Consumo de bebidas azucaradas y cáncer endometrial

La relación entre las bebidas azucaradas y la aparición de tumores viene dada por la formación de grasa y la producción excesiva de estrógenos, que puede aumentar el riesgo de cáncer

En la población femenina que ha alcanzado la menopausia, hay una incidencia muy superior a lo esperado de cáncer endometrial, como recientes estudios han venido constatando.  Publicaciones del «Cancer Epidemiology, Biomarkers&Prevention» afirman que el consumo de bebidas azucaradas aumenta el riesgo de cáncer endometrial en mujeres posmenopáusicas.

Dentro de los tipos de cáncer endometrial, hay dos claramente diferenciados en cuanto a su dependencia o no de los estrógenos (hormonas que producen los ovarios): el tipo I depende de los estrógenos, y el tipo II no depende de estas hormonas. El cáncer endometrial más común es el tipo estrógeno dependiente y es el que se observa afectado por la ingesta de bebidas azucaradas.

Los investigadores se plantearon la existencia de algún tipo de factor que aumentase el número de este tipo de tumores malignos de una forma tan elevada, en las mujeres posmenopáusicas, y después de estudiar el efecto de distintos agentes llegaron a la conclusión siguiente:

  • el mayor consumo de las bebidas azucaradas  ha afectado directamente a la población femenina que ha pasado la menopausia con un incremento de hasta un 78 % sobre la población que no consumía dichos productos.

Esta asociación se encuentra de forma dependiente de la dosis, es decir, cuanto más bebidas azucaradas se toman, mayor es el riesgo de desarrollar un carcinoma de este tipo. Además, es importante saber que esta relación entre bebidas azucaradas y cáncer se da sólo con el tipo de cáncer estrógeno-dependiente, no con el otro tipo, el tipo II, estrógeno-independiente.

¿De qué manera pueden afectar las mayores cantidades de bebidas azucaradas consumidas en el incremento del riesgo de cáncer endometrial tipo I?:

Lo más obvio en principio es que cuando consumimos azúcar en la bebida se produce obesidad o al menos engordamos, ya que el azúcar se acumula como grasa y el tejido graso produce cantidades aumentadas de estrógenos, que se relacionan directamente con la aparición de cánceres endometriales, cánceres de mamas y otros. Por lo que hay una asociación azúcar-cáncer bastante fuerte.

En las mujeres que ya viven en la menopausia, cuyo metabolismo ha cambiado, la relación es más potente. Es una etapa de la vida en que por cambios hormonales se produce un cambio en el ciclo hormonal femenino, eso provoca que haya una distribución diferente de las grasas en el cuerpo de la mujer, pasando a concentrarse más en la zona abdominal. Así que cuando ingerimos azúcares que provocan un incremento de la obesidad en este momento vital, esto da lugar a cambios metabólicos adversos que propician la aparición de tumores malignos de varios tipos.

De hecho, las mujeres que sufren de obesidad o exceso de peso tienen de 2 a 4 veces mayor riesgo de padecer cáncer de endometrio que aquellas mujeres que tienen un peso adecuado a su constitución y edad, sin importar el momento de la menopausia en que se encuentren.

Refrescos y dulces, bajo el microscopio de los investigadores

Para llegar a las afirmaciones de este artículo no solamente se estudiaron las bebidas azucaradas.  Hubo una intensa evaluación de la dieta mediante un cuestionario de frecuencia alimenticia. Los sujetos de estudio debían informar sobre la frecuencia con que consumían 127 tipos de alimentos durante el año anterior a la investigación.

En el cuestionario se diferenciaba entre el consumo de bebidas azucaradas según fuesen de cola o bien de cola sin cafeína, otras bebidas carbonatadas con azúcar, zumos de frutas sin gas y limonadas. Asimismo se consultó acerca de los refrescos no azucarados, concretamente se preguntó acerca del consumo de bebidas con cafeína bajas en calorías, refrescos de cola sin cafeína y otras bebidas carbonatadas bajas en calorías.

El estudio también contemplaba la categoría de pasteles y postres, dividido en 13 tipos distintos, entre ellos, el chocolate, los dulces sin chocolate, las galletas tanto caseras como industriales, brownies, barras de caramelo, donuts, tortitas (caseras y precocinadas), panecillos dulces, pastelitos u otras pastas (caseras y preparadas) y pasteles (caseros e industriales).

Es muy interesante saber que no se encontró ninguna relación entre ambos tipos de cánceres de endometrio y el consumo de bebidas sin azúcar, gaseosas, dulces/productos horneados y el almidón.

Sin embargo, los investigadores demostraron la íntima asociación entre la ingesta de las bebidas endulzadas con azúcar y la epidemia de obesidad. Asimismo llegaron a la conclusión general de que este exceso de azúcar (y calorías en consecuencia) podía aumentar el riesgo de problemas de salud tales como obesidad, diabetes, enfermedades del corazón y cáncer.

¿Qué mecanismos explican la relación entre obesidad y cáncer?

En general, hay varios posibles caminos por los que nuestro cuerpo puede ser proclive a distintos cánceres debido a problemas derivados de la obesidad.

  • Ya hemos comentado que el tejido graso produce cantidades aumentadas de estrógenos. Esta mayor producción de estas hormonas se relaciona directamente con la aparición de cánceres de endometrio, de mamas y otros.
  • Más frecuentemente las personas que sufren de sobrepeso tienen altas concentraciones de insulina que quienes no son obesas.  En diversos estudios se ha constatado la relación estadística entre la hiperinsulinemia y una mayor probabilidad de padecer ciertos tumores.
  • Las células de nuestro tejido graso se llaman células adiposas. La producción de determinadas hormonas (adipocinas) por nuestras células adiposas puede provocar un estímulo de la proliferación celular y degenerar en cáncer. Evidentemente, esto se da en mayor grado en personas obesas.
  • La obesidad produce crónicamente un estado de inflamación de grado moderado. Esto es, que nuestro cuerpo “traduce” alrededor de las células de grasa como si tuviese una inflamación y actúa en consecuencia intentando “curar” esa inflamación enviando a esa zona determinados productos. Todo esto está relacionado con un mayor riesgo de cáncer.
  • Una persona obesa tiene un sistema inmunitario alterado y sus células están sometidas a unos ataques excesivos por parte de su propio metabolismo. De forma muy resumida, este es uno de los mecanismos que intervienen en el desarrollo de cáncer endometrial tipo I.

En resumen podemos recordar que en el colectivo específico de mujeres posmenopáusicas, el diferente funcionamiento del metabolismo que hace que se acumule la grasa en lugares donde antes no se solía acumular (el abdomen), hace que se propicie toda una serie de mecanismos, como hemos mencionado, que con mayor frecuencia degeneran en cáncer de endometrio

Las bebidas endulzadas con azúcar se han convertido en un elemento constante o muy frecuente de nuestra mesa. Pero para nuestra salud en general, y para la lucha contra el cáncer endometrial en particular, es bueno que esto cambie radicalmente y consideremos vital el control del consumo de estas bebidas azucaradas.

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