Consumir pornografía, ¿mi pareja ya no me desea?

En las relaciones de pareja el consumo de pornografía por parte de uno de los miembros de la relación hace saltar una señal de alarma: falta de deseo. ¿Debería preocuparnos el consumo de pornografía aún estando en pareja?

Consumir pornografía es algo que todos en mayor o menor medida hemos hecho o seguimos haciendo. Sin embargo, todo el material pornográfico parece estar solo destinado para personas solteras, ¿qué ocurre cuando estamos en pareja?

En las relaciones de pareja el consumo de pornografía por parte de uno de los miembros de la relación hace saltar una señal de alarma: falta de deseo.

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Sin embargo, ¿debería preocuparnos el consumo de pornografía aún estando en pareja?

¿Qué es realmente la pornografía?

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Cuando pensamos en pornografía, automáticamente, nos viene a la cabeza la cantidad de vídeos y fotos que podemos encontrar de manera gratuita o de pago a través de Internet.

Sin embargo, no podemos olvidarnos de otros tipos de materiales que difunden este contenido. Nos estamos refiriendo a revistas e incluso relatos escritos que también podemos encontrar con tan solo buscarlos en Internet.

La pornografía tiene un único objetivo que es buscar y obtener placer sexual. Por medio de imágenes y vídeos se fomenta el deseo. Esto también ocurre si leemos un relato pornográfico en el que, además, aquí entra en juego nuestra imaginación.

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Con todo esto, la pornografía ha quedado relegada a un uso individual y privado. Las personas la utilizan para masturbarse y obtener satisfacción sexual, sin embargo, pocas son las que comparten este disfrute con sus parejas.

De hecho, en las relaciones de pareja muchas son las personas que continúan consumiendo este contenido, pero a escondidas por miedo a la reacción de su pareja. ¿Por qué?

Los celos, las inseguridades y las creencias en las relaciones de pareja

Pareja preocupada por consumo de pornografía

La relación de pareja “ideal” a la que todos aspiramos, porque es el modelo que la sociedad nos inculca, es aquella en la que dos personas se aman, están juntas y son fieles en todos los sentidos.

Con “fidelidad en todos los sentidos” entendemos que no se puede mirar a otras personas, sentir deseo por alguien más, decir frases como “aquella persona me parece muy atractiva” o consumir pornografía.

Todos tenemos ojos en la cara y el hecho de estar en pareja no implica que no te puedan resultar atractivas otras personas. Esto no significa que no desees a tu pareja y, menos aún, que la dejarías por otra persona. Esto es un extremo que hemos adoptado como costumbre.

Los celos y las inseguridades en las relaciones están a la orden del día. Creemos que nuestra pareja es nuestra posesión y que está en constante peligro de que alguien nos la pueda arrebatar. Por eso, en el momento en el que nuestra pareja consume porno nos preguntamos si ya no nos desea y qué podemos hacer para que eso no vuelva a ocurrir.

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La pornografía no indica ningún problema en la relación, eso es lo que queremos ver debido a inseguridades y miedos que nosotros estamos proyectando en nuestra pareja y que deberíamos resolver.

Las personas no tendrían por qué dejar de consumir contenido pornográfico solo por estar en pareja, es más, podrían ver juntos ese contenido. El disfrute juntos favorecería mucho más a la relación que los enfados y recriminaciones por miedos que no tienen sentido.

¿Cuándo se considera la pornografía un problema?

La pornografía puede hacer volar la imaginación, aumentar el deseo en la pareja y hacer que sus relaciones sexuales se enriquezcan, pues nunca se deja de aprender y menos aún en este ámbito.

Sin embargo, este tipo de contenido puede ser dañino si está presente en los ejemplos que a continuación describiremos:

  • Es utilizada de manera excesiva y disfuncional.
  • Se recurre a este contenido como vía de escape a los problemas de pareja.
  • La persona ha caído en una adicción que la ha aislado y repercute negativamente en su relación con los demás.

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En todos estos casos, tenemos que pedir ayuda profesional. Todo exceso es negativo y todo, hasta lo que menos nos imaginamos, nos puede generar una adicción.

Sin embargo, si ninguno de los ejemplos anteriores está presente, el consumo de pornografía no tiene nada de negativo y ver este tipo de contenido puede ayudar a un aumento de la libido y de ideas sobre nuevos juegos sexuales.

Es el momento de romper con ciertas creencias y tabúes que giran alrededor del consumo de porno.

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