¿Consumir alimentos cocidos o crudos? ¿Qué es mejor?

El tipo de alimentos que consumamos deben adaptarse a nuestras características personales así como a la época del año, adecuándose a las temperaturas tanto externas como internas

Actualmente, existe una dicotomía creciente entre opiniones sobre comer alimentos crudos o ingerirlos cocidos y los beneficios de una u otra opción, lo que recolecta una gran cantidad de seguidores en ambos “bandos”. La catarata de argumentos a favor y en contra de cada postura es muy amplia, es por eso que haremos una pequeña síntesis a continuación.

Las ventajas y beneficios de ambas miradas

Entre los argumentos a favor de los alimentos crudos, los especialistas sostienen que esta modalidad de alimentación aporta una mayor cantidad de nutrientes, muchos de los cuales desaparecen mediante la cocción. Además, optar por no cocinar lo alimentos significa ahorrar en tiempo y recursos energéticos. Por último, los alimentos crudos son considerados más digestivos, ya que no necesitan aditamentos fuertes y no crean somnolencia después de comer.

Sin quedarse atrás, aquellos que apoyan la cocción de los alimentos argumentan que este proceso acaba con todas las bacterias presentes en la comida, por lo que se estarían previniendo diversos malestares potenciales. Además, las fibras de ciertos alimentos suelen ablandarse cuando se cocinan, por lo que la digestión de los mismos mejora. El frío también se combate mediante la cocción de alimentos, lo que ayuda a que nuestro metabolismo sea más eficiente.

Bacterias

Por otra parte, al cocinarlos se estaría acabando con los anti-nutrientes propios de los alimentos crudos, los que dificultan e impiden la absorción de nutrientes. Como si fuera poco, los alimentos crudos se descomponen con mayor rapidez si no se cocinan. Finalmente, el sabor de muchos alimentos suele mejorar al cocinarse (tal es el caso de la carne y el pescado, entre otros).

Puntos en contra en ambos flancos

Por el lado de las desventajas, los alimentos crudos pueden proporcionar enfermedades bacterianas, por lo que la cocción de los mismos garantiza la falta de contaminación. Además, muchas personas suelen hincharse y quejarse de malestares estomacales al ingerir alimentos crudos en exceso. Aunque en verano los alimentos crudos pueden refrescarnos, durante las estaciones de invierno los mismos dan a las personas sensaciones de frío.

Para contraatacar, los defensores de los alimentos crudos sostienen que cocinar implica grandes gastos de tiempo y energía. Además, por lo general, el consumo de salsas y grasas también aumenta para aquellas personas que deciden cocinar sus alimentos, lo que repercute negativamente en la salud y el estado físico. Por último, la cocción de los alimentos empeora la absorción de nutrientes, pues con la ingesta de alimentos cocidos se altera la mucosa intestinal (responsable de la correcta absorción de los componentes nutritivos).

¿Qué opinan la medicina ayurvédica y la medicina tradicional china?

Con respecto a esta división de posturas que hemos planteado, ambas disciplinas concuerdan en que la alimentación debe adaptarse a las características de cada persona y a la estación del año en la que nos encontramos, por lo que nuestra alimentación no debería ser la misma en verano que en invierno.

Lo más importante en relación a este tema es poder hacer una observación y análisis objetivo sobre nosotros mismos, sobre nuestras características y nuestras orientaciones. Esto quiere decir que, si somos personas calurosas y de tendencias activas, quizá lo mejor sea aumentar nuestra ingesta de alimentos crudos. Por el contrario, si sufrimos mucho el frío, lo más probable será que nos beneficiemos más al incluir alimentos cocidos en nuestra dieta.

Categorías: Curiosidades Etiquetas:
Te puede gustar