Contractura en el trapecio: 5 estrategias que te serán de gran ayuda

Contractura en el trapecio: 5 estrategias que te serán de gran ayuda

Para aliviar la contractura del trapecio es fundamental que empecemos guardando reposo para no forzar la zona y que, después, combinemos terapias de frío-calor para reducir el dolor y la inflamación

La contractura en el trapecio es más común de lo que pensamos. Es molesta, incapacitante y aparece cuando menos la esperamos.

Factores como una vida sedentaria, el trabajo ante el ordenador, problemas en la columna cervical e incluso la artrosis generan casi siempre una sobrecarga en esta área tan concreta.

El trapecio es un músculo bastante grande que se localiza en la parte posterior del cuello, en la base del cráneo, y que se extiende hacia los hombros.

A veces, basta solo con alargar el brazo para coger algo del suelo para percibir ese tirón. Más tarde, será suficiente solo con respirar para que aparezca el tirón, la quemazón, ese enemigo tan conocido como molesto.

Si es tu caso, si lo has experimentado alguna vez o si en estos momentos ya notas cierta incomodidad en esta zona, no lo dudes, consulta el tema con un buen fisioterapeuta y sigue también estos sencillos consejos caseros.

1. El descanso

Lo queramos o no, estamos obligados a bajar el ritmo. Es común que la contractura en el trapecio surja en esos tejidos conectivos entre el cuello y la escápula, donde se localiza un dolor que el paciente describe como tener “un puñal” o un “nudo” que le impide moverse.

  • Generar movimientos de más o forzar posturas supondría intensificar aún más la propia contractura. Así pues, debemos concienciarnos: hay que guardar reposo.
  • Lo más recomendable es descansar, al menos, una semana. Durante ese tiempo, evitaremos cargar pesos. De hecho, incluso llevar el clásico bolso en el hombro puede ser contraproducente.
  • Guardaremos reposo en el sofá los primeros días y, poco a poco, será ideal que iniciemos una terapia de movilidad suave con la que rehabilitar el área afectada.

Visita este artículo: Efectos negativos de un mal descanso

2. Hielo para aliviar la contractura del trapecio

hielo

El descanso y la aplicación regular de hielo nos van a ser de gran ayuda.

  • Es conveniente que, cada hora y media, nos apliquemos una bolsa de hielo durante 15 minutos en el trapecio afectado.
  • Reduciremos la inflamación y disfrutaremos de un efecto analgésico. No obstante, no debemos olvidar las pautas médicas de los especialistas.
  • En caso de que el dolor sea muy intenso nos tomaremos la medicación prescrita. No obstante, la terapia del hielo-calor suele ofrecer un bien resultado.
  • Podemos, por ejemplo, darnos una ducha bien caliente para después, aplicar esa bolsa de hielo en el trapecio.

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3. Infusión de jengibre

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Entre los remedios naturales más apropiados para reducir el dolor y la inflamación está, sin duda, la infusión de jengibre.

  • Sus aceites volátiles, como el beta-bisaboleno y zingibereno, son agentes antiinflamatorios muy adecuados para las sobrecargas musculares, así como para el dolor articular.
  • Puedes tomarte tres infusiones al día, y en cada infusión añadir de 250 mg a 1 gramo de jengibre en polvo.

Si estás embarazada o sufres hipertensión no es recomendable consumir jengibre.

4. Pequeños estiramientos diarios

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El segundo día, romperemos ya nuestro descanso riguroso para iniciar pequeños estiramientos con los que devolver la elasticidad a ese conjunto muscular y articular del trapecio.

Tal y como te hemos señalado al inicio, lo más recomendable es contar con el asesoramiento de un fisioterapeuta.

Si no podemos acudir a un buen especialista, siempre tenemos la opción de realizar en casa nosotros mismos sencillos estiramientos.

  • Para ello, podemos llevar a cabo los ejercicios que vemos en la imagen superior.
  • Lo más recomendable es empezar por el más sencillo: llevarnos una mano a la cabeza y mantener esta posición unos segundos (debe ser la mano del mismo lado del trapecio afectado).
  • A continuación, podemos doblar el tronco hacia abajo, dejando caer ambas manos para ejercer así un adecuado estiramiento en la zona de los trapecios.

Realiza esta rutina a tu ritmo y sin forzarte en ningún momento.

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5. Tratamiento con aceite de ricino

aceite-ricino

El aceite de ricino ha sido utilizado desde siempre como remedio natural para tratar la rigidez del cuello.

Es un tratamiento ideal para reducir el dolor, la inflamación y esa tensión muscular tan común en la contractura del trapecio.

De hecho, es todo un clásico para aliviar el dolor de artritis. A continuación, te explicamos cómo hacer uso del aceite de ricino:

Qué necesito

  • Un paño de franela
  • 2 cucharadas de aceite de ricino (30 g)
  • Una toalla caliente o una almohadilla térmica

Cómo lo hago

  • Lo primero que haremos será calentar ese paño de franela. Ponlo sobre una estufa o un radiador y que alcance un poco de temperatura, sin que llegue a quemar.
  • Más tarde, aplica o humedécelo con las dos cucharadas de aceite de ricino.
  • Túmbate y coloca esta tela sobre el trapecio afectado.
  • A continuación, sobre ese paño, coloca una almohadilla térmica para que el calor permanezca en esta área y no se escape.

Puedes llevar a cabo este tratamiento cada día. Poco a poco notarás un gran alivio y recuperarás la movilidad sin notar apenas dolor.