Controlar la hipertensión arterial: más allá de la sal

Este artículo fue redactado y avalado por el enfermero Daniel Baldó Vela
17 julio, 2019
Eliminar el consumo de sal es una medida innecesaria e insuficiente para controlar la hipertensión arterial. El desarrollo de nuevos abordajes es urgente. ¿Qué podemos hacer al respecto?

¿Qué medidas se deben tomar para controlar la hipertensión arterial? La hipertensión arterial afecta a billones de personas en todo el mundo. Su control farmacológico acaba precisando de terapias combinadas que suponen un coste sanitario insostenible.

Erradicar el consumo de sal es innecesario e insuficiente. Así, resulta imprescindible adoptar medidas no farmacológicas que permitan controlar la hipertensión arterial de forma eficiente.

La investigación actual demuestra que, lejos de pautas restrictivas, adoptar un estilo de vida saludable resulta el método idóneo para controlar la hipertensión arterial.

¿Qué es la hipertensión arterial?

El concepto de tensión arterial (TA) hace referencia a la presión que ejerce la sangre sobre las paredes arteriales. Se habla de tensión arterial sistólica (TAs) para hacer referencia a la presión existente en el momento en el que el corazón se contrae y expulsa su sangre hacia el resto del organismo.

Por otro lado, la tensión arterial diastólica (TAd) hace referencia al valor de presión arterial cuando el corazón se rellena de sangre. Se habla de Hipertensión Arterial (HTA) cuando TAs > 140 mmHg y/o TAd > 90 mmHg en 3 mediciones no consecutivas.

La HTA afecta a billones de personas

La HTA se considera un problema de salud pública que afecta a billones de personas en todo el mundo. Se estima que la padece el 30% de la población y su prevalencia sobrepasa el 50% en sujetos mayores de 50 años. Cuando no se controla correctamente, acaba dañando gravemente a corazón, cerebro, ojos y riñones.

De hecho, la HTA se considera la primera causa de ictus e insuficiencia cardíaca y la segunda causa de enfermedad renal crónica. Igualmente, está detrás de algunas de las principales causas de ceguera crónica. Además, según datos de la OMS, la HTA está detrás del 15% de las muertes de todo el mundo.

Queda claro que su control es imprescindible. Sin embargo, la elevada prevalencia hace que el coste del tratamiento farmacológico sea insostenible. Además, la progresiva necesidad de terapias farmacológicas combinadas supone un aumento de los efectos secundarios.

Hipertensión arterial
El número de pacientes afectados por hipertensión arterial es bastante alarmante. De hecho, la enfermedad se cataloga como un problema de salud pública.

¿Qué podemos hacer para controlar la hipertensión arterial?

El estilo de vida es uno de los factores con mayor impacto en la génesis de la HTA y la buena noticia es que es un factor modificable. El tratamiento farmacológico debería reservarse para los casos de HTA resistentes a otras medidas.

Hasta el momento, el tratamiento no farmacológico se ha basado casi exclusivamente en la reducción del consumo de sal para evitar su atracción por los líquidos. Pero, ¿se trata de una medida necesaria y suficiente?

Evitar el consumo de sal no es necesario

La evidencia científica actual muestra que la ingesta de sal no aumenta la TA en todas las personas. Algunos ejemplos son:

El consumo de sal únicamente impacta sobre la TA de  los denominados «sujetos sensibles a la sal» y estos solo representan el 50% de los casos.

No obstante, mientras la relación causa-efecto no se conozca con exactitud, y no se disponga de herramientas que permitan una detección sencilla de los citados sujetos sensibles, es recomendable mantener un consumo prudente (1 cucharadita de sal al día = 5 gramos de sal al día = 2,3 gramos de sodio al día).

No se recomienda el consumo de alimentos ultraprocesados puesto que tienen un elevadísimo contenido de sal. Además, son perjudiciales por otros motivos.

¿Cómo controlar la hipertensión arterial más allá de la sal?

En términos generales, un adecuado abordaje de la HTA pasa por tomar medidas que: normalicen el volumen de líquidos, reduzcan la viscosidad de la sangre, aumenten el calibre de las arterias o eviten la rigidez arterial.

Pensar en la presión del interior de una tubería puede ayudarnos a comprender la estrategia: normalizar el caudal, reducir las impurezas del agua, poner tuberías más grandes o hacerlas de un material flexible.

Aumentar el aporte de potasio, calcio y magnesio

El papel beneficioso del potasio en el control de la tensión arterial es indiscutible. Esto es porque promueve la excreción urinaria de sodio, relaja el músculo liso y disminuye la resistencia periférica.

En otras palabras: normaliza el volumen sanguíneo circulante y favorece la capacidad de adaptación de las arterias.

Alimentos que son fuentes de potasio
El consumo de alimentos ricos en potasio, como el aguacate y el plátano, ayuda a mantener las cifras de TA dentro de la normalidad.

El calcio y el magnesio también han demostrado ser eficaces en el control de la TA. El calcio permite un buen manejo de la TA por inhibición del Factor Paratiroideo Hipertensivo (FPH).

El magnesio lo hace por un mecanismo que todavía se desconoce. No obstante, se ha detectado una mayor incidencia de HTA en poblaciones con un consumo deficitario de este mineral.

Otros minerales como el zinc, el manganeso y el cobre podrían estar implicados en la génesis de la HTA. No obstante, la investigación al respecto es demasiado inmadura como para establecer conclusiones al respecto.

Descubre: 6 alimentos para aumentar el magnesio en la dieta

Incrementar el consumo de fibra y proteínas

El consumo de 25-40g/día de fibra tiene un efecto reductor sobre la TA debido a:

  • Disminuye la resistencia vascular y mejora la entrada y la salida de la sangre a través del corazón.
  • Frena la actividad de una enzima (ECA) encargada de generar una sustancia hipertensiva (angiotensina II) y de inhibir a una hipotensora (bradiquinina).
  • Aumenta la retención de minerales hipotensores como el potasio o el magnesio.
  • Los alimentos que la contienen suelen ser muy ricos en antioxidantes y estos también han demostrado ser beneficiosos para controlar la tensión arterial.

Beilin, Burke, Giangiulioi, Hodgson, Puddey & Rogers (2001) encontraron que cuando se combina con un aumento del consumo de proteínas el efecto hipotensor es mayor.

Las vitaminas D y K son fundamentales

La combinación de bajos niveles de vitamina D y K ha sido asociada a un incremento de la TA. Al parecer, ambas participan activamente en la regulación de una proteína que inhibe la calcificación de las arterias (MGP): la vitamina D aumenta su cantidad y la vitamina K la activa.

Se trata de un hallazgo muy novedoso (la primera investigación al respecto se publicó en marzo de 2017) y por tanto se requieren nuevas investigaciones. No obstante, la investigación de Beulens, Brouwer, Cepelis, van Ballegooijen, van Schoor & Visser (2017), tras analizar a 171 sujetos, concluyó con firmeza que ambas vitaminas estarían jugando un importante papel en el desarrollo de la HTA.

Reducir el consumo de hidratos de carbono de elevado índice glucémico

El exceso de glucosa en la sangre supone un aumento de la viscosidad de la misma y, por tanto, un aumento de las cifras de TA. De hecho, las personas con diabetes mellitus suelen terminar desarrollando HTA.

Evitar el consumo de grasas perjudiciales

Los ácidos grasos transgénicos y la mayor parte de las grasas saturadas predisponen a la HTA. Su efecto se debe a la acumulación de colesterol en el interior de las arterias por aumento de la proteína LDL y reducción de la HDL.

Leer más: ¿Cómo debes comer para controlar el colesterol alto?

Mantener una correcta hidratación ayuda a controlar la hipertensión arterial

Una hidratación adecuada favorece la depuración de la sangre y reduce la viscosidad de la misma. Esto supone cifras de TA más bajas.

Hipertensión arterial e hidratación
Una adecuada hidratación es clave para el manejo de la HTA.

La actividad física cardiovascular es clave para controlar la hipertensión arterial

Los individuos más sedentarios presentan un 30-50% más riesgo de sufrir HTA. La Fundación Española del Corazón considera que la actividad física cardiovascular, como salir a caminar, constituye una de las medidas más aptas para el control de la TA.

  • Sus beneficios se atribuyen a su efecto vasodilatador, a la eliminación de sodio a través del sudor y a su contribución con la pérdida de peso.

El exceso de grasa corporal supone un riesgo de HTA de 2 a 6 veces mayor, siendo todavía más alto cuando la grasa se acumula en el tronco (obesidad central o “tipo manzana).

Asegurar un adecuado descanso nocturno

Dormir bien es fundamental. Diferentes estudios relacionan los problemas de sueño con una mayor  prevalencia de HTA. Igualmente, se ha demostrado que dormir bien ayuda a reducir las cifras de TA.

Un buen manejo del estrés es clave para controlar la hipertensión arterial

El estrés activa toda una serie de hormonas que estimulan el sistema nervioso simpático y este está directamente relacionado con la TA. Así, aprender a manejar el estrés supondría una reducción considerable de las cifras de TA.

Evitar el consumo de tabaco y alcohol

El tabaco y el alcohol son sustancias tóxicas capaces de aumentar la TA. El efecto hipertensivo del tabaco se debe a que aumenta la viscosidad de la sangre. El alcohol lo hace por su papel en la génesis de diversas condiciones de salud relacionadas directamente con el aumento de la TA.

  • Algunos ejemplos son la diabetes mellitus, la hipercolesterolemia y la obesidad central.

La microbiota intestinal es clave en el control de la hipertensión arterial

Del mismo modo que ocurre con otras patologías crónicas, quienes padecen HTA comparten características en la microbiota intestinal que no se han encontrado en aquellas personas sin HTA. Algunas hipótesis apuntan a que podría deberse al consumo de sal.

El estudio de Alm, et al. (2017) mostró una menor presencia de Lactobacillus en la microbiota intestinal de ratones a los que se les había dado una dieta rica en sal durante varias semanas.

La reducción de esta población bacteriana se asoció con un aumento de células pro-inflamatorias T(H)17  y, por tanto, con un aumento de la TA. Las conclusiones fueron idénticas al realizar un estudio piloto con 12 personas. La microbiota intestinal podría tener la respuesta a por qué «solo el 50% de personas con hipertensión arterial reacciona negativamente al consumo de sal».

En términos de alimentación, la dieta mediterránea resulta idónea para poder aplicar todas las recomendaciones nutricionales mencionadas. No obstante, recuerda que es preciso mantener un estilo de vida saludable que incluya: dormir bien, estar activo, gestionar el estrés y no consumir sustancias tóxicas. Además, la suplementación con Lactobacillus podría contribuir a alcanzar mejores resultados.

La mejor forma de controlar la hipertensión arterial es realizar un abordaje integral que vaya más allá del consumo de sal.