Contracción del músculo liso

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico José Gerardo Rosciano Paganelli al
05 Diciembre, 2018
El músculo liso está localizado en los aparatos reproductores y excretores, así como en los vasos sanguíneos y distintos órganos internos. ¿Cuáles son sus características principales?
 

El músculo liso, también conocido como músculo no curvo o músculo no voluntario, es un tipo de tejido muscular. Se encuentra presente en todos los animales.

Este tipo de músculo se localiza en los aparatos reproductores, excretores, vasos sanguíneos y distintos órganos internos que requieren de una movilidad no consistente. A su vez, el músculo liso se clasifica también en diferentes tipos.

 ¿Cuántos tipos de músculo liso existen?

Existen dos variedades de músculo liso que funcionan dentro del cuerpo de todos los animales.

Músculo liso unitario

EL músculo liso unitario.

Este músculo se contrae con rapidez y no desencadena la inervación; es decir, no requiere de estimulaciones nerviosas. Está distribuido en órganos como el útero, uréter y el aparato gastrointestinal.

Las fibras del músculo liso unitario no son capaces de contraerse independientemente las unas de las otras.

Músculo liso multiunitario

Este tipo de músculo liso mantiene contracciones que dependen de estimulaciones nerviosas. Se encuentra en órganos como el iris, la membrana nictitante del ojo y la tráquea. Asimismo, forma la porción contráctil en la pared de distintos órganos, tales como el tubo digestivo y los vasos sanguíneos.

 

Las fibras del músculo liso multiunitario, a diferencia del unitario, son capaces de contraerse de manera independiente las unas de las otras. Aparecen en los órganos que requieren de una contracción lenta.

¿Cuáles son las características del músculo liso?

Músculo liso.

Una de las mayores particularidades del músculo liso es su carencia de estrías transversales. No obstante, presenta ligeras estrías longitudinales.

El músculo liso está formado por células uninucleadas y con forma de huso. Es decir, tienen forma alargada, elipsoide y con las extremidades más estrechas que el centro.

Este músculo tiene un tamaño entre los 20 y 500 nanomilímetros. Las células que lo forman reciben el nombre de fibras musculares y se agrupan formando haces. Mientras que los orgánulos celulares están en los polos del núcleo del huso, dejando el resto del citoplasma libre, el núcleo de las fibras musculares se encuentra en el centro.

A diferencia del músculo esquelético, el músculo liso no contiene una disposición estriada de filamentos de proteínas como la actina y la miosina.

Estas son las fibras que contienen altas propiedades de filamentos y que permiten la creación de cuerpos densos. Estos cuerpos suelen estar unidos a la membrana celular. Del mismo modo,  están enlazados entre sí por puentes de proteínas intracelulares.

 

Una gran parte de los filamentos de miosina están integrados con puentes cruzados de polaridad lateral. De esta forma, ambos puentes giran en direcciones opuestas.

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¿Cómo funciona la contracción del músculo liso?

Anatomía del músculo liso.

Ciertas publicaciones especializadas en medicina, como Anatomía y fisiología humana (Le Vay, 2004, pág. 64) dan cuenta del proceso que lleva al funcionamiento del músculo liso.

En primer lugar, una vez que una célula recibe una señal nerviosa, se eleva el catión de calcio Ca2+ dentro del citoplasma de la misma célula. Después, se induce la fosforilación de las fibras de miosina.

Seguidamente, la fosforilación estimula la síntesis de la miosina. Esto permite la interacción de esta con la actina y provoca el desplazamiento de los 14 finos filamentos de la actina sobre los 6 gruesos de la miosina.

Cuando esto sucede, las células que se encuentran interconectadas por los puentes proteicos y los núcleos de las células vecinas se desplazan de forma horizontal unas sobre otras. Así, se acercan y provocan la reducción en tamaño y diámetro del huso, agrandando o disminuyendo el tubo que rodea, sea este un vaso sanguíneo o un tubo digestivo.

 

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Músculo liso: no lo controlamos, pero es esencial

En definitiva, podemos resumir de todo lo anterior que el músculo liso se encuentra en las paredes de órganos como el esófago, el estómago, los vasos sanguíneos, los intestinos, la vejiga, entre otros. Como explica una publicación de Manual MSD, no es posible tener un control consciente sobre este.

No obstante, esto no quiere decir que no “se mueva” o que carezca de funciones. De hecho, es importante para transportar los alimentos en el sistema digestivo y la sangre en el circulatorio. Se trata, en síntesis, de músculos involuntarios que están a disposición del organismo para cumplir sus necesidades básicas.

 
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