de rechazo por parte del receptor. Estas ejercen una acción reguladora que atenúa la respuesta inmunitaria de nuestro organismo. 

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¿En qué consiste la conservación de células madre? 

La recolección de las células madre es un procedimiento que se realiza en el momento del parto. Por eso la decisión de conservarlas debe tomarse con anterioridad, ya que el cordón umbilical se descarta después que el bebé nace.  

Allí, el personal médico especializado extrae la sangre del cordón, tras haberlo cortado, pero antes de extraer la placenta del útero de la madre. La sangre se deposita en una bolsa especial que contiene los requerimientos específicos para su conservación. Este procedimiento no representa ninguna molestia ni dolor para la madre ni para el neonato. 

El producto extraído del cordón es procesado en condiciones especiales de esterilidad hasta obtener la muestra definitiva para futuras aplicaciones terapéuticas. Esta muestra es la que se lleva a la criopreservación, realizada mediante nitrógeno líquido a temperaturas de hasta -190 °C.

Este mecanismo permite su almacenamiento durante muchos años conservando sus propiedades. Por lo general, los laboratorios especializados separan las células mesenquimales inmediatamente. Sin embargo, actualmente se está conservando toda la sangre extraída del cordón con el objetivo de conseguir, en un futuro, la mayor cantidad de células útiles posible. 

¿Por qué los especialistas recomiendan la conservación de células madre? 

Como la gran mayoría de los avances científicos en la actualidad, la conservación de células madre sigue causando controversias. No existe obligación alguna por parte de los padres para someterse a este procedimiento. Sin embargo, es recomendable que evalúen con precisión y se informen bien sobre el tema. 

Entre las cualidades más valiosas de la conservación de células madre tenemos las de renovar y producir otras células especializadas. Su contenido genético es similar al que tiene la médula ósea, por lo cual su utilidad se hace extensa.  

Así mismo, puede regenerar el sistema inmunitario, detener hemorragias e intervenir favorablemente en nuestro organismo ante eventuales enfermedades o accidentes toxicológicos. También ha resultado muy eficaz en tratamientos con la quimioterapia y radioterapia. 

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Otras consideraciones 

Estas células pueden usarse a futuro sin ningún riesgo de rechazo para el niño, ya que la compatibilidad es absoluta. Con esto se garantiza su aplicación en tratamientos para combatir enfermedades que pudieran surgir.

Algunas de esas enfermedades que han sido tratadas con la aplicación de células madre incluyen diversos tipos de cáncer. También, tumores cerebrales, diabetes, artritis reumatoide, mal de Parkinson y VIH. Asimismo, se han producido expectativas sobre su aplicación en otras enfermedades de las que no se tienen resultados contundentes hasta el momento, pero los científicos se muestran muy optimistas.

El primer embrión artificial creado a partir de células madre